Los partidos políticos españoles siempre han tenido varias contabilidades desde la Transición hasta nuestros días. Una contabilidad B y hasta C. Cuándo se conoció la financiación ilegal del PSOE en el llamado caso Filesa algunos dirigentes socialistas sostenían que esa financiación irregular provenía de la época del referéndum convocada para seguir perteneciendo a la OTAN, Marzo de 1986, dónde se encontraron con unos gastos muy elevados y sin apenas dinero en las arcas. Se pidió dinero a banqueros y empresarios y algunos propusieron algún tipo de cobertura. La excusa para recaudar dinero sería la realización de unos trabajos inexistentes y dar así un soporte a las donaciones al partido.

Actualmente el Partido Popular atraviesa su propio via crucis. Entre el caso Gurtel y los llamados papeles de Bárcenas está contra las cuerdas en la opinión pública. Tanto el partido como Rajoy.  Algo huele a podrido pero no se sabe bien lo que es. Por un lado, las anotaciones de Bárcenas no dejan lugar a dudas de una contabilidad B en el partido. Nada nuevo, todos nuestros partidos la tienen. Lo importante a saber son dos cosas: si se han utilizado esas donaciones para financiar ilegalmente el partido en su conjunto o han servido para enriquecer a unos pocos. Porque hay una posibilidad que apenas se contempla: que la información sea correcta en lo relativo a  los nombres de las personas pero que no sea exacta en la cifra, en la cantidad de dinero. Es decir, dónde recibo 100.000 euros para el partido anoto solamente 50.000, y la otra mitad para el bolsillo. Eso explicaría las cuentas en Suiza. Solamente esta situación ya sería muy grave porque significaría que durante casi 20 años tu gerente y tesorero habría estado recolocando para sí mismo parte del dinero que debería ir al partido y que de toda la dirección no se habría dado cuenta nadie. Tanta negligencia me extraña. Además, habría que saber quién filtra las noticias, alguien del PP es obvio pero no se sabe quién es. Lo que si está claro es que tiene que ser alguien que quiere presionar al partido para conseguir algo o una persona o grupo de personas que se beneficien con la caída de la dirección actual. Nunca hay que descartar la venganza.

Rajoy debe elegir entre limpiar el PP o seguir enrocado en su discurso. Si persiste en defender que no sabía nada y que la actual dirección es completamente limpia corre el gran riesgo de verse arrastrado por las circunstancias. Si no se distancia y limpia el partido el siguiente en caer puede ser él, sobre todo por su rápido hundimiento en cuánto a su gestión e imagen. Su cambio de no querer subir el IVA a defender la subida desde que es Presidente no invita a pensar con optimismo. Si Bárcenas acaba en prisión, hipótesis más que probable, seguramente saldrán a la luz más documentos y, entonces, ya nadie sabrá lo que podrá filtrarse. Una especie de chantaje con un tiempo fijado de ejecución. En su entrevista de anoche en 13Tv, Bárcenas proclamó que los papeles y la caligrafía no eran suyos. ¿ Habrá alcanzado ya un acuerdo con el Partido Popular?.

Mal haría Rajoy si empieza a creerse lo que empiezan a decir algunos compañeros de partido, que se trata de una conspiración contra él o el partido. En la última legislatura de Felipe González en el Gobierno y ante la avalancha de escándalos ( guerra sucia con el Gal, caso Roldán, el saqueo de los fondos reservados) también decían que todo era un chantaje y un pulso al Estado. Lo que había realmente era un Gobierno y un lider contra las cuerdas. ¿ Estaremos ahora en la misma situación?. En ese momento, la oposición de Aznar y el PP se presentaba como la regeneración democrática que necesitaba España y muchos españoles le confiaron su voto. Esas promesas de transparencia y regeneración ya sabemos que se incumplieron desde el primer dia( recordemos a Eduardo Serra, ayer,  y el papelón de Ana Mato y los regalos y facturas de su exmarido, hoy). Actualmente el lider de la oposición, aunque no sabemos por cuánto tiempo, es Rubalcaba y ha pedido la dimisión de Rajoy. Entre 1993 y 1996 fue Ministro de Presidencia. Círculos Viciosos.

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