AVT_Marechal-Rommel_9243Se cumplió el pasado 14 de Octubre el aniversario número 69 de la muerte de Erwin Rommel, más conocido por el Zorro del Desierto gracias a las hazañas demostradas en la guerra del desierto en África durante la Segunda Guerra Mundial. Capitán en la Primera Guerra Mundial, Jefe del Cuerpo de Guardia de Hitler en la invasión a Polonia, mariscal de campo en la Segunda Guerra Mundial y posteriomente desencantado con Hitler. Educado, duro y exigente. Pero justo. Generoso con los enemigos vencidos y capturados como atestigüan multitud de informes británicos. Más querido por la tropa que por los oficiales. Fue obligado a suicidarse en 1944 por su supuesta participación en el complot contra Hitler que se materializó en el atentado del 20 Julio de 1944. Se suicidó para salvar a su familia. Fue un militar profesional y nunca perteneció a las SS o al partizo nazi. En un Estado criminal como el alemán del nacionalsocialismo de Hitler es difícil escapar al juicio histórico por la crueldad de Hitler y los nazis hacia los alemanes que se oponían a ellos, que los había aunque fueran débiles, y el resto de Europa. Uno de los pocos que pueden hacerlo es Rommel.

Nacido en 1891 de un padre teniente de artillería, la vena militar corre por sus venas así como el gusto por la práctica de todo tipo de deportes: equitación, esquí, bicicleta etc. De familia protestante y burguesa( pero no de la nobleza), su abuelo materno, Karl von Luz, fue gobernador civil en Ulm, cerca de su lugar de nacimiento y dónde murió. Se casó con su amor de juventud, Lucie, y tuvieron un hijo llamado Manfred. Participó en la Primera Guerra Mundial en diversos países como Francia, Italia y Rumanía,  logrando las más altas condecoraciones del Ejército Alemán en aquellos momentos: la Cruz de Hierro de primera clase y la Pour le Merite. Una vez derrotada Alemania por los aliados en esta Gran Guerra, Rommel vuelve a Alemania y sigue vinculado al Ejército. El Tratado de Versalles impone al Ejército Alemán un máximo de 100.000 miembros y 4.000 oficiales. De esta forma, Alemania trata de conservar a los mejores hombres de cara al futuro.  Rommel permanece en el Ejército y pasa por varias unidades con el objetivo del mantenimiento del orden. En 1929 fue destinado a la Academia de Infantería de Dresde como instructor dónde inculcó a los jóvenes su pasión por la vida militar basándose en sus propias experiencias.

El destino de Rommel empezó a determinarse con la subida de Hitler y el partido Nacionalsocialista al poder en Enero de 1933. Ese mismo mes es ascendido a mayor y destinado a una unidad de tropas de montaña con el mando de un batallón de un Regimiento de Infantería. En 1935 asciende a Teniente Coronel y es nombrado instructor en la Academia de Postdam, dónde empieza a desarrollar un gran entusiasmo por una nueva concepción de la guerra: la utilización de las unidades blindadas y tanques. Temporalmente estuvo al mando de la instrucción de  las Juventudes Hitlerianas, HitlerJugend. Pero duró poco en el cargo al negarse a la militarización de las Juventudes por lo que relevado. En 1937 escribió un libro muy exitoso, La Infantería ataca, con el que empieza a ser conocido por el gran público. Aquí aparece uno de los grandes errores de Rommel. A pesar de no ser nazi, aunque si admirador de Hitler hasta mediada la guerra, consiente que se utilice su imagen en beneficio del nazismo, principalmente por Goebbels, lo que le reporta beneficios individuales. No como otros generales que recibían mucho dinero y bienes inmobiliarios. Pero sí en términos de satisfacer su vanidad y obtener mayor publicidad a sus logros.

El rearme secreto alemán era un hecho y la política de Hitler y el nazismo derivó en lo que todos sabemos: armarse para una guerra agresiva contra sus vecinos, recuperar los territorios perdidos en la Gran Guerra y expandir su dominio hasta dominar toda Europa y sus áreas de influencia. Para ello se utilizaron la guerra convencional, el asesinato o detención de los disidentes internos en campos de concentración y una política de exterminio aplicado a los judíos y a los rusos, la solución final y el espacio vital en el Este, Lebensraum. La maquinaria de guerra alemana experimentó un gran cambio para esta nueva contienda. Su principal apuesta fue el concepto de guerra relámpago, Blitzkrieg, en el que las nuevas divisiones blindadas jugarían un papel fundamental en una perfecta coordinación con el resto de armas. El pacto Ribbentrop-Molotov precipita el inicio de la Segunda Guerra Mundial con el ataque de Alemania a Polonia.

CAMPAÑA DE POLONIA: 1940

En Polonia, Rommel no tuvo ningún papel activo sobre el terreno en el mando de tropas. Su labor era estar cerca de Hitler dirigiendo el batallón de su Guardia Personal. Debido a la brevedad de esta campaña, poco más de un mes, desarrolló una gran simpatía personal por Hitler gracias a los éxitos logrados por el dictador alemán hasta esos momentos y su capacidad de dirección del Ejército, incluso en contra de su Estado Mayor que aconsejaba más prudencia. Hitler también queda prendado de Rommel sobre todo por su origen tan alejado del prototipo de oficial prusiano vinculado a la nobleza, a los que Hitler detesta. De ahí vino la gran pregunta de Hitler a Rommel. ¿ Qué era lo que más le gustaría?. La respuesta de Rommel marcó su papel en la Guerra: ” El mando de una división blindada“.

FRANCIA: 1940

En Febrero de 1940, Rommel se pone al mando de la 7ª División Panzer y se dedica a un intenso entrenamiento para poner a punto la unidad. Los planes de Hitler son un ataque a Francia en primavera y Rommel tiene poco tiempo para instruir a su hombres y prepararse él mismo. Si en Polonia la campaña fue bastante convencional, en Francia se aplicó en todo su esplendor la doctrina de Guerra relámpago: utilización masiva y concentrada de los blindados, apoyo de infantería y artillería combinados con apoyos de la fuerza aérea. La unidad de Rommel pasó a conocerse como la División Fantasma porque nunca se sabía muy bien dónde estaba, ni siquiera el Cuartel General era capaz de ubicarla en muchos momentos de la batalla. Eso sí, siempre iba en cabeza o cerca de ella. Sembró el desconcierto en las filas francesas con sus penetraciones profundas y provocando el caos en las comunicaciones y la defensa francesa. Ante un enemigo con superioridad tanto en hombres como en armamento, el Ejército Alemán desplegó una táctica superior que aniquiló las defensas francesas en apenas un mes. A la utilización concentrada de los blindados por parte alemana, Francia los repartía entre las distintas unidades con lo que poco podían hacer sus tanques, mejores que los de los alemanes, ante una mejor utilización de éstos. Una táctica superior alemana unida al derrotismo francés, humillaron al que se tenía por mejor Ejército de la época.

Nordafrika, Generaloberst Erwin Rommel

CAMPAÑA DE ÁFRICA. 1941-1943

Es en esta campaña dónde se forja la leyenda de Rommel, ganándose incluso la admiración de sus enemigos, con su habilidad para derrotar a un enemigo superior en fuerzas con su táctica envolvente. Se trató de una campaña secundaria dentro de la Guerra, muy alejada de la inmensidad de la Guerra en el Este de Europa con la invasión de Rusia, dónde Rommel no participó. Una guerra más humana, sin la crueldad y el exterminio del enemigo de otros frentes. Teóricamente bajo mando italiano, Rommel fue el verdadero director de orquesta en África. Nuevamente en inferioridad de condiciones, logró expulsar a los aliados de Libia salvo en el puerto de Tobruk, que quedó aislado hasta un segundo intento en que pudo conquistar la ciudad. El ataque japonés a Pearl Harbor y la declaración de guerra de Alemania a Estados Unidos marcaron el principio del fin para Alemania y Hitler. La incapacidad alemana para luchar en varios frentes simultáneos contra las fuerzas combinadas de la URSS, Gran Bretaña y Estados Unidos propiciaron el cambio de corriente en la Guerra.

La derrota de Rommel y el Africa Korps en África vino marcada por dos características fundamentales: el funcionamiento de Ultra, el servicio de interceptación y descodificación de las comunicaciones alemanas por parte de los aliados que supuso la gran ventaja de conocer por anticipado los movimientos alemanes, y la angustiosa falta de suministros, tanques y combustible principalmente, que dejaron al ejército Alemán en inferioridad de condiciones respecto a los aliados y le obligaron a la retirada hacia Túnez y luego a Europa.

Ya de vuelta en Alemania recibe el encargo de dirigir el Grupo de Ejércitos B que tiene como misión la ocupación del norte de Italia tras la destitución de Mussolini como lider italiano y la implantación de un régimen fascista en el norte italiano. Posteriormente, se traslada a Francia con el objetivo de construir el Muro Atlántico que defienda al Reich de la proyectada invasión aliada en Francia, que se produciría en Normandía en Junio de 1944. Rommel no se engañaba y ya empezaba a hablar abiertamente de que Alemania había perdido la guerra y habría que buscar la manera de negociar la rendición con los aliados occidentales, no con la URSS, con el fin de evitar mayores sufrimientos al pueblo alemán. El desembarco aliado en Normandía suponía la entrada en la última fase de la Segunda Guerra Mundial. Hitler sabía perfectamente que con él al frente, era imposible cualquier tipo de negociación con los aliados. La política de rendición sin condiciones no iba a cambiar. Y cada vez más se conocían los horrores de los campos de concentración y exterminio alemanes, principalmente ante el avance de las tropas soviéticas por el Este.

ATENTADO CONTRA HITLER

Ante el avance de los aliados y la derrota segura de Alemania, se instaló una corriente de opinión entre algunos oficiales alemanes de que era necesario parar la guerra y rendirse a los aliados occidentales. Para ello, la única opción era eliminar antes a Hitler, ya fuera deteniéndolo o asesinándolo. En un Estado totalitario como el alemán, toda esta conspiración tuvo que ser necesariamente clandestina con el riesgo de la horca para los participantes. Aún así, hubo multitud de personas involucradas. ¿ Fue Rommel una de ellas?. ¿ Conspiró Rommel para derrocar o matar a su antigüo valedor, Hitler?. A día de hoy, no hay certezas para estas respuestas, solo indicios. El complot tenía dos vertientes: el atentado en sí realizado por Claus von Stauffenberg con el que se pretendía matar a Hitler y la plana mayor del Ejército y la toma de poder en Berlín y en el frente occidental. Los conspiradores pensaron en Rommel como futuro Jefe del Ejército posthitler debido a su integridad y su reconocimiento por parte del pueblo alemán, lo que le confería una gran autoridad para los sacrificios que vendrían.

El Jefe de Estado Mayor de Rommel en Francia, Hans Speidel, era parte fundamental en la operación en Francia. Pero sus testimonios, así como los de otros implicados, indicaban que se oponía al asesinato de Hitler. Pensaba más bien en una operación para deponerlo o arrestarlo. El éxito del desembarco aliado en Normandía terminó de convencer a Rommel de que la guerra estaba perdida. En la última reuinión que tuvo con Hitler, 26 de junio, se lo dijo a la cara y que debería extraer las consecuencias políticas de esta derrota( la rendición). Hitler le quitó la palabra y su destino quedó marcado.  La principal acusación contra Rommel venía de parte de von Stülpnagel, Jefe militar alemán en París, que tras intentar sucidarse no lo consiguió y quedó ciego, pronunció varias veces el nombre de Rommel como uno de los implicados antes de ser ahorcado.

Tres días antes del atentado, el 17 de Julio, el coche en el que viajaba Rommel visitando el frente fue atacado por aviones de la RAF y quedó malherido y estuvo a punto de morir. La enorme popularidad de Rommel en Alemania impedía asesinarlo sin más. Así que Hitler le dio dos posibilidades: negar su implicación y enfrentarse a un juicio incierto y que su familia fuese asesinada, o sucidarse garantizando la seguridad y supervivencia de su familia y tener un funeral de Estado. Rommel eligió la supervivencia de su familia ya que no creía que llegara vivo al juicio y salvar así a sus seres queridos.

La mañana del 14 de Octubre de 1944, Rommel recibió la visita de los generales Burgdorf, que se suicidó en el bunker de Hitler, y Maisel en su casa de Herrlingen dónde le ofrecieron las alternativas. Rommel decidió rápido. A pesar de proclamar su inocencia, veló por el futuro de su familia. Se despidió de su mujer e hijo y, acompañado de los generales, ingirió el veneno que llevaban preparado y murió. Al pueblo alemán se le indicó que falleció por la secuelas del ataque británico y su mujer guardó silencio. Incluso después de la Guerra, Lucie, aunque pudiera beneficiarle lo contrario, siguió manteniendo que Rommel no participó en el intento de atentado contra Hitler

Se decía que la Guerra era la política por otros medios. Y es cierto. Siempre lo ha sido. Pero en la guerra también hay reglas. Rommel nunca fue acusado de crímenes de guerra, ni participó en la macabra Solución Final de los judíos. Al contrario, abundan los testimonios de su caballerosidad, tanto en la victoria como en la derrota. Rommel tuvo la suerte de no participar en la guerra del Este contra la URSS dónde la mayor parte de los dirigentes y militares alemanes participaron en una guerra genocida y racial de aniquilación del enemigo.

Solo dos detalles de su personalidad. Enterró con honores militares a Geoffrey Keyes, mayor inglés que fue abatido en una operación cuyo objetivo era matar al propio Rommel. Churchill lo alabó como un gran hombre y un gran general, incluso dentro de la destrucción de la Guerra.

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