Arrancó anoche en Estados Unidos, Showtime, la octava y última temporada de la serie Dexter. Una serie con una premisa bien clara desde la primera escena del primer capítulo: el asesinato de culpables que escapan a la acción de la Justicia por parte del protagonista, Dexter Morgan. Una especie de justiciero moderno que llega dónde la Justicia no puede o no quiere llegar: la justicia poética en grado sumo. Esta justicia no es aplicada solamente para vengar a los que han sufrido y no han podido ser vengados. Desde niño, Dexter es diferente: vio a su madre morir de forma violenta y una sombra crece dentro de él, su oscuro pasajero, que le empuja a satisfacer sus necesidades e instintos matando. Otros comen helados o hacen deporte: él mata. Su padre adoptivo es el único que conoce su secreto y al ver que no puede controlar su instinto, canaliza esa furia al castigo de los que escapan a la acción de la justicia enseñándole un código de actuación que debe seguir al pie de la letra. El principal mandamiento: no ser descubierto nunca.

Pero claro, si este justiciero trabaja como forense para la policía de Miami y su hermana es también policía pues la cosa se complica. Si, además, tu padre también fue miembro de la misma policía el caos es mucho más grande. Y no se trata de un asesino sin más: es cruel y descuartiza a sus víctimas, es metódico gracias al entrenamiento realizado por su padre y no teme correr riesgos por satisfacer sus deseos y de paso librarse de unos cuantos asesinos. La serie descansa en dos pilares fundamentales. Las interpretaciones de Dexter Morgan, magníficamente interpretado por Michael C. Hall, y su hermana adoptiva Debra Morgan, Jennifer Carpenter. Son las constantes principales a lo largo de todas las temporadas. Una relación sin fisuras hasta que su hermana descubre su terrible secreto de la forma más inesperada, a raíz de ahi la relación cambia y pende de un hilo. A esta incógnita es a lo que debe responder esta última temporada. Mi apuesta personal es que Dexter acabará mal. Además, morirá a manos de su hermana, incapaz de seguir mintiendo por él. Una serie oscura, sobre todo al principio, y pesimista. La sociedad está corrompida y solo hay enemigos entre sus miembros. Así que, nada mejor que un asesino en serie para limpiar a una sociedad podrida.

Una serie que ha contado a lo largo de todas estas temporadas con unos secundarios de lujo. Jimmy Smits, John Lithgow( magnífico en su papel de asesino Trinity en la 4ª temporada) Julia Stiles, Jonny Lee Miller, Edward James Olmos entre otros, interpretando siempre, salvo Julia Stiles, al malo de turno al que hay que eliminar convertido en antagonista de Dexter. Sus intervenciones no duran más de una temporada y conforman una trama específica A pesar de su frialdad, Dexter también tiene su corazoncito. Con el tiempo, descubre que es capaz de amar y no solo como forma de camuflarse entre la sociedad: ama de verdad. Su matrimonio con Rita, su hijo Harry lo demuestran. Pero nada se interrumpe en su camino a la hora de matar, otra constante a lo largo de la serie.

La venganza es uno de los sentimientos más humanos y todos en algunos momentos lo hemos experimentado: bien porque la anhelamos o porque la hemos sufrido y seguramente en algún momento nos gustaría ser como Dexter: frío, implacable y resolutivo a la hora de resolver conflictos. Veremos si la cosecha que ha ido sembrando a lo largo de las 7 temporadas tiene un final a la altura del camino recorrido. Ganará Dexter o acabará muerto o encerrado. No debería tener un final feliz. El resurgir de la 7º temporada, tras dos anteriores muy planas, nos lleva hacia un final más abierto y una posible vuelta a los orígenes de Dexter: despiadado, calculador y sanguinario. Pronto lo veremos.

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