Durante esta semana se ha conocido un informe de UNICEF en el que se constata que la mortalidad infantil ha bajado un 41% en los últimos 20 años., desde la caída del Imperio Soviético aproximadamente.  Las causas principales para tan drástica bajada son el mayor acceso al agua potable, mejoras en su saneamiento, vacunas y una mayor educación. Además, en Abril de este año se conoció un informe del Banco Mundial en el que se analizaba el nivel de pobreza extrema en el mundo. En 1981 se situaba en el 52,2%, en 1990 el 43,1%, en 1999 baja al 34,1% y en 2008 se queda en el 22,4%. Datos que hablan por sí solos.

Desde hace muchos años oímos en repetidas ocasiones y desde grupos muy diversos que el capitalismo es lo peor que nos puede pasar, que lo único que le interesa es que haya pobres y explotados para que los ricos puedan seguir ganando dinero y viviendo fastuosamente. Alguno habrá de todas formas. Este discurso siempre viene del mismo sitio: de enemigos de la libertad. Ya sean desde el marxismo tipo Hugo Chávez y Cuba o desde regiones dónde domina el islamismo en sus diversas vertientes, y también dentro de nuestras propias sociedades.  Ya no pueden defender la Unión Soviética, ya no está de moda. El mensaje ahora es a la contra: el neoliberalismo domina y explota al mundo y es el culpable de que haya tanta pobreza.

Entonces, si el neoliberalismo es el que domina el mundo también es el responsable de que baje la mortalidad infantil y cientos de millones de personas hayan abandonado la pobreza. Este reconocimiento no lo oiremos. Si hay un tema que estos enemigos de la libertad dominan es la propaganda, son capaces de predicar una cosa y hacer la contraria. Un ejemplo muy claro lo tenemos en España. Muchas veces escuchamos los típicos discursos de solidaridad con África y con los desfavorecidos, que hay que ayudarlos. En cambio, se negaban a que se quitaran los aranceles para que Marruecos pudiran vender sus tomates en la Unión Europea. Qué mejor forma puede tener un país para prosperar que poder vender sus buenos productos en el exterior, incrementar el comercio aumentando así sus ingresos y reduciendo la marginalidad y la pobreza, impidiendo, además, el flujo masivo de su gente al exterior y la reducción de su riqueza humana.

En cualquier caso tenemos a lo largo de la historia multitud de ejemplos para observar que se consigue con libertad. El caso de Alemania es claro. Un país devastado tras la Segunda Guerra Mundial se divide en dos bloques: uno capitalista y otro socialista. El bloque socialista dominado por la URSS tiene que levantar un muro en Berlín para impedir que sus ciudadanos huyan de la miseria a la parte Occidental. Corea del Sur, una de las economías mas desarrolladas del mundo. Corea del Norte viviendo en la Edad Media. Son el mismo pueblo, la misma gente y cultura hasta 1951. En el norte reina una dinastía comunista ya por la tercera generación. En el Sur hay libertad.

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