Casi dos semanas después de su confesión en la entrevista a Oprah Winfrey en la que reconoció haber engañado a casi todo el mundo, el exciclista Lance Armstrong ha vuelto a realizar declaraciones en otra aparición, esta vez en la revista especializada Cycling News. El mensaje que transmite es, básicamente,  poner el ventilador y sembrar la desconfianza y el escepticismo sobre toda la historia del ciclismo. Sus palabras acusan directamente a todo el ciclismo pasado de haber hecho lo mismo que hizo él y toda su generación.” Ninguna generación ha sido ejemplo de limpieza“. Lo más triste es que tiene gran parte de razón y el ciclismo históricamente ha estado rodeado de sospechas y sombras sobre los resultados y logros de muchos ciclistas. En la entrevista, Armstrong nombra específicamente a las generaciones encarnadas por Merckx, Hinault,  Anquetil, Coppi, Indurain, Lemond, Gimondi, Bartali. La inclusión de Lemond no es gratuita: su compatriota es uno de sus mayores enemigos desde bastante antes de su confesión. A día de hoy, Greg Lemond sigue siendo el único norteamericano ganador de Tour de Francia.

Lo lamentable es que lo haga ahora, ya retirado, inhabilitado de por vida y con una confesión a medias sin entrar en asuntos fundamentales como los colaboradores necesarios para realizar su dopaje y el de su equipo así como los ayudantes y encubridores que tuvo para tapar sus trampas permanentes.

Lo único bueno, en mi opinión, es que parece que empieza a romperse el miedo a confesar entre numerosos ciclistas, en activo y retirados. La razón principal es que si confiesa el ciclista más poderoso de la historia y el que más veces ganó el Tour, con trampas, los demás sienten que tienen mucho menos que perder y pueden hablar abiertamente de sus propios engaños y planes de dopaje. Hay varios ejemplos estos dias: el más llamativo es el caso de Michael Rasmussen. Era lider destacado en el Tour de 2007 a pocos dias de su finalización y fue retirado por su equipo Rabobank. La razón es que había mentido acerca de su paradero en los meses anteriores al Tour de ese año, posiblemente con fines de ocultar su dopaje. La no localización varias veces supone lo mismo que dar positivo en un control. Tras su descalificación el ganador del Tour fue Alberto Contador.  Ahora, admite que se dopó entre 1998 y 2010 con diversas sustancias: EPO, hormona de crecimiento, cortisona y transfusiones de sangre. Lo más destacado es que, además de reconocer su engaño afirma que ha contado todo ante las autoridades antidopaje, principalmente la AMA y las de su país: Dinamarca.  En su paso po el equipo CSC tuvo como director a Bjarne Riis, actual director de Contador y que también confesó su dopaje en el Tour que ganó en 1996.

Otros excompañeros de Rasmussen como Thomas Dekker y Danny Nelissen han confesado que el dopaje era habitual y sistemático en el equipo Rabobank y que era supervisado por el médico del equipo. Concretamente, Thomas Dekker revelará los nombres que conoce implicados a la autoridades holandesas y admite el dopaje permanente como parte fundamental del ciclismo.  Jorg Jaschke vuelve a reconocer sus trampas pasadas y reconoce sus mentiras. Formó parte del equipo Liberty con Manuel Sáiz y será uno de los testigos en el juicio de la Operación Puerto.

Una vez caído el mito de Armstrong parece haberse abierto la veda para reconocer los engaños y las mentiras que recorrieron el ciclismo en su pasado y en el presente. No obstante, en el juicio de la Operación Puerto que se ha iniciado esta semana, Eufemiano Fuentes reveló que el Presidente de la Asociación de ciclistas y de la Fundación Deporte Joven del Consejo Superior de Deportes, Jose Javier “Pipe” Gómez,  había sido cliente suyo. Gómez perteneció al equipo Kelme de los también imputados Vicente Belda y José Ignacio Labarta. Parece que todavía queda un amplio y sinuoso camino por recorrer en la lucha contra el dopaje.

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