El papelón del supuesto lider del PSC, Pere Navarro, en la cumbre soberanista convocada por el Presidente de la Generalitat Artur Más es digno de estudio. Pero estudio de los mejores psiquiatras. La esquizofrenia política en la que vive actualmente el PSC lleva a Pere Navarro a ir a una cumbre para apoyar el derecho a decidir estando en contra, según él, del proceso soberanista y de la independencia de Cataluña. Porque lo que sucede en Cataluña es una reivindicación del derecho de autodeterminación camuflado en el derecho a decidir. En su confusión mental, los socialistas catalanes pretenden que ese derecho a decidir a través de una consulta se separe del objetivo de la independencia y secesión cuando es algo imposible porque van unidos como hermanos siameses, son inseperables uno del otro. Un objetivo y proceso calacado al famoso Plan Ibarretxe de hace unos años.

En esta cumbre han participado CiU, ICV, ERC, el PSC y las CUP. Ciudadanos y el Partido Popular catalán no han acudido. Las explicaciones del PSC por su abandono de la cumbre son absurdas ya que se muestran decepcionados porque han descubierto, cual aparición mariana, que para la Generalitat la consulta es un instrumento para construir la independencia de Cataluña. Pero, ¿ dónde han vivido Pere Navarro y la dirección del PSC todos estos meses?. Porque desde hace ya tiempo la Generalitat viene proclamando públicamente que su labor va encaminada a construir estructuras de Estado propias para Cataluña, empezando por el famoso Consejo Nacional de Transición encargado de diseñar el proceso y con los estudios para instaurar una Hacienda propia. Su portavoz Francesc Homs no se cansa de pregonarlo. Así que Pere Navarro no puede hacerse el sorprendido porque se trata de un proceso público que no están ocultando en ningún momento. Ocultan otras cosas, como la realidad económica de Cataluña, las tensiones religiosas con algunas minorías de musulmanes, el enorme grado de corrupción de su clase política y la financiación que reciben del Estado para poder pagar sus nóminas. Pero en su ambición de separar Cataluña de España no hay ocultación. Lo proclaman abiertamente.

Estas actuaciones del PSC hay que enmarcarlas en la lucha soterrada de poder existente entre Rubalcaba y Carmen Chacón por el control del PSOE. Chacón está afiliada al PSC pero no al PSOE y es la cabeza de lista del PSC al Congreso de los Diputados. Pero su lucha va encaminada a erigirse en lider del PSOE después de su derrota por estrecho margen en el Congreso de Sevilla ante Rubalcaba y por ello tiene que eliminar cualquier posibilidad de ser señalada como cómplice de la deriva nacionalista del PSC. Su carta pública a Navarro el mismo día de la cumbre juega en ese sentido: consolidar su imagen como potencial lider nacional del PSOE y alejarla de cualquier órbita nacionalista que le haría perder votos en el resto de España. La postura más inteligente y acertada sería poner de manifiesto la nula gestión que se hace en la Comunidad pero claro, en ese caso tendrían que echar la vista atrás y recordar los años del tripartito con Maragall y Montilla. A este paso Montilla va a quedar en la historia como un auténtico estadista vista la herencia que está dejando Navarro. La quiebra económica de Cataluña la intentan desviar el poder y medios nacionalistas señalando al resto de España como esquilmadores de su riqueza. Lo peor de esta propaganda mentirosa es que funciona. Muchos catalanes lo creen. Seguro que muchos de ellos también dirían que el hombre no ha llegado nunca a la Luna, no vacunan a sus hijos porque es peligroso o alertan de que las conexiones wifi son dañinas para la salud. En fin, es el país que nos ha tocado vivir.

En toda esta historia mesiánica de  un Artur Más travestido en un nuevo Moisés que guía al pueblo catalán en su “liberación” de España, el PSC y Pere Navarro están jugando el papel de tontos útiles del nacionalismo. Aparentemente quieren situarse en la centralidad de la política catalana basándose en la ambigüedad y en el abandono de sus votantes tradicionales que, desamparados, acuden al refugio de Ciudadanos dónde el discurso claro y contundente de Albert Rivera contrasta con la inanidad de Pere Navarro. La herencia y el espíritu del pacto del Tinell en el que se firmó el ostracismo del PP en la política catalana parece que sigue vigente. La famosa equidistancia. Una vez más, la política nacionalista del PSC centrado en complacer a los soberanistas y menospreciar a los llamados españolistas, su electorado natural, le seguirá pasando factura electoral. Se ve que las desastrosas consecuencias de su pacto con la ERC de Carod Rovira y Puigcercós y con ICV no han conseguido escarmentarles. ¿ La falta de votos lo hará?.

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