Hoy se celebran elecciones presidenciales en Estados Unidos. Dos candidatos. Barack Obama y Mitt Romney. Demócrata contra republicano. En un país tan grande solamente dos opciones para elegir con verdaderas posibilidades de ganar, como es tradicional. Obama se presenta a la reelección con las encuestas a favor en los Estados clave y con el fuerte tirón propiciado por su gestión del huracán Sandy. Romney se encuentra prácticamente empatado en voto nacional e incluso puede superar al Presidente pero en Estados Unidos, al igual que en España, no se elige directamente al Presidente. Si en nuestro país lo eligen los diputados del Congreso,los norteamericanos lo hacen a través de los compromisarios elegidos en cada Estado. Da igual que en un Estado se gane por un voto o un millón. El ganador se lleva todos los compromisarios.

El fervor por el cambio que aupó a Obama en las elecciones de 2008 se esfumó hace mucho tiempo. Promesas incumplidas, cierre de Guantánamo por ejemplo y salidas de Afganistán e Irak, más crispación y polarización entre los dos grandes partidos y la no resolución de la crisis económica juegan en su contra. Su política de estímulos y aumento del gasto público, reforma sanitaria incluida, le supuso a mitad de mandato una importante derrota en las elecciones al Congreso. A pesar de eso cuenta con las mayores probabilidades para ser reelegido apoyándose en sus puntos fuertes que son: amplio respaldo del voto femenino, 6 puntos por encima de Romney, el voto joven y una abrumadora mayoría entre las minorías raciales: 95% entre la población negra y un 73% entre los hispanos. Romney cuenta con su mayor ventaja entre los hombres blancos, 7% más que Obama y un electorado más fiel que el demócrata. La ola de entusiasmo despertada en 2008 por Obama tuvo como consecuencia una mayor movilización de su votante tradicional.

En las últimas décadas solamente dos Presidentes no han sido reelegidos. Jimmy Carter debido a su desastrosa gestión unido al empuje de Ronald Reagan en 1980 y George Bush padre ante Bill Clinton en 1992. En 2008 la victoria de Obama sobre John Mccain fue de 365 contra 173 compromisarios en el colegio electoral y de 69,5 a 60 millones de votos populares. Una victoria de esa magnitud está descartada en el dia de  hoy. El margen será mucho más estrecho. Romney se acercó mucho en las encuestas en el tramo final de campaña con dos aspectos clave: el desgaste tras cuatro años en el poder de Obama y su excelente actuación en el primer debate electoral unido a un discurso más moderado en la recta final para atraerse a los votantes indecisos. Puede no ser suficiente. Lo veremos a lo largo de la noche.

Debido a su gran influencia, las elecciones en Estados Unidos son importantes para el resto del mundo. La carrera de Irán por conseguir el arma atómica, la lucha contra el integrismo islamista, la crisis económica y la lucha contra el paro que no ha reducido su nivel con Obama en la Casa blanca, la expansión del eje Asia-Pacífico y la rivalidad geopolítica con China. Son retos a los que deberá enfrentarse el Presidente que salga de estas elecciones. La Unión Europea apuesta por Obama debido a las buenas relaciones en estos últimos cuatro años. En Europa siempre se ha asociado a los demócratas con la izquierda y a los republicanos con la derecha. A grandes rasgos no es una percepción equivocada pero tampoco acertada al 100%. Si cada vez hay más cruces entre izquierda y derecha, en Estados Unidos esta división encaja aún menos. El Presidente que abolió la esclavitud fue un republicano, Abraham Lincoln, y la escalada bélica en Vietnam fue obra de dos demócratas, Kennedy y Lyndon Johnson.

Mi apuesta es que ganará Obama aunque por un margen mucho más estrecho que en 2008.

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