Don Andrés Montes decía que si España anotaba más de 20 puntos por cuarto solo nos podía ganar Estados Unidos. Además hablaba de los 6 minutos de glamour con los que España masacraba a cualquier rival y sentenciaba los partidos. Hoy hemos tenido 37 minutos de glamour y casi nos valen para ganar a la mejor seleción del mundo, aquélla que solo ha perdido 5 partidos a lo largo de todos los Juegos Olímpicos.  La generación de oro ha estado a punto de conseguir el único título que les faltaba y que, lamentablemente, no podrán ganar este grupo de jugadores.

Al igual que en Pekín 2008 hicimos nuestro mejor partido en la final después de sufrir para llegar a ella. Solo los equipos y jugadores más grandes son capaces de dar lo mejor de sí cuando la situación es más tensa y más se necesita de ellos. En esta final hemos apretado aún más. La máxima diferencia de USA ha sido de 10 puntos, nunca han pasado de ahí y llegamos  a ponernos por delante mediado el tercer cuarto.  Un inicio de partido eléctrico de Juan Carlos Navarro nos metía de lleno en la lucha por la final.  La variedad de zonas exhibida por Sergio Scariolo nos daba un gran dinamismo en defensa. Gran movilidad en ataque, siempre buscando un pase más y una gran actuación de Sergio Rodríguez en el segundo cuarto imprimiendo frescura a nuestro juego. Nuestra pesadilla en todo el torneo, el tiro exterior, esta vez fue un gran aliado.

Controlando nuestras pérdidas de balón para no facilitar contragolpes al equipo rival y corriendo solo cuando era necesario. Y Estados Unidos jugando con menos rotaciones que en todo el torneo. Westbrook, uno de los mejores jugadores de la NBA, solo 9 minutos por poner un ejemplo.  Harden y Davies solo 40 segundos. La igualdad no ha permitido ningún tipo de alarde a Estados Unidos. Lo decíamos en la previa. Poder aguantar el ritmo anotador de Estados Unidos dependía de no perder la cabeza cuando nos metieran 4 triples seguidos. Tienen tanto talento y tantos recursos físicos, que rachas como esa la tienen en todos los partidos pero, una vez pasado el vendaval, había que seguir remando para no perder la cara al partido. Y eso es lo que han hecho nuestros jugadores.

Ya en la segunda parte, nuestro juego interior encabezado por Pau Gasol nos permitió una mayor variedad de recursos en ataque. Imperial en el uno contra uno y con un par de mates para finalizar jugadas marcando el territorio.  Marc Gasol se cargó muy pronto con personales pero Ibaka lo suplió con solvencia. Entramos en el último cuarto un punto abajo y estuvo igualdado hasta los 3 últimos minutos donde Lebron James asumió la responsabilidad en las jugadas clave y nos remató. Pero en el resto del partido el auténtico lider del equipo en ataque fue Kevin Durant. Si unimos su excelente mecánica de tiro a su estatura, 2.08, es imparable.  Me voy con la sensación de que sin Kevin Durant este partido lo habría ganado el equipo español.

En los últimos 4 años se ha estado esperando este momento. Tutear y ganar a USA en el mejor marco posible, la final de los Juegos Olímpicos. Hemos estado más cerca, este equipo ha tocado la gloria con los dedos pero se nos ha escapado. Una vez más, la cara de Pau Gasol en el banquillo has sido el mejor resumen del partido. Tristeza. Por perder y por saber que hemos podido ganar y que, seguramente, no tendrá otra posibilidad de ganar el oro olímpico. Su partido: 24 puntos, 8 rebotes y 7 asistencias. Lider dentro y fuera de la pista. En el banquillo a punto de llorar al final del partido recibió el reconocimiento del equipo estadounidense al ser saludado uno por uno por todos los jugadores y su entrenador Mike Krzyzewski a la cabeza. Un gran homenaje y un buen detalle para terminar.

Lástima. Es el sentimiento más adecuado para este momento. Pero también orgullo por esta selección y por los jugadores. No voy a ser original pero me quedo con Juan Carlos Navarro, solo el sabe los dolores que está pasando, y con Pau Gasol, nuestro ET como diría don Andrés Montes. El resultado del partido casi ha sido maravilloso.

 

 

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