Si algo ha quedado claro tras los resultados de las elecciones legislativas y al Senado celebradas estos dias en Italia es que, en una de las peores crisis económicas y sociales tras la II Guerra Mundial, los italianos han apostado por el populismo como remedio a sus enfermedades. El populismo de derechas encarnado por Silvio Berlusconi y el populismo de izquierdas representado por Beppe Grillo y su Movimiento Cinco Estrellas, tan peligroso el uno como el otro. La victoria ajustadísima de Pier Luigi Bersani y el centro izquierda del Partido Democrático en el Congreso y el Senado nos deja una situación de práctica ingobernabilidad. La victoria en el Congreso le permite un plus de escaños y gobernar con claridad pero en el Senado es otra historia. No solo cuentan los votos nacionales sino las regiones ganadas. Así, en el Senado, se produce prácticamente un empate entre la coalición de Berlusconi, Pueblo de la Libertad, y el Partido Democrático de Bersani.

La victoria de Berlusconi, no hay otra manera de decirlo, se debe a varias causas. A pesar de sus escándalos financieros, sus andanzas con las velinas, menores y toda clase de prostitutas por las que ha sido tan criticado( y admirado en privado), y de sus 20 años en primera línea de la política, la mayoría como primer ministro, ha sido capaz de presentarse a las elecciones como un outsider de la política y sin tener nada que perder ni disimular. Ni los procesos judiciales ni su salida del Gobierno de forma abrupta han impedido que vuelva a conseguir un apoyo cercano al 30%. Otra baza a su favor es la mala exxperiencia de los últimos años con los gobiernos de izquierdas. La coalición de izquierdas liderada por Romano Prodi acabó en 2006 como el rosario de la aurora por su dependencia del partido Refundación Comunista de Fausto Bertinotti. La inestabilidad que puedan provocar sus herederos ha movilizado una parte de voto de miedo hacia Berlusconi. Precisamente ahí radica uno de sus principales éxitos en esta campaña:  prometer devolver gran parte de los impuestos cobrados durante el Gobierno de Mario Monti. Si a eso unimos su importante conglomerado empresarial, principalmente en la televisión, nos encontramos con un personaje bastante poderoso aún en sus horas más bajas. Berlusconi no ha tenido que ocultarse porque ya nadie lo creía digno de confiar en él.

Por el otro lado del arco parlamentario tenemos a Beppe Grillo, cómico y líder del Movimiento Cinco Estrellas. Se trata de un lider populista y demagogo cuyo principal rival en estas elecciones han sido los medios de comunicación, a los que prohibió la entrada a sus mítines, y el sistema democrático como tal. En una reinvención de la Marcha a Roma realizada en 1920 por Mussolini y el partido fascista, Internet, las redes sociales y las asambleas multitudinarias han sustituido a la marcha del fascio. El enemigo es el mismo: el régimen parlamentario. Los medios son distintos. ” Rendíos. Estáis cercados. Vuestra historia ha terminado“. Son gritos de estos días en sus actos aunque bien pudieran haberlos vociferado los jóvenes fascistas en los años 20. Democracia directa, según ellos, en lugar de democracia parlamentaria. Si la democracia parlamentaria necesita adjetivos para ser sustituida es que el objetivo es que no haya democracia: ¿ Ejemplos?. Democracia orgánica, democracia popular. Para todos los gustos. A pesar de su apariencia revolucionaria, Beppe Grillo no inventa nada. Se trata de atraer a la mayor cantidad posible de personas con promesas irrealizables, sabiendo que lo son, y atraer a todos los desencantados con la política tradicional. Demagogia clásica en una versión 2.0. En fin, un partido que ha elegido a sus candidatos a través de videos de YouTube. Y un discurso tan envenenado en algunos aspectos que le hace coincidir con Berlusconi en la críticas a los mercados y con Le Pen en el rechazo al euro y con la izquierda en la retirada de las tropas de Afganistán.

Por último, el gran perdedor de las elecciones es Mario Monti, Presidente del Gobierno técnico que ha guiado a Italia durante el último año y medio. Apenas un 10% de los votos es un pobre resultado. El profesor cometió un gran error al decir que su trabajo terminaba con la convocatoria de elecciones para después presentarse. El aval de la Comisión Europea, de Bruselas y de Angela Merkel unido a la política de recortes aplicada le han condenado al fracaso en estas elecciones. Los aliados escogidos, entre ellos GianFranco Fini que fue Vicepresidente con Berlusconi, tampoco le han ayudado.

El panorama que queda tras las elecciones es bastante complicado y hay pocos escenarios que puedan darse.

– Una legislatura corta y tumultuosa y convocatoria rápida de elecciones

– Un Gobierno de gran coalición entre Berlusconi y el Partido Democrático de Bersani

– Una reedición de un Gobierno técnico con o sin Mario Monti al frente

– Gobierno de la izquierda con Bersani a la cabeza con apoyos puntuales del Movimiento Cinco Estrellas de Beppe Grillo

Ninguna de las alternativas a una legislatura corta parece ahora mismo bastante probable. Lo único seguro y ya constatado es la inestabilidad aún mayor en la que nos encontramos. Bajada importante en las Bolsas y la prima de riesgo con una subida alarmante en pocos minuto. La prima de riesgo en España ha llegado a 412 puntos básicos aunque ha terminado en 390 y en Italia ha subido de 295 a 345. Acorralados por Berlusconi y Grillo.

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