Como ya apuntábamos desde aquí hace unos dias, los milagros en ciclismo no existen. Lo decíamos por el “sorprendente” rendimiento de Chris Horner en las primeras semanas de la Vuelta a España 2013 y con más fuerza ahora que se ha proclamado ganador “definitivo” de la ronda española. No se tenía ninguna prueba directa de que Horner se hubiera dopado. Nunca ha dado positivo en ningún control antidopaje. Tampoco lo dieron Marion Jones ni Lance Armstrong en todos sus años de carrera. Pero la sombra del dopaje en la figura de Chris Horner está muy presente en su rendimiento. Pero solo disponíamos de indicios. Corrió en el equipo de Armstrong, al que siguió defendiendo durante mucho tiempo, y bajo la estructura de Johan Bruyneel, tanto en Astana compartiendo equipo con Alberto Contador y ahora en Radioshack, a la que la Agencia Estadounidense Antidopaje, USADA, definió como una de las mayores estructuras deportivas con un dopaje profesional. Eso unido al hecho de que nunca tuvo este rendimiento, ni de cerca, a lo largo de su trayectoria deportiva en las grandes vueltas, invitaban a disparar todas las alarmas. Salvo si eres comentarista de TVE. En ese caso, los milagros si parece que existen. Ni un atisbo de duda.

Ahora contamos con más indicios. En el dia de hoy, la Agencia Española Antidopaje intentó realizar un control antidopaje sorpresa a Chris Horner a petición de la USADA. En este caso la Agencia Española actúa como una intermediaria de la agencia norteamericana en un caso de colaboración muy habitual en ciclismo. Hay que recordar que los ciclistas profesionales están obligados a comunicar dónde se encuentran en cada momento para que puedan ser sometidos a controles antidopaje sorpresa, incluso fuera de temporada y de competición. En el dia de hoy intentaron realizar ese control sorpresa a Chris Horner pero no pudieron hacerlo. Los agentes de la agencia española fueron al hotel en el que el ganador de la Vuelta dijo que se encontraría pero no estaba. No lo encontraron y no pudieron realizar ningún test antidopaje. La explicación del norteamericano es sencilla. No estaba en el hotel que facilitó porque se fue al de su mujer. Pero también dice que modificó su emplazamiento en el sistema ADAMS: una aplicación por las que los ciclistas comunican su paradero para poder estar localizados. Todo son casualidades con este hombre.

El incumplimiento de comunicar el paradero constituye una falta grave para la Agencia Mundial Antidopaje, AMA. Y la sanción estipulada para estos casos es de 2 a 4 años de suspensión de la licencia federativa para poder correr y una multa de entre 3.000 y 12.000 euros. Solo tenemos que recordar el caso de la primera victoria en el Tour de Francia de Alberto Contador en 2007. El lider, Michael Rasmussen, fue retirado por su equipo Rabobank tras conocerse que mintió sobre su paradero en los meses previos al Tour y evitó, de esta manera, 3 controles antidopaje sorpresa: 2 de su federación danesa y otro de la Unión Ciclista Internacional. Mientras estaba entrenándose en secreto en Italia, comunicó a las autoridades que estaba de vacaciones en México. Posteriomente fue sancionado 2 años por saltarse el reglamento antidopaje.

Veremos como acaba el culebrón de Chris Horner, pero me temo que solo ha hecho nada más que empezar.

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