Este domingo pasado jugó el Real Madrid una nueva final de Liga Europea de Baloncesto. 18 años después de su última Copa de Europa tuvo una nueva oportunidad ante el Olimpiacos griego. Si hubiéramos conocido el marcador de la final antes de disputarse, 100-88, sin conocer el ganador, habríamos apostado sin duda alguna por la victoria del conjunto español. A su llegada al puesto de entrenador del Madrid Pablo Laso apostó por un juego dinámico, alegre y vistoso con una clara preferencia por el contraataque y el juego rápido: lo primero de todo correr, ataques rápidos y no dar opción al rival para armar su defensa. Las señas de identidad históricas del Real Madrid.

Pero el desarrollo de la final fue inesperado desde el primer momento. Un inicio arrolador del Madrid que le sirvieron para completar unos 10 primeros minutos antológicos y perfectos: 27-10 Acierto desde el perímetro con Sergio Llul y Rudy Fernández, transiciones rápidas y una gran defensa que bloqueó a los griegos en el ataque estático y con un Begic jerciendo un gran poder intimidatorio con 3 tapones al inicio. Spanoulis no daba pie con bola debido a una impecable defensa de Llul y sufrieron un atasco ofensivo parecido al que sufrió Grecia en la final del Mundial 2006 ante España. Pero fue un espejismo. Olimpiacos subió la defensa su nivel de dureza habitual y Spanoulis empezó a despertar. 37-41 al descanso.

El comienzo de la segunda parte fue el punto de partida para la exhibición de Spanoulis. 3 triples casi consecutivos. 0 puntos al descanso y 22 al final, merecido MVP. Bien secundado por Haines, Law, Antic y Perperoglou, Olimpiacos puso un ritmo endiablado al que no pudo responder el Real Madrid.  Olimpiacos endosó 90 puntos en 3 cuartos al Madrid. Defensa muy blanda si se quiere optar al máximo título continental unido a errores y precipitación en la dirección de juego en algunos momentos condenaron al Madrid a ir a remolque hasta el final y sin poder tener ningún fallo más, cosa que no sucedió. El arreón final de Sergio Rodríguez no valió para remontar. Ganó el mejor, un equipo voraz y enormente competitivo, duro y que ha tenido que diminuir su presupuesto un 50% desde hace dos años. Ganó el año pasado la Liga Europea remontando al CSKA 19 puntos cuando quedaban 12 minutos en la final y ha remontado este año 17 para levantar nuevamente el título. Primer equipo que repite victoria desde la mítica Jugoplástika de Toni Kukoc, Radja and company. Esto nos da una idea del compromiso del equipo y esta vez ganando con las armas del contrario, con marcador alto. En la semifinal contra CSKA marcador bajo, 52-69. Se adaptan a todo.

Perder una final siempre es doloroso y deja un mal sabor de boca sobre todo si la espera ha sido de 18 años. Pero si hace dos años, con la remodelación del equipo tras la nefasta etapa de Ettore Messina, les hubieran dicho que serían subcampeones de Europa, muchos no lo habrían creído. Tiene motivos para la esperanza el Real Madrid. Tiene un equipo joven y un buen entrenador, Pablo Laso, que llegó sin hacer ruido y con un perfil bajo y que puso los cimientos para construir un equipo nuevo, muy joven y con importante presencia nacional. La Copa del Rey ganada el año pasado al Barcelona puso fin a la sequía de títulos y este año encara la lucha por el título de la ACB como lider de la fase regular. Pero surgen algunas dudas en el juego del equipo: el juego interior ha perdido mucho con la marcha de Ante Tomic al Barca y elementos como Carroll, magnífico jugador, han fallado en los momentos clave de la temporada: cruce contra el Barca en cuartos de la Copa del Rey los dos partidos de la Final Four dónde no ha aparecido. Cuestión de retoques. Lo principal que le hace falta: un pivot dominador. Tiene que hacer cumplir la vieja norma, no sé si acertada, de que los jugadores exteriores ganan partidos y los interiores ganan campeonatos.

PD: detallazo de Spanoulis bajando del podio para dar la mano a los jugadores del Real Madrid uno por uno. Las cosas como son. http://youtu.be/Rthe9uQ9mWI

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