Acaba el año con dos nuevos golpes para la credibilidad de la honestidad del deporte español concentrados nuevamente en el ciclismo. Por un lado la decisión del Tribunal Supremo de anular la sanción por dopaje contra Roberto Heras que supone la devolución de la Vuelta de 2005, siendo el único ciclista que tiene cuatro. Por otro lado, la suspensión por parte de la Agencia Mundial Antidopaje ( AMA) del laboratorio de Madrid por irregularidades en su funcionamiento. La causa principal es que durante el mes de Agosto se notificó un positivo que luego no fue porque no se confirmó en el contraanálisis debido a contaminación de la muestra. En este caso lo menos malo es que fuera una chapuza. Lo peor sería un delito.

Desde hace ya algún tiempo, en al ámbito internacional se mira con prevención y desconfianza al deporte español en general y al ciclismo en particular. Ejemplos como los guiñoles de Francia con su permanente cuestionamiento de los logros de nuestro deporte nos impiden ver más allá. Hay un problema en el dopaje en España como lo hay en muchos otros países. Pero a diferencia de otros, como Francia, aquí se va muy por detrás en la lucha contra el dopaje. Escándalos como la Operación Puerto, el caso Contador, caso Mullera son ejemplos de la impunidad con que se actuaba anteriormente y también del victimismo con el que se acoge noticias que no nos gustan. Si Contador da positivo es por un chuletón o porque los franceses nos tienen envidia. La culpa es siempre de otro.

En este singular país se han visto ejemplos no ya de malas actuaciones individuales sino de un auténtico vicio del sistema que debería vigilar las malas prácticas pero que no lo hace. Al contrario fomenta un mal sistema en el que la palabra más adecuada para definir su funcionamiento es Corrupción. Varios ejemplos:

–  La decisión de controlar y vigilar a determinados deportistas y deportes se decidían en la Comisión Nacional Antidopaje dónde tenían presencia respresentantes de los deportistas a los que se decidía controlar.

– Realización de controles de cara a los Juegos Olímpicos de Londres con cita previa. Solo hay que recordar que esos controles deberían ser por sorpresa.

– Realización de controles antidopaje por médicos relacionados con casos de dopaje de diversos deportistas. Varios ejemplos:  Luis García del Moral del caso Armstrong. Javier Solanas, médico del atleta Jose Luis Blanco y medallista en Barcelona 2010. Además de médico del atleta fue agente de control del dopaje y reconoció ante la Guardia Civil que lo avisaba de cuándo tenía que dejar de tomar las sustancias prohibidas y así no dar positivo.

– Ocultación de parte importante de información por parte de las propias federaciones y su poca disposición a compartir otras informaciones y actbuaciones.

– La mayoría de los positivos detectados a deportistas españoles no son realizados en controles de agencias nacionales sino por organismos y federaciones internacionales así como la AMA.

– La deuda de muchas federaciones con los agentes controladores. Si no se les paga se corre el riesgo de realizar controles.

No obstante, parece que en este singular país algo se está moviendo en los últimos meses y aparece un rayo de esperanza. Algunas de las acusaciones anteriores provienen de Ana Muñoz Merino, directora de la Agencia Estatal Antidopaje. Hasta el momento no presidía la Comisión Nacional Antidopaje pero un próximo Decreto del Gobierno si la nombrará para presidirla. Sería un buen momento para limpiar la casa desde dentro y ganar la credibilidad que nos falta actualmente. Muchos deportistas honestos españoles lo merecen y los tramposos deberían ser sancionados ejemplarmente.

PD: esta semana ha tenido lugar un homenaje por la retirada de Oscar Freire. Aparte de sus éxitos, poco valorados en España, y su integridad personal, merece la pena terminar con una reflexión suya: ” Muy pocos de los que dan positivo aceptan su culpabilidad

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