Griñán se va, dimite. Abandona su cargo de Presidente de la Junta de Andalucía tras apenas año y medio en el cargo desde las elecciones y coloca a su heredera, Susana Díaz, al frente.  La comparecencia del dia de hoy se produce un dia antes de la declaración del exinterventor general de la Junta como imputado en la instrucción del caso de los ERES falsos. Una declaración muy esperada por sus denuncias anteriores de que la Junta estaba al corriente de la ilicitud de las ayudas concedidas. La acusación más grave: ” Cebó sin descanso la corrupta partida presupuestaria de los ERE“. Sustituto de su examigo Manuel Chaves cuando éste fue enviado a Madrid por Zapatero como jubilación política en el cargo de Vicepresidente. Durante su gestión como secretrario general regional, el PSOE andaluz ha perdido todas las elecciones: generales, municipales y autonómicas. No por esperada, la decisión no deja de ser importante. No es habitual que un Presidente de Comunidad Autónoma dimita. El principal granero de votos del PSOE y la mayor federación socialista queda en manos de una mujer, por primera vez, profesional de la política, como ya comentamos en dias pasados, que ha ido ascendiendo peldaño a peldaño en la nomenclatura socialista.

Las razones de su marcha son muchas y diversas. Cansancio personal y cuestiones familiares, tiene casi 70 años y el cargo le ha costado su larga amistad con el matrimonio Chaves, incompatibilidad con su socio de gobierno Izquierda Unida( no manifestada públicamente). Pero la razón principal, aunque se niegue, es el escándalo de los ERES. Una enorme trama de corrupción institucional por la que se desviaban grandes cantidades de dinero destinadas a los fondos de empleo y prejubilaciones a personas afines y simpatizantes al PSOE andaluz. Hasta sus socios de Gobierno, protectores hasta ahora de Griñán, empiezan a soltar amarras respecto a una posible imputación del Presidente de la Junta hsta el dia de hoy. Cayo Lara, coordinador general de IU, ya se ha manifestado en ese sentido.

Ha sido una comparecencia breve, apenas 15 minutos, tras la cual ha aceptado algunas preguntas de los periodistas. Dimitirá a finales de agosto y la heredera Susana Díaz quedará al frente del Gobierno andaluz y tendrá que pasar la preceptiva sesion de investidura en el Parlamento en septiembre. Griñán ha lanzado dos mensajes claros sobre Susana Díaz, dirigidos sobre todo a la militancia socialista: ha remarcado la condición de mujer de Susana Díaz y la ha comparado con Felipe González. Es decir: resaltar la condición de mujer como garantía de feminismo e igualdad de género y recurrir a la figura del principal dirigente socialista desde la Transición y sus 14 años como Presidente de Gobierno como garantía de experiencia a pesar de su juventud. También ha declarado que no se contempla un adelanto electoral, aunque ya no sea responsabilidad suya. Y ha situado a Mario Jiménez como posible sustituto en la cúspide del partido al señalarlo como alma del Gobierno de estabilidad. Lo que no ha aclarado es si también dimitirá como diputado o seguirá en el Parlamento. El matiz es importante porque si renuncia al acta de diputado pierde su condición de aforado. La anécdota más simpática de su intervención es que no sabía quién iba a ganar las elecciones primarias cuando las convocó. Verdaderamente angelical.

Como ha quedado claro en todo este proceso, nunca hubo intención real de que se celebrasen elecciones primarias en el PSOE andaluz para elegir candidato a la Junta de Andalucía. Para ser Presidente de la Junta de Andalucía hay que ser obligatoriamente diputado y de los 3 precandidatos, solo Susana Díaz cumplía esa condición sine qua non. Ni Luis Planas ni el alcalde de Jun son diputados. Más claro, imposible. Todo estaba atado y bien atado. La premura en la convocatoria y el poco tiempo disponible, apenas un mes, hacía imposible que se pudiera armar una candidatura alternativa que tuviera posibilidades de enfrentarse al poderoso aparato del partido. Un aparato, dirección regional y direcciones provinciales, que tenía una apuesta clara: Susana Díaz, la elegida por José Antonio Griñán. Le sucederá como él sucedió a Chaves: sin elecciones y sin ser cabeza electoral. Asume la Presidencia de la Comunidad con el paro más elevado de toda España, sin tener ninguna experiencia de gestión económica y con una región con una enorme debilidad para financiarse( bono basura para todas las afencias). En su primera intervención ni una palabra sobre los ERE ni sobre austeridad. Al contrario, proclama que gobernará con una hoja de ruta diferente. Por experiencias previas sabemos bien lo que eso significa: más gasto público, gobierna con IU, y aumento del déficit. Acabaremos rescatados por el Estado.

Lo que le espera ahora a José Antonio Griñán es su futuro judicial y su imputación en la instrucción de la trama de los ERE. Aunque en su intervención de hoy haya vuelto a negar cualquier implicación suya en el caso, lo cierto es que su breve Presidencia ha estado marcado por este asunto. Se le recordará siempre por su dimisión y por la nube negra de corrupción que la ha sobrevolado. A partir de ahí, le tocará defenderse en sede judicial y aclarar lo que se le pregunte. Si él quiere, claro está. Su heredera Susana Díaz, con su segundo en la Consejería imputado en el caso de los ERE, recogerá el testigo en la Presidencia de la Junta y en la negación de cualquier irregularidad por parte del Gobierno y PSOE andaluz. Y, mientras, el PP andaluz ni está ni se le espera. Le quedan muchos años de oposición, todavía.

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