Si pensaba Yoani Sánchez que al poder, por fin, salir de Cuba se iban a terminar los insultos de simpatizantes de la dictadura cubana estaba muy equivocada. Los esbirros de la dictadura castrista no sólo se dedican a organizar caceroladas e intimidaciones en la puerta de su casa en Cuba,  como en la de otros opositores. No, qué va. Sus hermanos ideológicos en el exterior toman el relevo para seguir insultándolos y que al salir de Cuba no sientan nostalgia ni extrañen su tierra. Si es que son muy majos en el fondo. Al llegar a Brasil tenemos a los aliados castristas perfectamente organizados para atacar a los disidentes, no sabemos si aquí también escupen a los desafectos al régimen. Si para poder salir de tu país tienes que pedir permiso al Gobierno pues difícilmente podemos esperar nada bueno de ese régimen. Un régimen en el que el Estado se ha convertido en el principal proxeneta del país, dónde es delito abrir un restaurante y en que las libertades más básicas no están permitidas, dónde las playas de los hoteles discriminan entre cubanos y extranjeros y dónde muchos occidentales acuden a la llamada del turismo sexual como depredadores de carne humana.  En fin, un país en el que gritar libertad es motivo de cárcel. Dónde el libre acceso a internet no existe. Ese es el principal delito de Yoani Sánchez, tener un blog llamado Generación Y en el que pretende hablar en libertad.

La revolución y posterior dictadura cubana ha tenido siempre un afán internacionalista. Ya desde comienzos de los años 60 aprovechó su impulso para apoyar a toda clase de guerrillas y movimientos revolucionarios para expandir su poder e idelogía, principalmente en Latinoamérica aunque también en África, solo hay que recordar las penosa incursión del Che en el Congo y las aventuras en Angola y Etiopía. Al mismo tiempo vino la influencia ejercida sobre una parte de la izquierda europea debido a la fascinación por los movimientos revolucionarios contrarios a Estados Unidos que siempre han tenido nuestros progresistas. Y no sólo ellos, también una parte de la derecha. Franco nunca llegó a romper relaciones políticas ni comerciales con Cuba. En el fondo muchas dictaduras se parecen mucho aunque estén, supuestamente, en las antípodas ideológicas. Les mueve un mismo proyecto: conservar su poder.

No obstante, desde finales de los años 90 se viene observando una disminución del apoyo del progresismo internacional hacia la revolución cubana. Lejos queda ya la sumisión de Sartre en sus reuniones con Ernesto Guevara en La Habana. Desde la caída de la URSS, Cuba quedó sin su principal guardaespaldas ideológico y apoyo económico. La solución no fue abrir el país a una mayor libertad.  El apoyo soviético fue sustituido posteriormente por el petróleo barato venezolano de Hugo Chávez.  Fidel seguía mandando y no pensaba soltar las riendas. Guía espiritual a cambio de financiación. A pesar de todo el régimen castrista sigue contando con el favor de tontos útiles que les sirven a sus intereses, ya se de forma directa o indirecta. Nombres como Oliver Stone, Gabriel García Márquez, Ignacio Ramonet, Silvio Rodríguez encarnan el espíritu de los 60 en el siglo XXI. Un penoso apoyo a un a dictadura caduca y obsoleta.

El final de la dictadura cubana está cada vez más cerca. En todas las dictaduras siempre que se abre un hueco, aunque sea muy pequeño, de libertad suele traer consigo un ansia de más y más libertad. Es lo que tiene lo bueno cuándo se prueba: quieres repetir.

PD: en su visita a España no está todavía confirmado que el actor Guillermo Toledo acuda a recibirla al aeropuerto.

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