En los Alpes se intuía. Ahora, en los Pirineos se afirma. Froome dejará a Bradley Wiggins ganar el Tour de Francia 2012. Anteriormente el sufrimiento de Wiggins para seguir el ritmo de Froome en las subidas se achacaba a problemas de comunicación. Hoy, en el ascenso final a Peyresourde cada vez que el keniata blanco apretaba un poco dejaba unos metros atrás al lider, se volvía a mirarle y levantaba el pie para que llegara a su rueda. En algunas ocasiones le levantaba las manos para que le siguiera. Mensaje claro: Soy más fuerte que tú y vas a ganar porque yo te dejo que lo hagas.  Nibali lo intentó pero no pudo hacer más, llegó a su límite. El equipo Sky llegó este año a la salida del Tour con la idea clara de ganarlo con Wiggins, el británico mod, y no cambiará de idea salvo accidente o desfallecimiento. Ésa es la política del equipo. El próximo año será distinto: se adivina un pacto por el que Froome colabora para que Wiggins gane este Tour y tener en el próximo vía libre.

De esta situación se benefició Alejandro Valverde. Obtuvo premio a su gran clase, su gran esfuerzo ( hoy sí ) y al trabajo de su equipo, especialmente Rui Costa y Rubén Plaza. Después de un Tour de mala suerte, caídas y desconexiones mentales en el llano: un gran triunfo para cerrar la carrera. En una etapa rápida de salida, con gran lucha desde el principio y sin que el pelotón le dejara nunca tener una gran ventaja, lo que da un mayor mérito a su triunfo.

La otra actuación rocambolesca la protagonizó el “equipo” RadioSchack. Su mejor hombre en la general, 5º, Haimar Zubeldia sufría en el último ascenso y ninguno de los 3 compañeros que iban cerca de él se dignó ayudarle y perder menos tiempo. Kloden, incluso, pinchó,  se quedó a su altura y siguió hacia delante sin el menor rubor ni mirarle. Con su jefe Bruyneel acusado de dopaje sistemático en su equipo quizá sea pedir demasiado pedirle que diriga un equipo ciclista.

Históricamente en el Tour han tenido lugar rivalidades entre compañeros de equipo pero siempre ha terminado ganando el más fuerte. Lo visto hoy, reduce mucho el valor de la victoria de Wiggins. La falta de rivales de envergadura en la montaña dispuestos a dinamitar la carrera le han permitido vigilar únicamente a Nibali. Si hubiera un corredor más fuerte que Nibali en la montaña Froome y su director se hubieran visto obligados a elegir entre quedarse con Wiggins y perder la carrera o dar vía libre a Froome.  Salvo accidente, Wiggins ganará este Tour. Pero siempre quedará la sensación de  qué lo hizo porque el más fuerte de la carrera, Froome, se lo permitió.

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