Después de los dos primeros partidos de la final ACB entre Real Madrid y Barcelona tenemos máxima igualdad. Una máxima igualdad tanto en la eliminatoria como en el desarrollo de cada partido. Ambos partidos se han decidido en los últimos segundos y es curioso que el ganador de cada partido al descanso iba perdiendo por 10 puntos. Finales apretados, decididos en la última jugada y con polémica incluida en los dos bandos. El Real Madrid se sintió mucho más cómodo, como era previsible, jugando a campo abierto: ataques y transiciones rápidas sin esperar a que el Barcelona arme la defensa en su zona. Salida en tromba que en el primer partido fue contrarrestada rápidamente por el Barca llegando con ventaja al descanso y hasta bien entrado el último cuarto. Un calco en el final de la remontada madridista en las semifinales de la Final Four: cuándo peor estaban, ataques rápidos que pasaban por las manos de un enorme Sergio Rodríguez ( qué recital dió en los últimos minutos), bien secundado por Sergio Llul y la aparición estelar de Felipe Reyes con 3 rebotes claves en ataque. Y la presencia constante de Rudy Fernández con su dosis acertada de agresividad. Por el Barcelona, como siempre en los momentos importantes, Navarro.  El enorme partido de Víctor Sada no tuvo premio en la victoria y fue el protagonista de la polémica jugada final. Es una jugada discutible, puede pitarse falta o no. Volveremos sobre ella más tarde.

En el segundo partido más de lo mismo, sólo que al revés. Dominio en gran parte del partido del Real Madrid y remontada final del Barca apoyado de nuevo en Juan Carlos Navarro. A partir del tercer cuarto la defensa en zona planteada por Xavi Pascual se le atragantó a los hombres de Pablo Laso y le proporcionó al Barca el control del rebote. En una final de liga como la ACB, los partidos se deciden por pequeños detalles y es fundamental el estado de forma de tus principales jugadores. Un par de noches malas de tus estrellas y te quedas sin título. Entre las decepciones más importantes hasta el momento, una por equipo. Nikola Mirotic por el Real Madrid y Ante Tomic por el Barcelona. El madridista, MVP de la Liga regular, estuvo desaparecido en el primer partido y emergió en el segundo en los últimos minutos con una jugada al poste bajo y un triple brutal con el defensor encima que situaba al Madrid 4 puntos por encima y parecía decantar el 2-0. Un espejismo. En la siguiente jugada: mala defensa sobre Wallace que le anota un triple y sobre le que hace personal y le regala un punto más. Decisivo a favor y decisivo en contra. La impaciencia es una mala consejera, pero calidad tiene de sobra y le quedan al menos dos partidos para demostrar su valía y en el mejor sitio posible: en territorio hostil. El caso de Tomic es distinto. Parece que la presión de volver a su antigüa casa le ha pasado factura y no ha entrado en juego en ningún momento: no ha aprovechado la debilidad del Madrid en el juego interior, algo compensada por la baja en el segundo partido de Lorbek.

Lo que me ha resultado más decepcionante ha sido el comportamiento de algunos jugadores del Barcelona al final del primer partido. La jugada de la polémica con la penetración de Víctor Sada en los últimos segundos. Es cierto que es una jugada dudosa y que se podría haber pitado falta. Lo mismo que en la última jugada de Jayce Carroll en el segundo partido en el ataque final del Madrid. No me parecen falta ninguna de las dos acciones. Lo que sí me parece censurable es la reacción de algunos jugadores del Barca y de su entrenador Xavi Pascual protestando en medio campo y tratando de organizar mucho follón. Lamentables las declaraciones acusando de una mano negra arbitral. ¿ Le preguntamos a los jugadores de Gran Canaria por manos negras después de su semifinal contra el Barca?. O recordamos el escándalo Neyro en la Liga de Petrovic. Me parece mejor reacción la de los jugadores del Real Madrid al final del segundo partido y la jugada de Carroll. Nada de protestas: al túnel de vesturiaos y a otra cosa. ¿ Viajará la mano negra en el puente aéreo a Barcelona?. El viernes lo veremos.

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