Rajoy lleva 19 meses como Presidente de Gobierno. Pero parecen 19 años. El desgaste sufrido en este pequeño período de tiempo parece más bien el final de un largo ciclo de ejercicio del poder que el principio de un mandato. Recuerda al período de 1994-1996 dónde el PSOE de Felipe González sufría por sus escándalos de corrupción: GAL y fondos reservados principalmente. Hoy Barcenas contamina al PP con sus revelaciones y salpica cualquier acción de Gobierno. Otra coincidencia es el papel del diario El Mundo y su director Pedro J. Ramírez: egocéntrico y magnífico periodista. Ayer era vilipendiado por el PSOE y hoy por el PP. Nada nuevo para él entonces. Otra coincidencia: de los pocos dirigentes del PP que no salen malparados ni en El Mundo ni en El Pais es Alberto Ruiz Gallardón. No extraña esa ausencia en el caso del diario de Prisa, ya que Polanco lo definía como su hombre en el PP, pero si en el diario El Mundo. Nunca ha  sido unos de los favoritos de Pedro J.

Una vez más lo importante es si lo que se publica es cierto o no. Lo demás me parece accesorio. Si la motivación de Pedro J Ramírez es derribar al Gobierno de Rajoy es importante saberlo pero secundario: lo fundamental es si todo lo publicado relativo a los papeles de Barcenas y la contabilidad B del Partido Popular es verdad o no. Sobre todo las supuestas entregas de dinero a Rajoy y los principales dirigentes del PP. Si es verdad, Rajoy debe dimitir y dejar paso a otro dirigente del PP en la Presidencia de Gobierno. No hay otra posibilidad. No vale ampararse en la política del y tú más tan extendida en nuestro país aunque sus principales adversarios políticos estén tan podridos como ellos en sus cuentas, solo tenemos que mirar a los EREs de la Junta de Andalucía, la doble moral de Diego Valderas en Andalucía con los desahucios y el caso de Oriol Pujol y la financiación ilegal de Ciu en Cataluña. A Rajoy, además, no le salva su gestión de la crisis. La horrible herencia económica recibida del Gobierno ZP no puede utilizarse hasta el infinito como excusa. Sobre todo porque el principal caladero de votos del PP, clases medias y profesionales urbanos, son los principales damnificados de las subidas de impuestos llevadas a cabo por Montoro y Rajoy.

En el caso de Barcenas hay dos variantes principales. Una es la suma de su fortuna, hoy todavía sin cuantificar fehacientemente pero posiblemente superior a los 30 millones de euros, y la otra vertiente la constituyen las donaciones de empresarios y el pago a los dirigentes del PP que han constituido la caja B del partido. Este tipo de financiación existe en todos los partidos desde el inicio de la Transición pero si te pillan sólo te queda asumir responsabilidades.

La fortuna de Bárcenas: ¿cúando dice Bárcenas la verdad?. Cuándo negaba que los papeles publicados por El País fueran suyos o ahora que los reconoce como suyos y tira de la manta, convirtiéndose en el Luis Roldán del PP. Siempre y cuándo todo sea cierto. Y cuándo se dio cuenta Alfonso Alonso, portavoz parlamentario del PP, que Bárcenas era un delicuente.  Quizá el estado de nervios en el que se encuentra no le permita discernirlo con claridad. Porque una de las ventajas de la sociedad de la información es la hemeroteca. Hemos visto como dirigentes del PP han pasado de defender la honorabilidad del extesorero y gerente a llamarlo delincuente y convertirse en enemigo público número. Dicen que Bárcenas está realizando un chantaje. Supongamos que es verdad. Hacen falta dos elementos para eso: un chantajista y algo con lo que chantajear. La otra pregunta clave, suponiendo la ignorancia del PP en el desvío de fondos de Bárcenas, es cómo fue capaz de desviar esa cantidad de dinero durante tantos años sin que nadie se diera cuenta. Mucho suponer me parece.

Las donaciones de empresarios: las donaciones de empresarios a los partido en España siempre han tenido un aura oscura, evitando en cualquier momento toda publicidad en un tema tan sensible para una sociedad muy sensible. No es igual que en Estados Unidos que tiene una visión más amplia para estas cuestiones. En este caso se trata de dilucidar si esas donaciones al Partido Popular por parte de empresarios, legales, han derivado en la consecución de obras públicas para los donantes, delito de cohecho. Fácil de decir pero no tan fácil de explicar y demostrar. Sobre este punto, al menos de momento, Bárcenas no ha aportado ningún documento. Cualquiera con un poco de experiencia sabe muy bien como han funcionado, en muchos casos, la concesión de obras públicas en España. Solo habría que oír a algunos empresarios cuándo decían que si no pagaban comisiones, aunque no quisieran, no trabajaban porque habría otros dispuestos a pagarlas.

Aún así hay quién sigue pidiendo más control por parte de los políticos de la sociedad. Movimientos tipo 15-M por ejemplo. Pues no. Se trata de lo contrario. Una sociedad más libre dónde el poder del Estado quede delimitado a unas pocas áreas clave y que no interfiera tanto en la vida económica y social. Un ejemplo. La demagogia con la que se critica las ayudas públicas a la Banca. Solo un matiz: esas ayudas han ido a entidades de gestión pública, Cajas de Ahorros, y no a Bancos Privados. Unas Cajas de Ahorros gestionadas por políticos. Hoy felizmente desaparecidas.

Es hora de reconocer los errores y afrontar las responsabilidades políticas por el caso Barcenas. La práctica totalidad de la cúpula directiva del PP de los últimos años aparece contaminada por los papeles de Bárcenas, si se demuestran veraces. Los pasos por parte de Rajoy deberían ser: reconocer los errores y limpiar el partido. La moción de censura anunciada por Rubalcaba, si finalmente la presenta, sería una magnífica oportunidad. En ese caso veríamos si Rubalcaba termina como Felipe González en 1980 en la moción contra el Gobierno de Adolfo Suárez o como Hernández Mancha en 1987, los dos precedentes. La trayectoria de Rajoy no invita al optimismo. No suele mojarse cúando llueve.

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