Evo Morales continúa la deriva autoritaria de los gobiernos populistas surgidos desde finales de los años 90 y principios de este siglo en América Latina. El inicio del camino autoritario lo marcó Hugo Chávez y su bolivarismo en Venezuela y fue seguido cual Biblia pagana por Rafael Correa en Ecuador, Ortega de nuevo en Nicaragua y los Kirchner en Argentina, principalmente. La hoja de ruta es muy parecida en todos los casos. No se trata de suprimir abiertamente las elecciones y las libertades de un plumazo, ya que se mantiene una apariencia de pluralidad. Uno de los primeros puntos de este programa es eliminar la limitación de mandatos tan característica de las Constituciones americanas, y de esta manera poder perpetuarse en el poder, seguir con su programa autoritario y cargarse la alternancia democrática, base de cualquier sistema de libertades. Eso es lo que ha hecho Evo Morales y su Gobierno en Bolivia durante estos dias: promulgar una Ley para saltarse esa limitación de mandatos.

Al llegar al poder en 2006, el Movimiento al Socialismo, MAS, de Evo Morales tenía una intención clara: eliminar las barreras constitucionales para poder optar a varias reelecciones sin ninguna limitación. En 2009 promulgó una nueva Constitución que permitía la reelección del Presidente pero solo para un segundo mandato consecutivo, contando eso sí los mandatos anteriores a la nueva Constitución. Una reclamación del MAS al Tribunal Constitucional consideraba que no se debían contar los mandatos anteriores a la refundación de Bolivia en la nueva Consticuón como un Estado plurinacional en 2009. El mensaje es claro: Si no me gustan las reglas de juego, las modifico a mi gusto, y si tampoco me sirven, me las salto sin más.

No es un modelo único en América Latina ni tan siquiera en el mundo. El precedente de esta deriva autoritaria en Sudamérica habría que buscarlo en las democracias de nuevo tipo implantadas en Europa del Este por la URSS tras el final de la Segunda Guerra Mundial y en Salvador Allende en Chile. En primer lugar no se impone la dictadura automáticamente sino que se van limpiando los elementos no deseables del nuevo poder: burguesía, clero, elementos disidentes de todo tipo, sectores económicos clave, etc. Claro, la presencia del Ejército Rojo ayudó mucho en la imposición de la nueva situación. En Bolivia, el país en el que murió el Ché, el camino hacia el control total por parte de Evo Morales y el Movimiento al Socialismo no es muy diferente a lque inicó en su momento Hugo Chávezs en Venezuela:

Nacionalización de industrias estratégicas:  el 1 de Mayo de 2006 Evo Morales, al poco de llegar al poder, nacionalizó los hidrocarburos, principalmente gas que es la mayor fuente de divisas de Bolivia. Empreas afectadas fueron Repsol, Petrobras brasileña y obligó a otras empresas a negociar nuevos contratos. Como principal fuente de ingresos del Estado, Evo Morales quería garantizarse los ingresos derivados de la principal industria del país. Pero ni fue el único sector afectado por las nacionalizaciones: la principal mina de estaño del país también fue estatilizada en Octubre de 2006. Hoy, los mineros están enfrentados al Gobierno por la Ley de Pensiones. En Enero de 2007 se nacionalizó la Empresa Nacional de Telecomunicaciones, otra fuente de ingresos fundamental de cara al futuro.  En Mayo de 2010 se nacionalizaron cuatro empresas eléctricas, la empresa encargada de suministrar combustible a los aeropuertos, Air BP, y la empresa metalúrgica Antimonio. En Mayo de 2012 siguió con Red Eléctrica Española y en Diciembre expropió filiales de Iberdrola. Nada escapa al intento de control del Estado y las industrias estratégicas suponen controlar los ingresos del Estado así como el reparto de las ganancias. Los perjudicados serán, como siempre que existen monopolios, los ciudadanos.

Limitación de la libertad de expresión y acoso a los medios libres y disidentes: al igual que sus padres espirituales cubanos y venezolanos, Bolivia también tiene su propia Ley mordaza para callar a los críticos. En Julio de 2011 la Asamblea aprobó una nueva Ley de Telecomunicaciones que dejará en manos del Estado la mayoría de los medios audiovisuales del país. Concretamente, un 33% de las frecuencias queda en poder del Estado, un 17% para los movimientos indígenas y otro 17% para los sindicatos. Sindicatos e indígenas son claros partidarios de Evo Morales, así que controlarán dos tercios cuando anteriormente los medios privados tenían el 90%. En una sociedad cada vez más avanzada, el control de los medios audiovisuales es básico para el control de la sociedad. Otro aspecto preocupante de la Ley: cuando esté en riesgo la seguridad el Estado se podrá suspender la inviolabilidad de las comunicaciones. ¿ Quién pone el límite aquí?. Pues el Gobierno. También señaló Evo Morales que la tarea del periodista debe ser la lucha contra el capitalismo. Pues eso.

Acoso judicial a disidentes y opositores: nada nuevo bajo el sol. En todo movimiento autoritario sobran las voces discordantes y si son poderosos mejor que mejor. Asi se envía un aviso a navegantes.

La escuela del populismo y la posterior deriva hacia el autoritarismo en Sudamérica es amplia: el Dios sería Fidel Castro y el hijo de Dios es Hugo Chávez. Como profetas tendríamos a Perón y al Che Guevara. Los discípulos son Rafael Correa, Mújica, Ortega y los sandinistas, Evo Morales y los Kirchner. Tiene muchas cosas en común y dos por encima de todos: una es su alergia a la libertad, a que sus compatriotas puedan elegir libremente su forma de vivir, pensar y relacionarse. La otra es que dejan a sus países mucho más pobres que cuándo llegaron. C`est la vie.

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