Ha muerto en Roma a la edad de 94 años Giulio Andreotti, el Belcebú de la política italiana, uno de los pilares más importantes de la política italiana. Andreotti ha sido el político más importante y poderoso de Italia desde el final de la Segunda Guerra Mundial, la mitad del siglo XX. Prácticamente retirado desde 1991 en su cargo de senador vitalicio ha guiado el poder italiano con puño de hierro desde su pequeña figura encorvada. Representa, mejor que nadie, la convulsa vida del Gobierno italiano en el siglo XX, una vida marcada por sucesivos cambios de ministros y gobiernos efímeros en una aparente anarquía de un sistema elctoral endemniado pero que supo pastorear mejor que nadie. Superviviente nato, Andreotti era capaz de tratar al mismo nivel con Dios y con el diablo, sabiendo mantener buenas relaciones con Estados Unidos, fundamental en el desarrollo de posguerra italiano, y con la URSS, con el Vaticano y con la Cosa Nostra, otra Iglesia en Italia.

Nació para la política como subsecretario de Presidencia en 1945 en el Gobierno presidido por Alcide de Gasperi, fundador de la Democracia Cristiana italiana y uno de los padres del Movimiento Europeo. Huérfano desde muy pequeño convirtió la política y el poder, imposible separarlos, en el motor de su vida. Fue primer ministro 7 veces, ministro de Exteriores en 8 ocasiones, ministro del Interior, de Finanzas como consecuencia de una larga carrera dedicada al Poder, con mayúsculas. Autor de frases lapidarias y contundentes. Dos entre mis favoritas: ” El poder desgasta a quién no lo tiene“. “Hay dos clases de locos: los que se creen Napoleón y aquéllos que se creen capaces de sanear la red de ferrocarriles del Estado”. Superviviente nato,  cumplió lo que prometió: no escribió libro de memorias y es una gran pena porque es de los pocos que podría descifrar algunas claves y misterios de la política italiana y construir un gran relato de la historia italiana desde el final de la Guerra: desde la caída del fascismo, a la guerra civil en el final de la misma, la instauración de la Primera República y el desarrollo económico al amparo de Estados Unidos y las crisis políticas así como sus relaciones con la Mafia y rivales políticos. Como él mismo proclamó: ” Conozco algunos secretos de Estado, pero me los llevaré al Paraíso“. Si le dejan entrar claro.

Porque a pesar de su aspecto apacible de abuelo bonachón, Andreotti tenía un importante lado oscuro. Su presencia permanente en el poder le llevó a relaciones muy peligrosas con la logia masónica P2 y el escándalo Tangentopoli en 1992 , una amplia red de corrupción que se llevó por delante a los principales partidos tradicionales como el Partido Socialista Italiano, su lider Bettino Craxi tuvo que exiliarse a Túnez dónde murió, y la Democracia Cristiana. Fue condenado en primera instancia, y absuelto en segunda, por ser el instigador del asesinato del periodista Carmine Pecorelli en 1979. El periodista se había convertido en una persona bastante molesta para Andreotti por sus exclusivas que le perjudicaban y según la sentencia encargó a la Mafia que lo asesinara para silenciarle. Este asesinato entronca con uno de los mayores escándalos y misterios de la política italiana de este siglo: el asesinato de Aldo Moro, líder de la Democracia Cristiana, por la Brigadas Rojas en 1978. Son los años de plomo en Italia con sus cientos de asesinatos en un ambiente de guerrilla y es la época del compromiso histórico entre el Partido Comunista Italiano y la Democracia Cristiana, que se sostienen y apoyan mutuamente. Las Brigadas Rojas secuestran durante 55 dias a Aldo Moro y lo asesinan de un tiro en la nuca dejando su cadáver dentro de un maletero entre las sedes del PCI y de la DC. Andreotti es Presidente de Gobierno y toma la determinación de no negociar con los terroristas bajo ningún concepto. La suerte de Moro está hechada. Las sospechas de implicación sobre Andreotti se deben a la supuesta existencia de unas cartas escritas por Moro durante su cautiverio en las que no le dejaba en buen lugar y esas cartas llegaron a manos del periodista Pecorelli, razón por la cual lo eliminaron. Todo basado en teorías conspirativas de baja estofa. También se acusa a Estados Unidos de su muerte para que el Partido Comunista no accediese al poder, también a Henry Kissinger, como siempre, a la Mafia, al Vaticano. Se acusa a todo el mundo menos a los auténticos responsables: las Brigadas Rojas. Pero, claro, eso no vende.

El asesinato de Aldo Moro viene a ser lo mismo que la muerte de Kennedy en Estados Unidos, un misterio en el que se acusa a todo el mundo pero del que apenas hay pruebas y dónde abunda el misterio y la desinformación. Lo normal esque nunca se sepa la verdad. Lo qué si sabemos es lo que significó Andreotti para Italia. Una figura paterna fiel reflejo de los italianos, hecho a sí mismo y que haría cualquier cosa por conservar su posición, recurriendo a relacionarse con la Mafia, el otro gran poder fáctico en Italia durante el siglo XX. De sus relaciones con la Mafia lo salvó la prescripción del delito. A estas horas el pequeño Belcebú es posible que ya esté de vuelta en casa.

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