Una vez celebradas las últimas elecciones generales el 20N de 2011 y con el Ejecutivo en funciones hasta completar el traspaso de poderes, Zapatero se despidió con una de sus medidas más polémicas, y hay muchas dónde elegir. Se trata el indulto concedido el 26 de Noviembre al expresidente de Banesto y  vicepresidente y consejero delegado del Santander, Alfredo Sáenz. Esperó a que pasaran las elecciones para no perjudicar aún más a su partido aunque el PSOE no tenía la más mínima opción de poder, ya no ganar, sino obtener una derrota decorosa.

Alfredo Saénz fue condenado a tres meses de prisión e inhabilitación para actividades bancarias al considerarse probado que en 1994 dió la orden para que Banesto presentara una querella criminal, sabiendo que era falsa, contra tres empresarios( Pedro Olabarría, Modesto González y Luis y José Ignacio Romero) que debían una importante cantidad de dinero al banco a través de una empresa llamada Harry Walker en la que tenían una pequeña participación. Era una forma de presionar para cobrar la deuda y el camino seguido fue denunciarles por estafa y alzamiento de bienes. Saénz aterrizó en Banesto justo después de la intervención de la entidad por el Banco de España el día de los Inocentes de 1993. Un paso en principio temporal pero se vió confirmado en su puesto tras la compra del banco por el Santander. Banesto estaba presidida por Mario Conde y su destitución fue por dos causas principales: la existencia de un importante agujero patrimonial según el Banco de España y las supuestas aspiraciones políticas de cara al futuro del banquero gallego. Su política de enfrentamiento con el Gobierno del PSOE y con la oposición del PP liderado por Aznar le pasó factura. Nadie movió un dedo por él.  Saénz provenía del BBVA dónde era vicepresidente desde 1990 y vió Banesto como una oportunidad de oro para buscar su hueco entre los grandes bancarios del país al ver obstaculizada su progresión en el banco vasco. Ocasión muy bien aprovechada.

Por esta denuncia fueron encarcelados durante unos días los empresarios denunciados por orden del juez Luis Pascual Estevill, juez famoso por ser condenado y encarcelado por varios delitos, entre los que destacan prevaricación, extorsión y cochecho. Estevill utilizaba su posición de juez para coaccionar y presionar a empresarios a los que investigaba con la amenaza de enviarles a prisión o privarles de sus bienes sino satisfacían sus intereses económicos. En 1994 llegó al Consejo General del Poder Judicial como vocal a propuesta de Convergencia y Unió, Ciu, liderada por Jordi Pujol.

En el día de hoy se ha conocido que el Tribunal Supremo, por unanimidad de los 8 miembros de la Sala de lo Contencioso Administrativo, anula la parte fundamental del indulto concedido por el Gobierno en funciones de Zapatero a Saénz. Entiende el Tribunal que el Gobierno se excedió en su ámbito de aplicación al pretender anular la pena y también sus consecuencias administrativas y eliminar, de esa manera, los antecedentes penales del acusado que es un requisito indispensable para poder seguir ejerciendo su actividad bancaria. Los repetidos elogios de Emilio Botín a la gestión de Zapatero al frente del Gobierno al fin repartían dividendos. No obstante es poco probable que Saénz tenga muchas dificultades para sortear este contratiempo.Lo más interesante puede venir en los próximos días y meses ya que la autoridad europea bancaria ha difundido un documento por el cual se autoriza a personas con antecedentes penales seguir ejerciendo sus funciones. Un acuerdo que tendrá que ser trasladado a nuestra legislación.

Tradicionalmente el mundo de la banca y la política han estado muy unidos e incluso para muchas personas la banca es un poder más real que el Ejecutivo, un Gobierno en la sombra. Sin embargo, lo que no tiene la banca es el poder del BOE, esa capacidad para eliminar de un plumazo a los elementos díscolos. Mariano Rubio fue un gran maestro en presionar a los bancos desde su puesto de Gobernador del Banco de España ya que contaba con el respaldo del Ejecutivo en las personas de Carlos Solchaga y Felipe González. El entroncamiento de la llamada beautiful people en el poder financiero a través del Banco de España y su capacidad para infundir miedo a los elementos disonantes por el respaldo del Gobierno crearon un clima de sumisión en las entidades finacieras. Si los grandes bancos mostraron sumisión al Gobierno sólo hay que imaginar de lo que serían capaces de hacer en las Cajas de Ahorros, controladas directamente por los partidos políticos a través de Ayuntamientos, Diputaciones y Comunidades Autónomas.

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