En su tercer intento por acceder a la Presidencia de Gobierno en 1996, José María Aznar se comprometió a un proceso de regeneración democrática del país tras los graves escándalos de corrupción del Gobierno del PSOE liderado por Felipe González: GAL, fondos reservados, Caso Roldán por citar solo algunos de los ejemplos más destacados. Una de sus principales promesas éticas era el compromiso de no estar más de 8 años, dos legislaturas, en el Gobierno. Ganó las elecciones dos veces, cumplió lo prometido y fue un gran acierto. De hecho creo que debería existir una Ley que hiciera obligatorio ese compromiso. Hay que huir de los llamados liderazgos carismáticos que conllevan un carácter mesiánico y un alejamiento de la realidad bastante pronunciado. Ejemplos en España tenemos varios: Felipe González y Adolfo Suárez con su síndrome de la Moncloa a cuestas. Zapatero no cuenta: ya estaba muy alejado de la realidad antes de llegar a la Moncloa.

La intervención anoche de Aznar en su entrevista en Antena 3 fue un toque de atención y un ataque directo al Gobierno y, principalmente, Mariano Rajoy por la política que está llevando a cabo hasta el momento. Aznar se declaró uno más de los millones de votantes que se sienten defraudados por el incumplimiento de las promesas electorales del PP. Aznar tiene varios frentes abiertos y se ha visto obligado a dar la cara: sobresueldos del PP, Gurtel, etc. Y dio resultado: su entrevista fue vista por más personas que las últimas de Rubalcaba y Rajoy. El mensaje dirigido a Rajoy es claro: hay que bajar los impuestos y ayudar a las clases medias a salir de la asfixia económica: más IVA, más IRPF. Justo lo contrario de lo que está haciendo el Gobierno. En la entrevista se pone a disposición del partido y del país, un aviso a navegantes de que no descarta volver y pide que se aplique el programa con el que el Partido Popular se presentó a las Elecciones y con el que alcanzó una holgada mayoría absoluta.

Nada de lo que dijo Aznar debería sorprendernos. Recitó la ortodoxia de la política popular, tanto en materia económica como territorial contraria a la aventura secesionista de Cataluña, en un momento en que el Gobierno de Rajoy está totalmente perdido, sin rumbo y dando muestras de una parálisis alarmante. Eso si hay que reconocérselo: respondió a todas las preguntas, habló claro y se puso enfrente del Gobierno de su partido al rechazar su política sintonizando con el electorado natural del PP.

Varios detalles de la entrevista me llamaron poderosamente la atención:

– En primer lugar la escasa comunicación entre Aznar y Rajoy: reconoció que solo han hablado una vez en profundidad desde que Rajoy es Presidente y dejó claro que es algo que depende del Presidente porque debe ser el quién marque la agenda. El anterior lider del partido, Aznar, recconoce que con la persona que eligió como su sucesora apenas tiene contacto. Cuestión de confianza.

La puya a Montoro diciéndole que parece olvidar cómo se bajaron los impuestos en 1998 y 2002 cuando era parte del Gobierno. Un directo a la mandíbula del Ministro de Hacienda del que veremos cómo se repone. Su primera reacción:” No se pueden bajar impuestos ahora. Las añoranzas para otro día”. Tocado.

– La acusación clara y concisa de incumplimiento del programa electoral, reclamando bajada de impuestos como estímulo al crecimiento. En esto coincide con Esperanza Aguirre.

Ya fuera de la relación con el Gobierno destaca el reavivamiento de su enfrentamiento con el Grupo Prisa. Todos conocemos la relación especial y privilegiada que ha tenido y tiene el PSOE con Prisa al menos hasta la llegada de Zapatero y su alineamiento con el grupo inventado alrededor de la Sexta y Mediapro, tan cercano a Carmen Chacón y su marido Miguel Barroso. Aznar las tuvo tiesas con Polanco y se jactó de haber conseguido la mayoría absoluta sin conceder ninguna entrevista a los medios de comunicación de Prisa. No se soportan, el sentimiento es mutuo y no va a parar con las revelaciones de los últimos días y el duro contraataque de Aznar glosando los problemas empresariales del Grupo y su venta de Cuatro a Telecinco pasando al ámbito de Berlusconi. Esa guerra continuará.

Aznar sigue siendo un gran activo para la mayoría de militantes del PP por lo que sus intervenciones y opiniones son escuchadas y tenidas en cuenta en estos momentos de zozobra en el liderazgo de Rajoy. Pero si se decide a volver a la política activa, cosa que no creo, sería un gran error. Provocaría división en su partido y supondría incertidumbre y mala imagen tener que recurrir a un político que dejó sus responsabilidades voluntariamente. Si eliges un sucesor a dedo y al cabo del tiempo tú mismo le sucedes a él sería una pirueta del destino demasiado rocambolesca para que salga bien. La reacción de Rajoy hoy ha sido la esperada: “Yo no tengo por norma comentar las opiniones de los expresidentes de Gobierno”. Lo normal en una persona que no se moja ni debajo de agua. Nunca segundas partes fueron buenas.

Anuncios