Errar es de humanos. Repetir errores es muy humano. Pero cuando lo único que haces es encadenar errores y no rectificas tiene otro nombre: incompetencia. Es lo que está ocurriendo en España con el Gobierno de Mariano Rajoy. La victoria abrumadora por mayoría absoluta obtenida en Noviembre de 2013 frente al PSOE de Rubalcaba y Zapatero trajo consigo la esperanza de realizar unas políticas distintas a las aplicadas y que agravaron los efectos de la crisis ecconómica en nuestro país. Esa esperanza se desvaneció enseguida con la aplicación en sus primeras semanas de una subida del IRPF y del IVA, más impuestos para terminar de ahogar a los ciudadanos. La subida del IRPF vino con la promesa de temporalidad de su duración, un año. En el Consejo de Ministros de ayer se aprobó su extensión hasta, al menos 2015. No se contempla en el paquete de medidas de ayer ninguna relativa a reducción de gasto público, solo aumentos impositivos. Error tras error. Vamos a ver algunas de las medidas aprobadas en el día de ayer:

IRPF: es cierto que este año Montoro no subirá el IRPF. Lo que si hace es prolongar el gravamen complementario o recargo extraordinario de solidaridad del año anterior y extenderlo al menos hasta 2015. El día anterior anunció Rajoy que no habría más impuestos para 2014. Lo peor de todo es cuando se empieza a no llamar a las cosas por su nombre. Extender un impuesto que era temporal es tocar los impuestos, ahogarnos un poquito más. Para subir el IVA y el IRPF no hacía falta cambio de Gobierno, podría haber seguido Zapatero y no habríamos notado la diferencia en ese aspecto.

Impuestos Especiales: aquí la ambigüedad es mayor porque no queda muy claro que puede subir. Viendo la evolución de este Gobierno apostaría a que subirán todos los impuestos que quedan. Lo único que han admitido que no se tocarán son los hidrocarburos. Tampoco me fiaría mucho. Siempre pueden sacarse de la manga un impuesto contaminante.

Impuesto de Sociedades: subirá también pero de forma camuflada mediante la eliminación de deducciones que es una subida encubierta.

Impuesto a los depósitos bancarios: aquí es dónde entra la perversión en el lenguaje del Gobierno. No se aplica ninguna tasa a los ahorradores sino a las entidades bancarias, pero éstas lo repercutirán en los depositantes, es decir, en nosotros. Con esta tasa se pretender recaudar entre 250 y 300 millones de euros.

Hay que recordar que una de las banderas de la campaña electoral de Rajoy en 2011 era no subir impuestos y bajar el paro y eran una promesas correctas. Es negativo para los ciudadanos subir impuestos en cualquier circunstancia pero es un crimen hacerlo en una época de recesión. La leve mejoría que se viene observando en algunos sectores puede irse directamente al garete por culpa del Gobierno de Mariano Rajoy que es tan incompetente como el anterior y que no corrige el rumbo que nos está llevando al desastre. Muchas de las medidas impositivas aprobadas por Rajoy las podría haber firmado sin pestañear Zapatero. ¿ Para esto votamos un cambio de Gobierno?. No nos engañemos, las medidas aprobadas son parches que tienen como principal misión, única y exclusivamente, aumentar la recaudación del Estado pero que no acometen las medidas necesarias para que nuestra economía repunte con gran vigor. Estamos lastrados por una Administración pública sobredimensionada y dividida en 17 Administraciones paralelas que actúan como reinos de taifas. Tanto para la educación y la sanidad como para la economía. De ahi el anuncio ayer de una Ley de Unidad de Mercado que no será más que un brindis al sol. Luego puede llegar el Tribunal Constitucional y tumbarla, sólo hay que recordar la LOAPA.  Nos recuperaremos, ciertamente, pero no gracias a este Gobierno.

En esta semana hemos conocido que el paro ha sobrepasado la barrera de los 6 millones de personas por primera vez. Todo un logro muy difícil de igualar. A esta noticia ha seguido el reconocimiento del Gobierno de que sus previsiones de crecimiento negativo, otro eufemismo de de recesión, no eran realistas y la caída de la economía es el triple de la prevista. Eso quiere decir que los Presupuestos de 2013 los podemos tirar directamente a la basura, son papel mojado. Nada nuevo, una vez más se confunden los deseos con la realidad por parte de la clase política. Hay un millón más de parados desde que Rajoy asumió la Presidencia del Gobierno. La herencia recibida del Gobierno de Zapatero fue espantosa, sobre todo en la parte relativa al déficit pública y las mentiras de sus cuentas. Pero ya ha pasado un tiempo importante en el que no se ve ninguna mejoría y se insiste en la misma política. Me encanta la expresión tan popularizada del profesor Carlos Rodríguez Braun: los socialistas de todos los partidos. Pues en eso estamos.

Las previsiones consignadas en los Presupuestos de 2013 eran las siguientes:

Caída del PIB:  caída del 0,5% este año y crecimiento del 1,5% en 2014. La realidad es una caída del 1,3% en 2013 y se espera un crecimiento de sólo el 0,5% para 2014. En el resto de la legislatura el crecimeinto será muy tímido y la mejor cifra se espera en 2016 con una subida del 1,3%. Nuestra economía normalmente crea empleo con crecimientos superiores al 2%. Lo más probable es que no diminuya el paro significativamente en esta legislatura.

Paro:  previsión del 24,3% en 2013. Ya no será así. Nos iremos hasta el 27% en 2013 y en 2014 al 26,7%

Déficit público: previsión del 4,5% en 2013. Ni de coña, nos situaremos en el 6,3%. ¿ Dónde está la austeridad en las cuentas tan pregonada?.

Los pocos datos positivos económicos son dos: la fortaleza de nuestro sector exterior y la bajada de la prima de riesgo colocándose esta semana alrededor de los 300 puntos básicos. Algo de alivio para nuestras cuentas. Pero lo importante, como siempre, es la dirección. Por momentos da la impresión de que tenemos un Presidente de Gobierno grogui e incapaz de dar la cara para anunciar las medidas que está aprobando. Da vergüenza que uno de los que tenga que salir a dar explicaciones sea Carlos Floriano. El 25% de los parados de la Unión Europea son españoles. Luego la culpa será de Angela Merkel pero lo del enemigo exterior reccuerda a épocas pasadas. Debemos centrarnos en las cosas que hacemos mal aquí en lugar de repartir las culpas fuera de nuestras fronteras. Es una lástima que no tengamos un Gobierno en el que se pueda confiar para mejorar en el futuro por sus continuos incumplimientos y su obcecación en seguir una política fracasada y caduca.

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