El espionaje entre los partidos políticos es como el espionaje industrial. Casi todos lo practican pero todos lo niegan y miran hacia otro lado cuándo los pillan in fraganti. El afán de saber lo que hacen y planean todos los demás, sobre todo si son adversarios y enemigos, el voyeur que todos llevamos dentro llevado al límite nos sitúa en la antesala de la dictadura. Una dictadura moderna en la que todo vale pero no te matan físicamente sino que se se trata de una muerte social. Una clase política, como la catalana, instalada en el discurso del España nos roba, pero nos llevamos nuestras cuentas a Suiza, y en el camino a la independencia que haría mejor si dejara de mirarse el ombligo y dejar de viajar hacia ninguna parte. No es de extrañar que en la tierra dónde gobiernan Ciu y ERC tenga una moderada representación municipal un partido xenófobo como Plataforma per Cataluña, Pxc.

Durante esta semana el diario El Mundo publicó una información acerca de la reunión que mantuvieron la exnovia de Oriol Pujol, secretario general de Convergencia, y Alicia Sánchez Camacho, presidenta del Partido Popular catalán en Julio de 2010. En dicha entrevista, celebrada en un restaurante, Sánchez Camacho fue informada del blanqueo de dinero realizado supuestamente por Oriol Pujol a lo largo de los años. La conversación fue grabada por la agencia de detectives Método 3 por encargo del Partido de los Socialistas Catalanes, PSC. Las sospechas se centran en José Zaragoza, diputado del PSC en el Congreso y ex secretrario de organización del mismo partido. A raíz de las informaciones aparecidas sus portavoces negaron que la agencia Método 3 hubiera tenido nunca ninguna relación con el partido pero José Zaragoza ya ha confirmado en rueda de prensa que sí realizaron diversos trabajoss para el PSC como barridos telefónicos, contravigilancia y auditorías sobre empresas de seguridad. Incluso el supuesto lider del partido, Pere Navarro, negó cualquier relación con la agencia. Un golpe más a su débil autoridad.

Y se trata solamente de la punta del iceberg porque a partir de esta revelación tenemos sobre la mesa multitud de informaciones sobre un auténtico entramado de espionaje del que no se salva prácticamente nadie de ser investigado. Aparentemente algunas investigaciones parecen por encargo y otras por libre pero con un evidente objetivo: venderlas posteriormente al mejor postor o servir como extorsión para los investigados. La misma paranoia que existía a finales de los 80 y principios de los 90 con el trabajo del CESID, sobre todo con las escuchas a través de los teléfonos móviles, se reproduce ahora. No se trata solo de la agencia Método 3 sino algo global. Una investigación es legal si se utilizan métodos legales. Cuándo se realizan pinchazos y grabaciones se entra en el terreno de la ilegalidad. Se destapa ahora pero no es algo nuevo en la sociedad catalana. Solo hay que recordar el escándalo del caso Godó en el año 1993 porque el que se realizaron diversas escuchas y seguimientos con la connivencia entre el propietario de la Vanguardia, Conde de Godó, y diversos elementos del CESID. Cesid dirigido entonces por Manglano, ya condenado, bajo el control de Narcís Serra, ex ministro de Defensa y Vicepresidente con Felipe González que tuvo que dimitir por un escándalo de escuchas además de Presidente de Caixa Cataluña, intervenida por el Banco de España en Septiembre de 2011.

La posición de José Zaragoza queda bastante deteriorada con este escándalo. Sobre todo porque una asesora jurídica cercana a él y perteneciente al área de justicia PSC, Anna Villena Barjau, tenía a una hermana suya trabajando como detective en la agencia Método 3 y asesorando al partido en cuestiones de seguridad.  La hermana, Elisenda, fue detenida en mayo de 2012 en el marco de la Operación Pitiusa, caso de tráfico de datos e informaciones a gran escala. Pero el listado de trabajos de la agencia es más amplio. Entre sus clientes destaca Xavier Martorell. Actualmente es director general de Servicios Penitenciarios de la Generalitat pero, anteriormente, formó parte de la dirección del FC Barcelona precisamente en la época en la que se realizaron unos polémicos informes sobre diversos directivos del club.  Entre los investigados, políticos de todas las condiciones:  Xavier Crespo, diputado de Ciu y exalcalde Lloret implicado por el fiscal con la mafia rusa, Felip Puig, actual consejero de Empresa, Carod Rovira, José Montilla y en un evidente afán internacionalista políticos no catalanes como Joaquín Almunia, Jose María Barreda, expresidente regional de Castilla La Mancha e Ignacio González, actual Presidente de la Comunidad de Madrid. A destacar, además, que la agencia de detectives Método 3 recibió subvenciones en 2010, bajo el Gobierno de José montilla y el tripartito con ERC e Iniciativa, por 45.000 euros en concepto de ayudas a la innovación empresarial.

En todo este rompecabezas Ciu trata de pescar ganancias en río revuelto. El tantas veces nombrado oasis catalán, que nunca existió realmente más allá de un 3%, aparece reconvertido en un océano de podredumbre y corrupción. Como si fuera un Iker Jiménez cualquiera se aferra ahora a la teoría de la conspiración y ve el descubrimiento de este escándalo de espionaje y escuchas como un ataque del Estado al proceso soberanista en el que se hallan inmersos. Un Estado, el español, tan malo tan malo que permite que en una de sus regiones más importantes, más ricas y prósperas gobiernen de forma continua y permanente partidos y formaciones que quieren separarse del resto del país. Manda carallo.

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