En muchos países de Europa la Segunda Guerra Mundial no acabó en mayo de 1945 sino varios años después y, en algunos casos, sus efectos perduraron hasta 1989. A diferencia de los soldados japoneses que se escondieron en la selva hasta bien entrados los años 60, alejados de una realidad que no querían conocer, en Europa esos efectos eran reales y palpables, no inventados. Cuando la tiranía de la Alemania nazi fue derrotada, Europa quedó asolada. La mayoría de instituciones desaparecieron, las economías colapsaron y los gobiernos locales y nacionales, así como medios de comunicación, transporte y policía dejaron de existir. En definitiva, un continente devastado física y moralmente.

De la Segunda Guerra Mundial, tanto de sus orígenes como su desarrollo, se han escrito multitud de obras y libros desde todas las ópticas posibles. Pero había un gran vacío de lo que sucedió inmediatamente después de la guerra. Se pasaba directamente a la Guerra Fría sin solución de continuidad. Este libro de Keith Lowe, Continente Salvaje, viene a llenar, al menos en parte, ese vacío.2013-01-11 11.57.06

El libro se estructura en 4 partes:

El legado de la guerra: se analiza el hambre y la destrucción física y moral que siguió al final de la guerra. Prostitución a cambio de comida y protección, violaciones en masa y donde impera la ley del más fuerte. Lo único que importaba era la supervivencia, a cualquier precio. The New York Times afirmaba en 1945 que Europa podría convertirse en el nuevo continente negro, descripción que resume mejor que cualquier otra el estado en el que quedó Europa tras la guerra.

Venganza: inevitablemente surgió tras el fin de las hostilidades un ánimo de venganza derivado de la guerra. Venganza dirigida principalmente contra los alemanes, causantes principales de la devastación. Una venganza consentida por los aliados en sus primeras semanas debido a la constatación de la existencia de los campos de exterminio contra los judíos y otros grupos nacionales como los polacos. Pero no fueron los únicos. La revancha también se dirigía contra los colaboracionistas y siempre y, bajo cualquier circunstancia, contra los mujeres. Desde las violaciones en masa hasta el rapado de mujeres acusadas de acostarse con alemanes. El odio sembrado por el Ejército Alemán y su criminal Gobierno durante sus años triunfantes era recogido a la más mínima oportunidad en la hora de la derrota. En algunos sitios el ajuste de cuentas empezó antes del fin oficial de la Guerra, conforme se iban liberando países del dominio alemán.

Limpieza étnica: durante la guerra Alemania puso en práctica la solución final destinada al exterminio de los judíos en Europa. Al terminar los supervivientes no sufrieron mucho alivio. Por un lado, quedaban pocos y, además, al volver a sus hogares se encontraron solos, con sus propiedades ocupadas y desamparados. Muchos optaron por el exilio hacia el nuevo Estado de Israel que se proclamó en 1948. A su vez, una parte de alemanes también sufrieron el exilio de sus hogares al arrebatar Polonia varias regiones de Alemania. No podían permitirse tener en su territorio a varios millones de alemanes, minorías que sirvieron de pretexto a Hitler para atacar a varios países.

Guerra Civil: en esta última parte, muy interesante, se desarrollan varios conflictos surgidos tras el fin de la Guerra. Desde la violencia política contra los colaboracionistas de los nazis en Francia e Italia hasta la guerra civil en Grecia entre comunistas y aliados, precursora en algunos aspectos de los apoyos con los que contaron durante la Guerra Fría la Unión Soviética y los Estados Unidos y sus aliados.  Sin embargo, en este capítulo se analiza la forma en que la Unión Soviética fue conquistando Europa oriental y tejiendo una red de satélites que le sirvieran como protección ante el posible resurgimiento de Alemania en el futuro y como instrumento de poder y dominación política. Lo consiguió en muy pocos años. De ahí que en algunos países la Segunda Guerra Mundial acabara en 1989/90 y no en 1945. A la dictadura alemana la sustituyó la dictadura soviética.

El libro en sí recoge una hora sombría de la historia europea. Muerte, dolor y exterminios de grupos nacionales. No obstante, del horror de la guerra nació posteriormente el intento de que no volviera a repetirse esta masacre. La idea de la Unión Europea nace en los escombros de la guerra. La premisa básica era el acuerdo entre enemigos y se articuló en un doble eje: Liderazgo político de Francia y Liderazgo económico de Alemania una vez recuperada económica y moralmente. Se trataba de tejer lazos inseparables entre Alemania y Francia para que Europa no volviera a caer en una espiral de odio y guerra. Al menos hasta el momento, ha sido un éxito.

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