Siete años son muchos. Sobre todo tratándose de una de las bandas de música que revolucionaron el sonido del pop y el rock en los años 90. Siguiendo la estela de Curve, ampliaron su abanico musical partiendo de la misma premisa: voz femenina seductora y desgarradora al frente más un sonido oscuro con multitud de pistas y sonidos superpuestos dando como resultado un collage de sonidos a ratos estremecedor, por momentos cautivador y, siempre, sugestivo. Si Curve fueron los precursores, Garbage fueron los difusores.

Lejano queda Noviembre del 95 con el mejor disco de la década, su homónimo Garbage. Apuntalaron la fórmula con Version 2.0, con una producción capaz de captar el sonido de un alfiler al caer. Tropiezo grave con Beautiful Garbage en el 2001, antes del 11S, con un disco en el que mezclaban blues, soul y más generos. Aunque hay que decir que un disco regular de esta gente lo firmaría el 95% de las bandas. En el 2005 llega su último trabajo hasta la fecha: Bleed like me. Sangra como yo. Una vuelta a los orígenes no completa pero con un apreciable interés por recuperar su sonido anterior, guitarras ásperas y letras duras en una vuelta a las esencias más clásicas. Y un cambio sustancial en los conciertos: un sonido más orgánico y menos uso de samplers.

Y llegamos al 2012. Ya hemos podido escuchar dos canciones del nuevo album: Blood for poppies y Battle in me, primer single. La cosa promete: sonido desgarrador, Shirley Manson con unas cuerdas vocales en gran forma, una programación ajustada en el sonido y unos estribillos y letras abrumadores. Vuelta a los orígenes con la turbomix de Steve Marker, Duke Erikson y Butch Vig, casi nada al aparato.

EDICIÓN: A pesar de que no se publica el nuevo álbum hasta Mayo, ya están de gira por USA. Como guiño al pasado, en mi opinión, la canción de apertura es Supervixen. Primer corte del primer disco. El delirio.

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