Mientras todos los golfistas estaban entrenando en el campo de Merion, Philadelphia, preparando la 113 edición del US Open, Phil Mickelson se encontrataba en la otra punta del país asistiendo a la fiesta de graduación de su hija. Un avión de madrugada, un par de horas de sueño y arrnaca la primera jornada en la que acabó en primer lugar. Y no en un campo cualquiera. El infierno de Merion se ha tragado a todos los golfistas. Ninguno por debajo del par: El ganador Justin Rose acaba con +1 y Mickelson en segunda posición. Otra vez: es la sexta. Ni la celebración del día del padre le puedo ayudar para ganar este US Open en el que acabó lider las 3 primeras jornadas. Acostumbrado a realizar golpes casi mágicos, esta no pudo realizarlos. El diestro que juega como un zurdo porque asi veía jugar a su padre tendrá que esperar otra ocasión para ganar los tres grandes que se juegan en Estados Unidos: 3 Masters de Augusta y un PGA adornan su palmarés. Ganó el inglés Justin Rose tras aguantar mejor la tensión en la última jornada que los rivales.

Muchas personas piensan que los deportes son sólo un juego pero es mucho más importante que eso. Es un ejemplo de vida. Si eres un tramposo en el juego, como Tiger Woods, lo más probable es que también lo seas en tu vida personal, y viceversa. El descubrimiento del largo historial de mentiras personales, engaños e infidelidades de Tiger Woods supuso no sólo la destrucción de su matrimonio sino el inicio de un declive en su juego que le hizo perder el cetro de número 1 del golf mundial y un largo vía crucis de pérdida de patrocinadores, actitudes esquivas de los compañeros y, lo más importante para él, cinco años sin ganar ninguno de los 4 torneos grandes. Su actitud depredadora para obtener triunfos hizo reventar las audiencias durante muchos años pero nunca ha sido realmente querido, más bien ha sido temido. Mickelson no. Él ha sido realmente querido y amado por los aficionados, y no sólo por los norteamericanos. Muy alejado de los focos fuera del golf, centrado en su familia pero no de boquilla. Padre de tres hijas, llegó a abandonar el golf temporalmente en 2009 por el cáncer que se le detectó a su mujer. Su actitud en el juego de respeto al rival lo traslada a su vida privada.

Respecto al torneo, la USGA sigue con su política de campos imposibles con el objetivo de que el ganador del torneo no acabe bajo par. Piensan que la dureza del campo debe trasladarse al resultado y que la competitividad la marca una tarjeta llena de bogeys, un rough imposible, calles estrechas y unos greens endiablados. Se equivocan. Un auténtico espectáculo es poder disfrutar del juego de los mejores golfistas del mundo en un campo difícil, si, pero no imposible. No parece que vayan a cambiar de opinión en los próximos años. Sí espero ver una victoria de Phil Mickelson. El jugador más europeo en su forma de jugar de los norteamericanos seguirá dando guerra.

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