En el siglo XXI las dictaduras no se imponen directamente sacando los tanques a la calle, asesinando y torturando a los disidentes o masacrando a la población civil. Al igual que la URSS impuso en Europa del Este las democracias de nuevo tipo al final de la II Guerraa Mundial, hoy en día en Latinoamérica el camino a las dictaduras no es el reflejo de la revolución cubana que desembocó en la dictadura de los hermanos Castro. El modelo a seguir es la revolución bolivariana de Hugo Chávez, una mezcla de marxismo clásico e indigenismo social que ha creado escuela y discípulos aventajados cómo Evo Morales en Bolivia y Rafael Correa en Ecuador. Cierto es que Hugo Chávez intentó alcanzar el poder mediante un golpe de Estado clásico, pero fracasó. A partir de ahí entró en el juego parlamentario para hacerse con el poder y ya no soltarlo más. Cambios en la Constitución para perpetuarse en el cargo, dominio de los medios de comunicación, privilegios económicos para los amigos, intimidación a los oponentes, aliarse contra todo aquél contrario a Estados Unidos( Irán incluida) y mantener una apariencia de pluralidad política al permitir un pequeño grado de disidencia. Cambien el nombre del país y el de su lider y tenemos el modelo hecho.

Esta semana pasada se celebraron elecciones en Ecuador. El Movimiento Alianza País de Rafael Correa obtuvo la victoria con casi el 57% de los votos lo que hizo inncesario acudir a una segunda vuelta. Su llegada al poder en 2006 se hizo con una promesa de cambio radical tanto en la economía como en la política. Mediante su impulso se inició una Asamblea Constituyente que permitió cambiar las estructuras del país a su antojo y que fue aprobada en Septiembre de 2008.

Bajo su mandato, Correa se ha dedicado a perseguir a la prensa no obediente, pilar básico de cualquier democracia. Concretamente, aprobó una ley por la cual se prohíbe publicar cualquier información “tendenciosa” lo que significa que cualquier medio que publique un artículo y opinión que no guste o critique al Gobierno es susceptible de ser perseguido. Y no es algo retórico, sus denuncias contra los periódicos La Hora y El Universo por publicar editoriales e informaciones contrarias al Presidente lo demuestran. Si me criticas te denuncio con todo el poder del Estado. Se trata de un aviso a navegantes y ver quién es el valiente. Es una lástima que no hubiera sido tan escrupuloso al nombrar a su primo, Pedro Delgado, como Presidente del Banco Central de Ecuador, ya que fue obligado a dimitir en Diciembre pasado al demostrarse que había falsificado su título universitario. Corrupción y ataques a la prensa libre. Entonces, ¿ cómo ha conseguido Rafael Correa una victoria tan amplia?.

En primer lugar por una importante bonanza económica derivada del petróleo. El precio del petróleo ha subido el doble desde el período 2001-2006 al 2007-2012. Esta subida ha permitido duplicar el importe de las divisas en el mismo período. A pesar de estas subidas la mejora económica no ha superado a la de años anteriores al boom petrolero, ni en crecimiento ni en reducción de la pobreza. Como en muchas otras ocasiones, la propaganda gana a los hechos.

Expansión del gasto público e incremento importante del número de funcionarios: 500.000 en un país que no llega a 15 millones de habitantes. Subidas del salario mínimos, planes de vivienda y subvenciones a los más pobres. Se trata de una economía, en gran parte, subsidiada y dependiente del poder gubernamental. Ahí radica su principal poder. A ello unimos una oposición desunida e incapaz de presentar un candidato común y alternativo.

Con la salida de la primera escena política de Hugo Chávez y su previsible próxima desaparición física, Rafael Correa se postula como el gran representante del futuro de la izquierda latinoamericana. Como Chávez, también tuvo que enfrentarse a una tentativa de golpe y, como él gobierna a base de populismo. Intervenciones televisadas los sábados basados en un conglomerado de empresas públicas, ataques a la prensa privada y demagogia barata. Una política basada en el control de la sociedad con pequeñas parcelas de libertad y disidencia que ofrezcan una imagen de pluralidad. Mercadotecnia del siglo XXI.

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