Una vez más esta temporada se cruzan los caminos del Barcelona y el Real Madrid en la lucha por un título, en esta ocasión en la final de la Liga ACB. En su camino a la final han tenido un camino más fácil de lo esperado por la pronta eliminación de los rivales a los que previsiblemente se tendrían que haber enfrentado  en semifinales, Caja Laboral y Valencia Basket por Cai Zaragoza y Gran Canaria, y se la jugarán entre ellos en la  final más esperada y deseada por aficionados y medios de comunicación tras unas eliminatorias apacibles, más de la del Real Madrid, por unos cómodos 3-0. No será como los duelos de finales de los años 80 y 90 cargados de tensión y en algunos casos de violencia. Ya no están DrazenPetrovic, Epi, Fernando Martín y Audie Norris para luchar por el título, iconos de nuestro baloncesto. Tampoco tenemos de entrenadores a Sergio Scariolo y Aíto García Reneses( amigos para siempre). El baloncesto de ahora, definitivamente, no es como el de antes.

Llega el Real Madrid en mejor estado de forma. La clave de su éxito en la final reside en la capacidad de imponer su juego rápido y alegre y en el acierto de su poderoso juego exterior: Rudy Fernández, Sergio Llul, Carroll y Sergio Rodríguez principalmente. El acierto de su perímetro debe compensar la debilidad de su juego interior dónde Begic no ha terminado de despejar las dudas que su juego ofrece y que cuenta con la garantía de Felipe Reyes, incombustible aún y las aportciones al poste de Mirotic, más apto para el juego exterior. Se nota demasiado la baja de Ante Tomic. También tendremos que ver cómo responden en los momentos importantes y tensos de cada partido sus principales jugadores:  si Llul sabrá dominar su instinto de correr siempre y atacar en 5 contra 5 pacientemente, si Carroll no desaparecerá en los momentos clave y si Rudy juega a su nivel. Por el contrario, el Barca tiene sus principales virtudes en la defensa del equipo y su capacidad de sacrificio y en la fortaleza de su juego interior dónde cuenta con el duo Tomic y Lorbek. Un trío de garantías y compensado que cuenta con la posibilidad de abrir la cancha gracias al magnífico tiro exterior de Lorbek y a la calidad de movimientos al poste de Tomic. De estrella del equipo, por supuesto, Juan Carlos Navarro. Su abanico de variantes defensivas tratará de alterar el ADN de este Real Madrid: correr. Si el Madrid consigue un juego rápido y dinámico ganará. Si el Barca consigue dominarlo e imponer ataques lentos y posicionales tendrá muchas posibilidades de imponerse. Del buen hacer de Marcelinho Huertas en la dirección depende gran parte del éxito del Barca en la final.

En los duelos directos que han tenido Madrid-Barca en lucha por títulos esta temporada tenemos un empate. Victoria en cuartos de Copa del Rey para el Barca y posterior título barcelonista y victoria del Real Madrid en la Final Four que no se vio acompañado del título al caer derrotado en la final por Olimpiakos. En un partido no podría indicar un favorito pero en una serie a 5 partidos creo que el favorito este año es el Real Madrid. El equipo llega más fresco, con sus principales jugadores en forma y con hambre de títulos. Pero claro, en el equipo rival juega Juan Carlos Navarro, así que cualquier posibilidad de éxito del Barca pasa por las manos de este fenómeno. Por otra parte tenemos el papel de los entrenadores. La llegada de Pablo Laso supuso un revulsivo para el equipo. En principio se trataba de un entrenador de transición para hacer olvidar el desastre de Messina: ha devuelto la ilusión al quipo y llega la hora de ganar la Liga ACB: no ganar puede suponer un paso atrás y crear ansiedad a un equipo que necesita un gran título para seguir creciendo. En cambio, Xavi Pascual ha dado muestras de gran nerviosismo. Se quejó en el segundo partido de su semifinal  contra Gran Canaria del cansancio del equipo y que había jugado muchos más partidos que su rival a lo largo de la temporada. Pedro Martínez, entrenador rival, replicó con acierto que el Barca tenía también 5 veces su presupuesto. A lo que yo añado: si el equipo está tan cansado, ¿que ha hecho Xavi Pascual a lo largo del año con Alex Abrines?. Pues, malograrlo.

 

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