Hoy se ha conocido la sentencia de la Operación Puerto. La palabra que mejor lo resume es DECEPCIÓN. Y vergüenza. Decepción primero por las insignificantes condenas impuestas, nadie ingresará en prisión, y segundo porque se ordena destruir todas las muestras de sangre incautadas en la operación y registros. Y vergüenza por la imagen de impunidad con el dopaje que transmitimos al exterior. Se eliminan así todas las pruebas que podrían desenmascarar a los numerosos deportistas tramposos que circulan libremente. No hay pruebas, no hay delito. Muchos deportistas dormirán hoy mucho más tranquilos. Es importante recalcar que en el momento de los hechos el dopaje no era delito, así que se le juzgaba a los acusados por delito contra la salud pública. Había mucha expectación con la sentencia. Expectación totalmente defraudada ya que se esperaba una sentencia ejemplarizante y mejorar la imagen internacional que se tiene de España como permisiva respecto al dopaje. Los acusados quedan de la siguiente forma en la sentencia:

Eufemiano Fuentes: condenado a un año de prisión, 4 años de inhabilitación y multa de 15 euros diarios durante 10 meses por un delito contra la salud pública como autor directo. En la sentencia se reconoce que trataba de aumentar artificialmente el rendimiento de los deportistas y que esa práctica provocaba importantes riesgos para la salud de los deportistas. El médico canario no irá a la cárcel. Puede ser muy interesante su vida a partir de ahora porque se lo pueden empezar a rifar al mejor postor para que cuente sus miserias, y las de sus deportistas. Sobre todo si se terminan destruyendo todas las pruebas si no prosperan los recursos que se van a plantear.

José Ignacio Labarta: condenado a 4 meses de prisión y cuatro meses de inhabilitación así como una multa de 15 euros diarios durante 4 meses en calidad de cómplice. Tampoco irá a la cárcel al ser una condena inferior a dos años y no tener antecedentes.

Manuel Sáiz: absuelto. Es interesante recordar que en el momento de su detención llevaba bolsas de sangre, sin ser médico, 42.000 euros y 38.000 francos suizos en metálico. Dónde estaba Cristóbal Montoro cuando más se le necesitaba. Es decir que cualquier persona es machacada a impuestos y tipejos así llevan una fortuna en metálico. Increíble.

Los restantes acusados, Vicente Belda y Yolanda Fuentes, hermana de Eufemiano,  también quedan absueltos. El exciclista Jesús Manzano ve rechazada la indemnización de 180.000 euros que pedía ya que era plenamente consciente de los peligros de los tratamientos a los que se sometió cuando era ciclista de Kelme.

Lo que se esperaba de este juicio, además de esclarecer la verdad, era lavar la imagen de nuestro deporte ante la opinión internacional con una condena clara. Arrastramos durante bastantes años la fama de ser bastantes permisivos con el dopaje de nuestros deportistas y en el extranjero muchos de nuestros triunfos no son tomados en serio. Nuestra legislación iba bastante atrasada con respecto a otros países, principalmente Francia. Después del escándalo del caso Festina en el Tour de 1998, Francia adoptó un sistema bastante duro respecto al dopaje en el deporte, poniendo especial énfasis en el ciclismo. El resultado es que desde entonces ningún francés ha ganado, o ha estado cerca de ganar, ninguna gran ronda por etapas. La Justicia de Estados Unidos ha sido implacable con Lance Armstrong hasta que ha conseguido que confesara que era un tramposo. En España tardamos mucho más tiempo en adaptar nuestra legislación a los tiempos modernos, de ahi que a los acusados de la Operación Puerto sólo se les puede juzgar por delito contra la salud pública. Da pena que mientras en otros países las autoridades y medios de comunicación se esfuerzan en perseguir conductas ilícitas en el ámbito deportivo aquí nos afanemos en defender teorías absurdas como la del entrecot contaminado en el positivo por clembuterol de Alberto Contador. Hechos como éste perjudicaban nuestra imagen exterior en un momento en que se intentaba conseguir que Madrid fuera sede olímpica, cosa que todavía no ha conseguido y difícilmente se conseguirá con sentencias como ésta.

Lo más grave de la sentencia hoy conocida es que se ordena que se destruyan las más de 200 bolsas de sangre y plasma intervenidas y que organizaciones como la Agencia Mundial Antidopaje, AMA, la UCI y la Federación Española de Ciclismo han pedido insistentemente acceso a ellas con el objetivo de identificar a los deportistas tramposos ocultos tras ellas. Se nos hurta con ello la posibilidad de limpiar nuestro deporte y nos desprotege hacia el exterior al transmitir una imagen de impunidad. La Agencia Española Antidopaje ya ha anunciado que recurrirá la sentencia por esta cuestión y esperamos que nuestra Dama de Hierro Nacional, la directora Ana Muñoz Merino, consiga poder investigar quiénes nos engañaron o pueden seguir engañando actualmente. Nuestra credibilidad está en juego.

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