Con la decisión en el dia de ayer por parte de la Unión Ciclista Internacional, UCI, de suspender de por vida a Lance Armstrong, se va cerrando el mito creado alrededor del ciclista norteamericano. Su diseño de vida profesional perfecta después de superar un cáncer se viene abajo. Peldaño tras peldaño, su descenso a los infiernos deportivos sigue un proceso inexorable.  Su afán de de superación de la adversidad, su esfuerzo y tesón junto con un gran espíritu competitivo compensaban su mal carácter y prepotencia en carrera. Se convirtió en un gran ejemplo en el mundo entero pero todo se ha demostrado falso. Una vez caído el telón de las victorias irreales, cometería un gran error si piensa que lo peor ya ha pasado.

La UCI ya le ha desposeído de sus 7 victorias en el Tour de Francia. El fracaso deportivo ya está consumado. Al amparo de sus éxitos construyó un imperio económico que empieza a desmoronarse como un castillo de naipes. La semana pasada fue sustituido como Presidente de Livestrong, la fundación contra el cáncer que impulsó. El Tour le reclama una cantidad de casi 3 millones de euros de sus premios obtenidos. No los puede devolver. Como es tradición en el ciclismo esos premios se repartieron entre todos los compañeros de equipo, técnicos, masajistas, ayudantes y directores. No imagino que Armstrong vaya a pedirles a sus delatores como Hincapie, Hamilton, Leipheimer o Landis el dinero repartido. Roma no paga traidores. Tampoco es sencillo que los quisieran devolver.

Sin duda lo más interesante es la pérdida de sus patrocinadores, algunos de ellos muy relevantes y reconocidos. Como suele ocurrir una vez que estalla el escándalo, las marcas huyen. No quieren ver su nombre asociado a una persona mundialmente identificada con el dopaje y la mentira. Su principal valedor, Nike, ya ha abandonado su patrocinio al exciclista pero no a su fundación, al menos de momento. La marca de bicicletas Trek, muy asociada a Lance Armstrong también le ha dejado. El fabricante de cascos Giro, la empresa de alimentación Honey Stinger, la cerveza Michelob y otras más han seguido sus pasos. Solamente Livestrong se calcula que ha recuadado 400 millones de euros a lo largo de todos estos años, fundamentalmente gracias a las ventas de las famosas pulseras amarillas.

Por último queda la parte más escabrosa. El posible enjuiciamiento y la condena a cárcel por perjurio. En un juicio de 2005 con la aseguradora SCA declaró bajo juramento que no se había dopado. En Estados Unidos el perjurio está penado con cárcel. La atleta Marion Jones ya lo comprobó en su carnes porque tuvo que cumplir 6 meses de prisión por mentir bajo juramento y prestar un gran número de horas de servicio a la comunidad y dos años de libertad condicional.. Bill Clinton fue a juicio, no por sus juegos con Mónica Lewinsky, sino por haber mentido en un juicio anterior sobre sus relaciones extramatrimoniales. Es importante destacar que en Estados Unidos no tienen miedo a la hora de derribar a sus mitos, por muy grandes que hayan sido, si se demuestra que son culpables. La encargada de desmontar a Lance Armstrong ha sido la USADA, una agencia norteamericana. ¿ Podemos decir lo mismo los demás?.

No hace falta que se llame Pepe Martí, Luis Garcia del Moral u otras personas desconocidas para el público en general. Al igual que en la Televisión, aquí Los Ricos También Lloran.

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