¿ Quién defiende a España, al Estado Español o lo que queda de España, de la imposición nacionalista en Cataluña?. Desde luego no será Mariano Rajoy o el no me mojo ni debajo del agua. Tampoco lo defenderá su Gobierno ni ninguno de sus ministros( nadie de sus miembros acudió a Cataluña para apoyar las manifestaciones del 12 de Octubre por el dia de la Hispanidad). Tampoco Alicia Sánchez Camacho y su propuesta de un sistema de financiación diferenciado para Cataluña que limite la solidaridad entre las distintas regiones. Es decir: para oponerse a los separatistas que te llaman nazi, les das la razón.  Curiosa forma de oponerse. Ni siquiera los barones de su partido la apoyan. Y que decir del PSC, que no hayamos dicho ya. Su indisimulada apuesta nacionalista y el apoyo al derecho a decidir le han supuesto perder la mitad de sus votos y escaños alejándole del poder. Y ni un solo miembro del PSOE. Triste.

¿ Qué nos queda entonces?. ¿ Quién defiende la compatibilidad de ser catalanes y españoles al tiempo, sin imposiciones?. Pues poco y mucho, según se mire. El ejemplo de Ciudadanos y su lider Albert Rivera es el más evidente de claridad en el discurso y los valores que promueve. Algo tan sencillo, pero parece que tan difícil de decir y de cumplir, como proclamar la igualdad de todos los españoles y la primacía de las personas sobre los territorios. Lo hemos dicho antes. Los territorios no tienen derechos, los tiene las personas que los habitan. Al igual que los rios no son andaluces ni extremeños sino que pasan por Andalucía y Extremadura. Si hace tiempo decíamos que los votos de Ciudadanos provenían, fundamentalmente, del PSC, hoy hemos de decir que a partir de estos momentos se llevarán muchos votos también del PP catalán. La claridad de su discurso, el no esconderse ni tratar de engañar al electorado tendrán el premio de alcanzar y sobrepasar en votos y escaños a la formación de Alicia Sánchez Camacho.

El esquema de poder salido de la Transición y mantenido durante todos estos años ha saltado por los aires. La dualidad de poder de Ciu en la Generalitat y PSC en los Ayuntamientos ha dejado de existir. Jordi Pujol preparó el terreno, pactando poder con PP y PSOE en minoría parlamentaria, el tripartito prosiguió la tarea y Artur Más se precipitó a la piscina. Pero esa dualidad CIU y PSC está muerta. La centralidad de la política catalana va a pasar a manos de ERC. Al igual que en la Segunda República, ERC se convertirá en la principal fuerza nacionalista porque hay que ser honestos: si juegas a independentista siempre preferirás el original a la copia y votarás al genuino separatista. Sobre todo si la copia es como un jarrón suizo que adorna el Palau. Y el PSC está en ruinas, ya no respira como consecuencia de su deriva nacionalista. No se le puede pedir nada ni otorgarle confianza para oponerse al nacionalismo ya que es partido destruido internamente.

El éxito de la convocatoria de la plataforma Som Cataluña, Somos España, ha sido evidente. Una celebración del 12 de Octubre multitudinaria. No lo niega ni siquiera la subvencionada prensa nacionalista. Mucha gente ha dejado de tener miedo a expresar abiertamente un deseo y una oponión tan sencilla como que son catalanes y españoles. Que no es incompatible una cosa con la otra. Al contrario. El derecho a decidir no se puede trocear según nos interese. La Constitución establece la igualdad de todos los españoles y el derecho a decidir es de todos los españoles: no de una sola Comunidad sino del país en su conjunto. Ahora solo queda recoger el testigo de toda esta gente que salió en defensa de la Constitución y en contra de las imposiciones nacionalistas. Y la opción más evidente y clara es Ciudadanos.

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