Nadie dijo que fuera a ser fácil. Tenemos una selección de Baloncesto muy buena. Y si estuvieran presentes los jugadores que nos faltan tendríamos una selección excepcional a la que solo puede parar la selección USA, y con muchas dificultades, con sus mejores jugadores estrella de la NBA y portentos físicos. Hay que decirlo porque en un país como el nuestro tan dado a los extremismos y las críticas sin fundamento, corremos el peligro de caer en la demagogia del periodismo futbolero, capaz de decir una cosa y la contraria en muy poco margen de tiempo. Si el oasis de disfrutar viendo a nuestra selección de baloncesto va a ser secuestrado por los hooligan del periodismo deportivo, mal vamos.

Dicho esto. La selección ayer no jugó bien. A ratos mal. No tuvimos la capacidad de poder salir jugando al contraataque en todo el partido y tuvimos que jugar contra Eslovenia, el equipo local, que planteó una defensa muy dura desde el inicio muy en la linea de la trayectoria de su entrenador Bozidar Maljkovic, capaz de ganar una Copa de Europa en 1992 con el Limoges francés con el mismo estilo. Antes del partido ya decía que no quería un partido con muchos puntos porque eso equivalía a derrota segura. Además, no estaba Navarro para saludarle antes del partido y meterle 26 puntos luego. Y nos tenían ganas. Muchas. Hace dos años les eliminamos en cuartos de final por 20 puntos. Esas cosas se recuerdan. Así que la idea era clara. Parar nuestro juego rápido y tener un partido trabado, defensa dura en general, y contra Marc Gasol en particular, y presión constante. Al límite. Justicia poética que el más leñero de Eslovenia, Vidmar, perdiese dos dientes en un choque con Gasol.  A pesar de eso, fuimos por delante durante gran parte del partido. Los puntos y rebotes de Gasol, la buena defensa y la actuación anotadora de Calderón en el puesto de 2 desatascando el juego en ataque, recordando a Navarro por momentos. Lo veremos en más ocasiones asumiendo mayor protagonismo en ataque.

Pero fue un espejismo. Ahora para ganar tenemos que jugar bien. Ya no vale una faena a medio gas como en campeonatos anteriores porque hay muchos equipos que a ese nivel nos ganarían. Y si la defensa funcionó maravillosamente ante Croacia y ante Eslovenia en la primera parte, fracasó estrepitosamente en la segunda parte de anoche. 25 puntos al descanso encajados y 53 en la segunda. Demasiados para aspirar a ganar. En la recta final del partido se vio a Marc Gasol especialmente cansado y esto va en el debe de Orenga. 34 minutos en el primer partido y 37 en el segundo. Sin dia de descanso entre partidos. Necesitamos a Marc totalmente fresco si queremos tener opciones de luchar por el campeonato. Xavi Rey debe entrar más en juego para darle descanso. Los 3 minutos escasos que estuvo fuera los notamos. Los relevos constantes de los eslovenos para defender a Gasol surtieron efecto y lo agotaron. En la recta final del partido los eslovenos, con los hermanos Dragic y Nachbar a la cabeza, nos hicieron mucho daño al contragolpe, nuestra principal seña de identidad. A pesar de eso, ganamos en el rebote, una de nuestras principales debilidades a priori cuándo no esté en pista Marc. Tampoco ayudó lo rápido que se cargaron de personales Rudy Fernández y Sergio Llul.

Primer tropiezo. Importante pero no decisivo, si se corrige el rumbo a tiempo, más allá de las dudas que se puedan plantear y las opciones para resolverlas. Nuestros jugadores tienen las dos cosas más importantes que se pueden tener en Baloncesto. Calidad y actitud. A seguir confiando en ellos. Se lo han ganado.

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