Una vez pasada la ola de entusiasmo de 2008 que le llevó a la Casa Blanca, Obama buscaba pasar a la historia como el primer Presidente afroamericano que llegaba a la Presidencia y, además, repetía en el cargo. De lo contrario pasaría a ser considerado un gran bluff cuya mayor habilidad sería la retórica en los discursos, la propaganda y una gran capacidad para leer el teleprompter. Sus seguidores, en cambio, lo veían como un nuevo Mesás. Obviamente, no es ni una cosa ni la otra. Su victoria, más ajustada que en 2008 como se preveía, le otorga un segundo mandato para volver a intentar ser capaz de responder a las expectativas creadas. Tendrá que convivir con un Senado demócrata y un Congreso con amplia mayoría republicana. Su gran reválida será llegar a acuerdos con el Congreso y cumplirlos, ahora desde una posición de mayor fuerza. Nada nuevo bajo el sol de la política norteamericana, Clinton también tuvo en contra al Congreso y supo llegar a consensos favorables. ¿ Será Obama capaz de alcanzarlos?. Ése es su reto.

Esta victoria se debe a una serie de causas. Unas más importantes que otras, pero todas ellas decisivas. Sus rivales, Mitt Romney y el Partido Republicano, han perdido en todas ellas.

Gran apoyo de las minorías. La población negra votó en un 95% por Obama y el voto latino estuvo alrededor del 75%. Este voto supuso casi un 25 % del total de las pasada elecciones. Si la población afroamericana es bastante estable no así la población latina que sigue aumentando en gran número y que supone un cambio demográfico demoledor para los republicanos si mantienen esta tendencia. La reforma migratoria que se avecina, más de 12 millones de indocumentados, no hará mas que incrementar la debacle republicana. Necesitan abrirse a este electorado o tardarán mucho en volver a la Casa Blanca.

Apoyo de mujeres y jóvenes: Los menores de 30 años han votado en un 60% por Obama y las mujeres en un 55%. Se trata de sectores tradicionalmente más abstencionistas. Su movilización también resulta clave en la victoria y Romney no ha sido capaz de seducirlos con su mensaje de cambio.

El voto urbano: Casi un 62% del voto urbano ha sido para Obama. Se trata de un electorado más dinámico, libre y con gran capacidad de influencia. El voto rural ha sido para Romney en la misma proporción. Es curioso que es la misma tendencia que se observa en Andalucía pero al revés. En las zonas urbanas gana el Partido Popular y en las zonas rurales lo hace el PSOE. En la Segunda República era justamente al contrario.

Obama ha ganado en todos los Estados igualados. Ohio, Florida, Virginia, etc. Romney no ha ganado ninguno de los Estados en disputa en los que la elección ha sido bastante ajustada. Los indecisos se han inclinado por Obama y en algunos de esos Estados como Virginia y Florida, tradicionalmente republicanos, sufren un cambio demográfico importante, con una nueva estructura favorable a los demócratas y que Obama ha sabido leer muy bien.

-Políticas expansivas. En Estados con sectores en crisis como Ohio con el automóvil ha sido decisiva la política expansiva de Obama. Al poco de llegar a la Casa Blanca rescató General Motors y Chrysler. Desde el comienzo se vió claro que Ohio sería uno de los Estados clave en las siguientes elecciones y actuó con gran visión de futuro. Romney, en cambio, fue partidario de dejar caer al sector.

Por parte republicana esta derrota, aunque estrecha a nivel general, debe servir para un replanteamiento de su estrategia a nivel general. No pueden llegar a la Casa Blanca sin un nivel aceptable del voto latino, al menos alrededor del 40% que fue lo que consiguió Bush. Son una minoría en expansión, tanto a nivel numérico como en influencia. Tampoco pueden gobernar solo con el voto rural y de los blancos mayores. Necesitarán nuevos candidatos y unas políticas que no impongan miedo a los nuevos votantes y abrirse al voto latino. Con ellos se juegan su futuro.

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