El año que Froome tuvo vía libre, ganó el Tour de Francia. El mismo año en que ningún ciclista español ha ganado ninguna victoria de etapa a pesar del protagonismo indudable de nuestros corredores, podium de Joaquín Rodríguez y presencia constante de Alejandro Valverde y Alberto Contador, y de contar con el mejor equipo del Tour, Movistar( 2 victorias de Rui Costa y una de Nairo Quintana). Desde el año 1998 nuestros ciclistas no se van de vacío, el año de la victoria de Pantani y del escándalo Festina que marcó el inicio de la lucha contra el dopaje. Froome ha hecho en el Tour lo mismo que el resto de la temporada: Ganar. Y ganar con superioridad. Pero deja muchas dudas de cara al futuro. El sentido táctico en carrera del equipo Sky y del propio Froome deja bastante que desear. Es más bien lamentable y propio de un ciclista aficionado. Su ataque en Alpe d´Huez para a continuación quedarse y sufrir una pequeña pájara al igual que en la última subida de los Alpes nos indican que estamos ante un corredor nervioso, más preocupado por los vatios que mueve sobre la bici que por sus sensaciones. La evidente superioridad mostrada, en contrarreloj y en montaña, ha enmascarado esta realidad. Veremos cuándo tenga alguien más cerca de su nivel como responde a la presión de la carrera.

Se van los ciclistas españoles con sensaciones contradictorias. Sin victorias de etapa pero con mucho protagonismo. 4 corredores entre los 10 primeros tras las dos últimas fugas de Dani Navarro.

Alberto Contador: no es el mismo desde que ha vuelto después de su sanción por el positivo por clembuterol en el Tour de 2010. Ha perdido mucho terreno en contrarreloj y en montaña ya no es el corredor agresivo y dominador de antaño, aquel que controlaba la carrera y que este año solo ha atacado en los descensos, con los abanicos y en un puerto de segunda, consciente de la limitación de sus piernas. Si no es por Kreuziger no hubiera llegado a la última subida con posibilidades de podium.  En todo el año solo ha ganado una etapa en Argentina en Enero, muy poco bagaje para quién acostumbraba a disputar y ganar carreras desde Febrero como forma de entrenamiento para las grandes vueltas. En estos momentos se halla inmerso en un mar de dudas y que tendrá que despejar en el futuro. Su renuncia a la próxima edición de la Vuelta a España ahonda esas dudas. Cuarto puesto para él que le sabe a muy poco. Eso sí, el año que peor está en el Tour es cuándo ha dispuesto de mejor equipo. Cosas del destino.

Joaquín Rodríguez: para mí el mejor corredor de este Tour con su tercer puesto. En su madurez ciclista, conoce perfectamente sus limitaciones y sus fuerzas y ha sido el corredor con mejor sentido táctico en carrera. Invisible la mayor parte del tiempo al no disponer de un equipo tan potente como sus rivales, aprovechó bien las oportunidades que tuvo, sobre todo en Alpe d´Huez. Ya tiene podios en Tour, Vuelta y Giro lo cual no está al alcance de muchos. Su único lunar fue perder la Vuelta 2012 ante Contador por un error táctico y quedar tercero a pesar de ser más fuerte que el primero.

Alejandro Valverde: la maldición de Valverde en el Tour continua. Y se agiganta. Llegaba con el objetivo del podio y lo tenía en sus piernas. Si no fuera por los 9 minutos perdidos en la etapa de los abanicos hubiera luchado por el podio. Constante en montaña y colaborador de Nairo Quintana cuándo fue necesario.

Nairo Quintana: la sensación y revelación de la carrera. Sin duda. Se le esperaba en el Tour desde el Dauphine Libere de 2012 dónde destrozó al equipo Sky de Wiggins y Froome en la  subida a Joux Plane. Ganador de etapa, del maillot de la montaña y del blanco de mejor joven y segundo puesto en el podio de París. Ha demostrado ser valiente y prácticamente el único que ha luchado cara a cara con Froome en la montaña. Tiene un enorme margen de mejora en las cronos y se adaptó muy bien al liderazgo del equipo tras la debacle de Valverde. Todo ello en su primera participación en el Tour y segunda grande tras la Vuelta a España 2012. El futuro es suyo.

Marcel Kittel: Ganador de 4 etapas y rey de los sprints por delante de Mark Cavendish.

Este año Froome no tenía que mirar hacia atrás en las subidas para esperar a Wiggins pero no paraba de hablar por el pinganillo, mal de estos tiempos, pidiendo información y sin saber que hacer dando muestras de nerviosismo y de no dominar la carrera a pesar de la importante vwentala con la que contaba. Aparentemente iba a dejar sentenciado el Tour en los Pirineos por la superioridad mostrada pero acabó la última semana cediendo tiempo ante Nairo Quintana y Joaquín Rodríguez. Y el equipo Sky ha demostrado una debilidad que no se esperaba. Solo Richie Porte, y no siempre, ha estado a la altura de las necesidades. Veremos como responde en el futuro ante estos y nuevos rivales.

Anuncios