El dia 16 de Abril de 1947 murió ahorcado Rudolf Hoss, comandante del campo de concentración de Auschwitz. Fue ajusticiado en el mismo campo del que fue dueño y señor en un acto de justicia poética. Nunca mató a nadie personalmente pero fue responsable de más de un millón y medio de muertes lo que le convierte en uno de los mayores criminales de la historia. Auschwitz no fue concebido originalmente como un campo de exterminio sino como campo de concentración y trabajo esclavo, principalmente formado por prisioneros de guerra soviéticos y polacos. Lo que conocemos como Auschwitz son en realidad varios campos con fines distintos y paralelos:

Auschwitz I: funcionaba como una especie de centro administrativo y de gestión de todo el complejo. Albergaba a prisioneros soviéticos y polacos obligados a trabajar duramente por lo que tuvieron una gran tasa de mortalidad.

Auschwitz II- Birkenau: éste es el campo de exterminio tal y como lo conocemos. Su único objetivo era matar a todas las personas que les llegaban desde diversos puntos de Europa, mayoritariamente judíos. Se estima que murieron alrededor de 3.5 millones de personas pero la cifra puede ser incluso mayor. Aquí se pusieron en práctica las pruebas realizadas con el gas Zyklon B que motivaron la construcción de las cámaras de gas donde de ejecutaba a los prisioneros. Aquí trabajó también el doctor Josef Mengele que se dedicaba a realizar experimentos médicos, sobre todo con niños gemelos, crueles y sin ningún tipo de limitación.

Auschwitz III- Monowitz: campo de trabajo para la industria de guerra alemana que se dedicaba, principalmente, a la producción de goma sintética y combustible para líquidos.

La conferencia de Wannsee de Enero de 1942 marcó el último paso en la estrategia criminal del régimen nazi con respecto a los judíos. Fue el momento de aplicar la Solución Final para ellos. El primer paso fueron las leyes de Nuremberg de 1935, instrumento para expulsar y apartar a los judíos de todos los sectores de la sociedad alemana. El siguiente paso fue intentar obligar a los judíos a la emigración fuera del Reich, llegándose incluso a especular con la deportación masiva a Madagascar, rápidamente desechada. Pero el odio antisemita era uno de los pilares de la ideología nazi así que el siguiente paso, el exterminio físico, fue concebido como un acto político por sus dirigentes principales y ejecutado por las SS. Primero fueron los asesinatos aislados en el este que dieron paso a ejecuciones masivas y enormes fosas comunes. Pero no era suficiente. Himmler en persona comprobó que sus SS, a pesar de su fama de duros, sufrían mucho con las ejecuciones y por eso aprobó el siguiente nivel del exterminio. Construir cámaras de gas con las que matar industrialmente a gran cantidad de personas sin que hubiera que realizar ningún disparo. Conducían a los condenados a los barracones desnudos y dejando sus pertenencias a sus captores, liberaban el gas y observaban por una mirilla hasta que todos estaban muertos. La tradicional eficiencia y productividad alemana aplicada al exterminio de una raza.

Rudolf Hoss fue el prototipo de hombre de las SS. Hombre gris, anodino, leal y muy obediente. Comandante de Auschwitz desde sus inicios en 1940 hasta finales de 1943 organizó el mayor proceso de liquidación realizado a lo largo de la historia. Combatió en la Primera Guerra Mundial y ganó una Cruz de Hierro. En 1934 se unió a las SS. Como comandante de Auschwitz recibió de Himmler la orden de proceder al exterminio de los judíos. En sus memorias escritas en prisión describe que no sentía ningún odio especial por sus víctimas pero que él era un soldado y que no podía negarse a cumplir las órdenes emanadas de Hitler. El mito de la obediencia está muy presente en todos los ámbitos de la Alemania nazi y no sólo en las SS, también en el Ejército. Sus descripciones de la vida en el campo ponen los pelos de punta al mezclar la belleza del paisaje de los bosques con la entrada de las víctimas en las cámaras para ser asesinadas. Lo poco que le relajaba era tomar copas con Mengele y charlar con Adolf Eichmann, el arquitecto de la Solución Final. La banalidad del mal de la que habló Hannah Arendt que convierte a un funcionario en uno de los mayores criminales que han existido y que vivía con su mujer y sus 5 hijos en las inmediaciones del campo de exterminio. Era capaz de comprobar y controlar como morían sus víctimas y a los pocos minutos estar jugando con sus hijos.

Auschwitz fue liberado en Enero de 1945 por los soviéticos en su avance a Berlín sin que diera tiempo a borrar todas las pruebas del exterminio allí perpetrado. Al rendirse Alemania, Rudolf Hoss intentó hacer lo mismo que todos. Salvar el pellejo. Sabía muy bien que sus actos le llevaban directamente a la horca al igual que a los jerarcas nazis. El 5 de Mayo de 1945 tuvo lugar su última reunión con su jefe Heinrich Himmler que le ordenó que se mezclara entre el Ejército y la Marina para intentar pasar desapercibido lo cual consiguió durante un tiempo ya que los británicos no le reconocieron al ser detenido temporalmente y vivió impunemente como granjero. Los británicos reaccionaron y detuvieron a su mujer a la que presionaron de diversas maneras para que delatara a su marido pero siempre decía que estaba muerto. La única manera efectiva que encontraron fue amenazarla con enviar a sus hjios a Siberia como prisioneros de los soviéticos. Ahí se derrumba y confiesa el paradero de su marido. Se acababa así la mascarada de su vida, ya nadie podía salvarle de su destino de morir en la horca. Ni una muestra de arrepentimiento mostró en sus memorias.  A la entrada del campo de Auschwitz había colgado un cartel con la leyenda el trabajo os hace libres. Libres de vivir una pesadilla como mucho. Hoss fue colgado en un patíbulo instalado en el mismo campo en el que se ejecutó el crimen a mayor escala de nuestra historia. Nunca tan pocos mataron a tantos. Justicia poética en un lugar sin ningún tipo de poesía posible.

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