La corrupción política es como el doping en el ciclismo, un engaño que tiene que ver con las ansias de poder y el beneficio económico. Cuándo ese engaño es generalizado, al igual que en el ciclismo, forma parte del sistema. Lo contagia todo, empezando por los niveles más altos de la jerarquía y llegando a los escalafones inferiores. El  bochornoso espectáculo derivado de la publicación por parte del periódico El Mundo del pago de sobresueldos a parte de la cúpula del Partido Popular pone de manifiesto una contabilidad B dentro del PP y la existencia de cuentas en Suiza de Luis Bárcenas por valor de 22 millones de euros.  Nada novedoso por otra parte. Hay multitud de ejemplos a lo largo de estos años de democracia de corrupción en los grandes y pequeños partidos. Filesa, Gurtel, Caso Casinos, Caso Palau, el escándalo de los EREs en Andalucía.

Lo llamativo de este caso es que se viene produciendo a lo largo de una serie de años por los que han pasado diversos secretarios generales del partido pero Luis Bárcenas se ha mantenido en su puesto de gerente. Desde 1988 en el que empieza a ocuparse de las cuentas del partido han pasado por la secretaría general Álvarez Cascos, Javier Arenas, Ángel Acebes y, provisionalmente, Mariano Rajoy antes de las elecciones de 2004, pero más en funciones de Presidente ante la retirada voluntaria de Aznar. El reinado de Bárcenas en el lado oscuro del PP arranca con Manuel Fraga, pasa por Aznar y termina con Rajoy. A partir del ascenso de Cospedal a la Secretaría General se termina con el pago de sobresueldos, según la información de El Mundo. En su declaración, Cospedal solo pone la mano en el fuego implícitamente en su etapa, en las etapas anteriores no.  Anteriormente, en 2004, Rajoy decidió prescindir de la trama Gurtel para organizar actos a nivel nacional, refugiándose esta trama en Valencia y Madrid para seguir con su saqueo. Pero no deja de ser una trayectoria muy larga de opacidad en las cuentas del partido que actualmente ostenta el Gobierno y en el que han tenido que estar implicados multitud de cargos intermedios y superiores que lo consintieron, necesariamente. Las cantidades oscilaban entre los 5.000 y 15.000 euros. Rajoy, en el día de hoy, dice que no le temblará la mano si tiene conocimiento de irregularidades. Veremos, pero no hay que ser optimistas. Su trayectoria siempre ha sido sumar y no pisar callos y levantar pocas alfombras. Esperemos que ahora sea distinto.

¿ Y de dónde viene el dinero?. Ésa debe ser siempre la pregunta clave junto a que beneficio se obtiene con estas irregularidades. Pues según la noticia de El Mundo proviene de comisiones cobradas a constructoras por contratos públicos y de compañías de seguridad. Este sistema se ha repetido hasta la saciedad en España. No pagas comisiones y no te adjudican contratos de obras públicas. Esta situación llevó a algunos empresarios a denunciarlo pero casi nunca en Juzgados. No quieren pagar la comisión por la obra pero si ellos no la pagan habrá otro dispuesto a pagarla y quedarse con el contrato. Ésta es la gran corrupción generalizada en España, de la que menos se habla, que han practicado todos los partidos con poder y que sirve de financiación irregular a los partidos. Con ésta información en poder de Bárcenas el PP será bastante cuidadoso en tratarlo.

En una época como la actual, con una crisis brutal y con el recuerdo de los despilfarros de las Administraciones Públicas a lo largo y ancho de estos años se traslada una imagen de corrupción generalizada de la clase política que en nada ayuda a salir de esta situación. Pero se olvida un aspecto importante. Nuestros representantes los hemos elegido nosotros, afortunadamente España no es Cuba. Aunque la elección sea en listas cerradas no dejan de ser lo que nostros hemos elegido, son reflejo de lo que nosotros somos pero es más facil decir que la culpa es siempre de los demás.Pero tampoco se puede trasladar una imagen de impunidad total hacia los ciudadanos de la clase política, que no es real, que es lo que les llega. Los grandes populismos y extremismos políticos han aparecido, a lo largo de la historia, en épocas de gran crisis económica y de profundo descrédito de la clase política. Con eso es con lo que hay que tener mucho cuidado.

PD: Seguramente no veremos ahora decir que el periódico El Mundo es amarillista y ultraderechista al sacar otro caso de corrupción política, en esta ocasión del PP.

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