Los ciudadanos elegimos a nuestros representantes políticos, los sindicatos eligen a sus delegados y dirigentes, pero los jueces no eligen a sus representantes. Son controlados y designados, directa e indirectamente, por los representantes políticos, Gobierno y Parlamento. ¿ Por qué?. Creo que la razón es sencilla. El Gobierno, ya sea nacional, regional o local, trata de extender al máximo sus tentáculos y controlar todos los resortes de poder e influencia de la sociedad. Esta reflexión viene al caso por el escándalo generado a raíz del descubrimiento de la militancia en el PP, en años pasados, del actual Presidente del Tribunal Constitucional. Nada ilegal ya que el Tribunal Constitucional no forma parte del Poder Judicial, a pesar de su nombre no es un Tribunal( solo hay que leer la Constitución), pero que demuestra el ansia por el control de los jueces que tienen nuestros políticos.

Montesquieu ha muerto“. Con esta frase Alfonso Guerra marcó el final de la independencia del Poder Judicial en España. La Ley Orgánica del Poder Judicial en 1985, bajo mayoría absoluta del PSOE y Gobierno de Felipe González con Fernando Ledesma como Ministro de Justicia, quitó a magistrados y jueces la posibilidad de elegir a 12 miembros del Consejo General del Poder Judicial como venía haciendo desde 1980, pasando a elegirlos el Parlamento. La independencia del Poder Judicial murió y, a partir de ahí, la cuestión ha ido degenerando. Tampoco el PP hizo nada en sus años de Gobierno para corregir esta injusticia. Lo que existe ahora es una campaña contra Pérez Cobos por su militancia en el PP, principalmente por parte de nacionalistas y la izquierda política y judicial. No están ellos libres de culpa como veremos más adelante. Pérez cobos fue elegido Presidente del Constitucional por unanimidad. Es decir. elegido por miembros del PSOE y del PP.

Lo que se ha criticado, con razón, es la posible falta de imparcialidad de un miembro del Poder Judicial por el hecho de haber pertenecido a un partido político. No es menos cierto que no hace falta ser militante de un partido político para servir a los intereses de ese partido. Se puede servir a un partido político desde muchas instancias sin pertenecer a él. Y no solo en los jueces: sólo tenemos que recordar a periodistas como María Antonia Iglesias y Alfredo Urdaci: PSOE y PP  contgrolando los informativos en TVE.  No pueden rasgarse las vestiduras quienes actúan de la misma manera o han sido beneficiados por esta situación. Ejemplos de jueces o miembros del Poder Judicial que han pertenecido, directa e indirectamente, a partidos políticos o los han representado en el Parlamento o en otras instituciones tenemos muchos y variados. Veamos unos cuántos:

Fernando Ledesma: es un caso bien claro de la politización que existe en la justicia española. Ministro de Justicia con el PSOE entre 1982 y 1988 con Felipe González de Presidente. Tiene una larga carrera en órganos judiciales: vocal del Consejo General del Poder judicial, CGPJ, por elección del Congreso de los Diputados. Actualmente es magistrado del Tribunal Supremo. Pero nadie lo ha recusado y sigue en el cargo bastante tranquilo.

Andrés Ollero: Licenciado en Derecho y diputado del Partido Popular entre 1986 y 2003 por Granada. Fue elegido magistrado del Tribunal Constitucional en julio de 2012 y su nombramiento fue ampliamente discutido por los sectores judiciales de izquierda, pero sobre todo por sus convicciones religiosas( es miembro del Opus Dei).

Margarita Robles:  vocal del CGPJ desde 2008. Nunca ha sido militante del PSOE pero fue secretaria de Estado de Justicia con Belloch como Ministro entre 1994 y 1996, en plena época de los escándalos del GAL y Roldán, hechos que ayudó a esclarecer, sobre todo en la investigación de los asesinatos de los etarras Lasa y Zabala. Es un buen ejemplo de que no hace falta ser militante de un partido político para estar bastante identificado con él.

Pablo Pérez Tremps: magistrado del Tribunal Constitucional recusado porque cobró de una institución ligada a la Generalitat de Cataluña 6000 euros por un informe positivo sobre el Estatut. Precisamente, el Tribunal Constitucional tenía que decidir sobre la constitucionalidad o no de dicha medida.

Baltasar Garzón: el prototipo de juez estrella. Diputado y Secretario de Estado en el Ministerio de Interior con el PSOE pero que acabó mal con ellos. Al volver a su Juzgado aceleró la instrucción del caso Gal que acabó con Rafael Vera y José Barrinuevo en la cárcel por secuestro y deteción ilegal de Segundo Marey. Lo más curioso es que tanto Garzón como Rafael Vera han manifestado su intención de recusar a Pérez Cobos. Dios los cría y ellos se juntan. Garzón tiene muchos clarooscuros en su trayectoria. Su lucha contra ETA, el arresto de Pinochet en Londres pero también su fama de pésimo instructor, que incluye dejar a narcotraficantes libres por error, y su condena por escuchas ilegales, delito gravísimo, a los abogados del caso Gúrtel.

Juan Luis Rascón: diputado del PSOE por Córdoba y magistrado en excedencia. Criticó duramente a las asociaciones de jueces por hacer huelga. Gobernaba en ese momento Zapatero.

Fernando Valdés Dal Re: catedrático de Derecho del Trabajo y magistrado del Tribunal Constitucional. Participó activamente en la coordinación del área laboral del programa socialista con el que Zapatero se presentó a las elecciones  en 2004. También fue director general del Servicio Jurídico del Estado entre 1986 y 1990.

Emilio Olabarría: diputado autonómico y nacional por el PNV. Fue miembro del CGPJ a propuesta del PNV.

Margarita Mariscal de Gante: magistrada y Ministra de Justicia en la primera legislatrua de José María Aznar en el Gobierno. Tuvo una presencia escasa y más aún después de dejar el Ministerio.

Podríamos aplicar el viejo dicho de quién este libre de pecado, que tire la primera piedra. Parece como si nuestros políticos creyeran que los jueces son unos niños chicos que no son capaces de gobernarse a sí mismos. Dicho esto, se trata más bien de una cuestión de poder. La clase política está hecha para ganar y gobernar. Una vez que ganan, lo que persiguen es aumentar su poder y reducir los ámbitos de libertad que existen en la sociedad. Quieren impregnarlo todo de su aroma. Como diría el profesor Carlos Rodríguez Braun: ” Nos suben los impuestos, pero siempre dirán que es por nuestro bien”.

 

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