En el día de hoy vencía el plazo para unirse a la denuncia realizada contra Lance Armstrong por su excompañero Floyd Landis. El Departamento de Justicia ha basado su acusación en dos aspectos principales: violación del contrato con el servicio postal y enriquecimiento injusto. El próximo día 30 de Abril se conocerá la sentencia de la Operación Puerto y hoy tenemos un aperitivo en forma de modélica actuación de lo que debe ser un Gobierno. Ya advertimos en un artículo anterior que lo peor para Lance Armstrong no había pasado con su reconocimiento de su dopaje sistemático y de su engaño continuado a lo largo del tiempo con los que consiguió ganar 7 Tours de Francia. Además del hundimiento de su imagen tendría que hacer frente a demandas millonarias y al riesgo cierto de tener que pasar por la cárcel por haber mentido bajo juramento al decir que nunca se ha dopado. No hay vuelta atrás tras su confesión, a medias, ante Oprah Winfrey.

La acusación del Gobierno de Estados Unidos se basa en el hecho de que uno de los equipos a los que ha pertenecido Armtrong a lo largo de este años era el US Postal, equipo con un importante patrocinio gubernamental y que ahora acusa de fraude al exciclista por incumplir las leyes contra drogas. También acusan a su director de todos aquellos años, Johan Bruynel, expupilo de Manuel Sáiz. Las acusaciones del Gobierno de Estados Unidos han supuesto un duro golpe para Armstrong. A la humillación de un tipo tan orgulloso como él hay que unir ahora la maquinaria de uno de los Estados y sistemas judiciales más poderosos del mundo. No les tembló la mano contra Marion Jones para meterla en la cárcel por un caso muy similar, como tampoco les tembló la mano para acusar a Bill Clinton por mentir bajo juramento.

Un futuro incierto el que se avecina para Armstrong y un aviso a navegantes para otros corredores que se puedan encontrar en su misma situación. Con el resultado del juicio de la Operación Puerto y, sobre todo, la posibilidad de identificar a todos los dueños de las bolsas de sangre aún sin identificar sabremos si España avanza en el mismo camino de tolerancia cero que se ha iniciado recientemente o si, por el contrario, seguimos teniendo la imagen de ser permisivos con el dopaje. Los hechos lo dirán.

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