La comparecencia ayer por la tarde de Nicolás Maduro, Vicepresidente y sucesor designado por Chávez, para acusar a los enemigos exteriores de la enfermedad de Hugo Chávez indicaba que el anuncio de su muerte estaba cercano. Eso y la reunión del Gobierno Venezolano con la cúpula militar en pleno. Murió Hugo Chávez, el cáncer pudo con él,  y deja el país sumido en una total incertidumbre y el papel del Ejército será determinante en el futuro del país ante el previsible y tortuoso camino que se avecina. Es lo que ocurre cuando se gobierna un país con mano de hierro, con una política populista por bandera y tratando de controlar todos los resortes de poder, que en el siglo XXI empiezan por la imagen. Su prolongada ausencia de los medios en un lider obsesionado por su presencia en ellos indicaban una enfermedad irreversible. Las idas y venidas de Cuba no le han servido de nada.

El inicio del caudillismo de Hugo Chávez arranca con su fracaso en el golpe de estado de 1992. Fracaso que supo convertir en éxito al cabo de pocos años y con el que se transformó en un lider carismático. Venezuela llevaba bastantes años con un bipartidismo ramplante representado por el Partido de Acción Democrática, socialdemócrata, y el Copei, democristiano, y con un poder político profudamente corrupto cuyo máximo exponente fue Carlos Andrés Pérez, verdadero ídolo de Felipe González. Su famoso Por ahora, en referencia al fracaso de la asonada, marcó el inicio de su carrera política que le llevó a ganar las elecciones de 1998 al mando del Movimiento Quinta República y ocupar el poder que sólo la muerte le ha podido arrebatar. Sus grandes bazas para ganar fueron la miseria atroz de gran parte de la población y la enorme corrupción de la clase dirigente, a izquierda y derecha, que propiciaron la aparición de un lider populista y autoritario con el bolivarismo por bandera. ¿ Les suena de algo?. Ejemplos de su populismo: su programa televisivo Aló Presidente y su famoso eslogan Expropíese como paradigma de acción.

Esta cuestión ha sido uno de los grandes debates del mandato de Chávez. Si era, o no, un dictador. Ciertamente no era un demócrata pero tampoco ha sido un dictador totalitario. Durante su Presidencia se ha permitido un pequeño margen para la pluralidad política y la disidencia y no ha existido un modelo policial a gran escala como en Cuba. El objetivo que se ha perseguido es intentar aislar socialmente a los contrarios pero sin matarlos físicamente y ocupar todos los resortes de poder: políticos, sociales y económicos. Con el inicio de su mandato Chávez se embarcó en una profunda transformación de la sociedad venezolana y apuntaló su poder con una oleada de elecciones en apenas 2 años en las que se impuso en todas por amplio margen. Este aspecto no ha sido bien comprendido por sus detractores, internos y externos. Su mandato ha supuesto una oleada de dinero repartido en diversos programas asistenciales, educativos, sanitarios y de alimentación que le supusieron el apoyo incondicional de las capas más desfavorecidas de la sociedad en un intento por ganarse su favor y ampliar su base social. Mejoró su nivel básico de vida pero no logró que salieran de la pobreza lo que les convierte en rehenes de su política. A pesar de ser un demagogo populista supo aplicar una de las teorías más básicas de teoría política. Lluvia de dinero y recursos a cambio de apoyo político.

Deja Chávez una situación económica bastante delicada. En un país con unas enormes reservas de petróleo sólo produce la mitad de su capacidad debido a la política de expropiaciones y la  nacionalización de la principal empresa de hidrocarburos y la incapacidad de sus gestores en obtener un mayor rendimiento. No ha podido traducir un recurso natural fundamental en una mejora de las estructuras económicas de la sociedad. Durante el mandato de Chávez el valor del petróleo se ha multiplicado por 10 lo que le ha permitido disparar el gasto público con el que subvencionar a los sectores que le apoyan. Una economía fuertemente intervencionista, ineficiente y en un país con una gran inseguridad jurídica que dificulta la aparición de emprendedores, la huida del capital extranjero junto con una inflación desbocada entre el 25 y el 30% anual.

En el ámbito exterior, la política de Hugo Chávez ha sido clara. Asumió el liderazgo espiritual e ideológico de Cuba y Fidel Castro a los que ha estado financiando con petróleo práticamente gratis a lo largo de estos años a cambio de apoyo político a Venezuela y que se ha traducido en el envío de un ejército de médicos y asesores militares( para asesorar a sus milicias) con los que apuntalar la revolución bolivariana. La revolución castrista intentó su expansión en los años 60 y 70 por Latinoamérica mediante la formación de guerrillas, Chávez optó por la expansión política y el apoyo a movimientos hermanos que quedaron bajo su liderazgo y protección. En lo que sí han coincidido Castro y Chávez es en dar cobijo a etarras huidos de España. Nos referimos a Rafael Correa en Ecuador, el regreso de Daniel Ortega en Nicaragua, Evo Morales en Bolivia y Cristina Kirchner en Argentina, fundamentalmente. Por suspuesto, como buen progresista, se enfrentó con Estados Unidos mediante la acusación habitual de imperialismo asesino y criminal. Nada nuevo, por otra parte. Ese supuesto progresismo de Chávez no se aplica a algunos de sus aliados internacionales. El Irán de los ayatolas ha sido uno de sus apoyos más fuertes en su odio compartido hacia Occidente y Estados Unidos y con fuertes intereses comunes en la industria petrolera. Un país como Irán, no está de más recordarlo,  dónde se ejecuta a homosexuales, dónde la mujer es tratada sólo un poco mejor que algunos animales y con una persecución implacable de todas las minorías religiosas y políticas. Admirador de Gadafi en Libia y de Bashar El Asad en Siria al que llamó su hermano. Grandes demócratas como puede comprobarse. La coherencia nunca ha sido la principal virtud de los políticos populistas.

¿Qué ocurrirá ahora en Venezuela?. En un régimen tan personalista como el de Chávez nunca se había parado a pensar en nombrar un sucesor hasta que se dió cuenta de que su tiempo se acababa. En Venezuela quedan ahora mismo tres principales focos de poder:

Nicolás Maduro: Vicepresidente y sucesor designado por Chávez en su última comparecencia pública. Se trata de un ex dirigente sindical y antigüo conductor de autobús con escaso carisma. El dirigente más leal a Chávez y de lo menos radical dentro del oficialismo. Su trayectoria como ministro de Asuntos Exteriroes le permite un gran conocimiento entre los dirigentes extranjeros.

Diosdado Cabello: Presidente de la Asamblea Nacional. Exmilitar dotado también de un exigüo carisma. Mucho se habló de su rivalidad con Nicolás Maduro durante los pasados años pero actualmente parecen haber llegado a un pacto de no agresión entre ellos.

– El Ejército: en la sombra y con la responsabilidad de mantener la paz. No todo el Ejército es monolítico y seguidor entusiasta de Chávez. Solamente hay que recordar el golpe de 2002 que acabó con Chávez durante 48 años. Su papel tras la muerte del Presidente es fundamental.

Al igual que el franquismo no pudo sobrevivir a la muerte de Franco, el chavismo tampoco podrá continuar sin Chávez. Maduro, transmutado en un Aris Navarro socialista y bolivariano, ganará las siguientes elecciones a lomos del nuevo Cid Campeador sudamericano pero no podrá perpetuar su régimen, afortunadamente para los venezolanos. La izquierda sudamericana queda huérfana con la muerte de Chávez y Fidel parece que los va a enterrar a todos. El verdadero sucesor de Chávez no está en Venezuela. Está en Ecuador y su nombre es Rafael Correa.

Anuncios