Esta temporada se han cumplido 15 años de la irrupción en el basket español de Juan Carlos Navarro, el mayor talento del que hemos disfrutado en nuestras canchas. Fue en un partido ante el Granada. 11 minutos de juego y 10 puntos. Prometía desde el primer día. En el verano de 1999, con la conquista del Mundial Junior, a la cabeza de la mejor generación española empezamos a vislumbrar la Tierra Prometida que nos esperaba, que nada era imposible para esos jugadores. Junto con Raúl López conformaron una dupla letal para el resto de selecciones, acompañados de unos magníficos jugadores como Germán Gabriel, Pau Gasol, Berni Rodríguez, Carlos Cabezas, Felipe Reyes y Calderón lesionado. 15 años en lo más alto no es fácil para ningún deportista, sobre todo si no se tiene un físico privilegiado en uno de los deportes más exigentes en cuanto a presencia física. Ahí radica su magia, la inteligencia por encima de la fuerza bruta, su aparente anarquía controlada y su apariencia de tipo normal junto con la osadía necesaria para encarar a rivales mucho más grandes y fuertes.

Si Pau Gasol domina el juego desde su clase, inteligencia y poderío físico, Navarro lo hace desde su capacidad para desarbolar a las defensas rivales, ya sea con tiros de larga distancia o a través de penetraciones y tiros bombeados, su patente de bombas. En el dia de ayer realizó una nueva exhibición, esta vez frente al Real Madrid. Un Madrid que ha recuperado la identidad perdida de antaño de la mano de Pablo Laso. Juego rápido, contraataque y la intención de que el ataque prime sobre la defensa, juego espectáculo en definitiva, correr para sorprender al rival. En un tiempo donde lo táctico gana a la inspiración y la defensa es fundamental, Navarro se adapta a todo. Ya sea en ataque posicional o a la carrera, él maneja el tempo del partido. Y si, además, tienes un dia inspirado le metes 33 puntos al máximo rival en un momento clave, donde su equipo corre el riesgo de no disputar la Copa del Rey, y solo fallas un tiro en todo el partido.

Lo ha ganado todo y parece todavía recién salido del Mundial Junior del 99, excepto por la barba. Se fue a la NBA para demostrar que podía competir con los mejores, cobrando el salario mínimo e hizo una buena temporada quedandóse muy cerca de batir el record de triples de un novato. Mi impresión es que solo estuvo un año porque se aburrió. Tanto viaje, tanto partido y en un equipo perdedor. Luego, la rutina. Ganar con el Barca, con la selección y el mejor recuerdo es su actuación en el Europeo de 2011. Mejor jugador del torneo, sin discusión.

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