Mal día para los conspiranoicos. Después de una larga investigación, el profesor Johannes Tuchel, director del Memorial de la Resistencia Alemana, ha encontrado los restos del director de la Gestapo, Heinrich Muller, más conocido como Gestapo Muller. Y no lo ha encontrado en un sitio cualquiera. Sus restos llevan 68 años en un cementerio judío de Berlín, ciudad de la que no llegó a salir en el final de la Segunda Guerra Mundial ante el avance soviético. Se trata del último lugar donde lo buscarían las múltiples agencias y países que lo persiguieron desde el final de la Guerra sin saber que no había huido sino que estaba muerto. Era el nazi de mayor alto rango del que no se conocía su paradero. La rumorologia conspiranoica lo situaba en muchos sitios a la vez:  como agente doble norteamericano viviendo en Estados Unidos o sirviendo a la Unión Soviética y viviendo en Moscú en el principio de la Guerra Fría pasando por su huida a Sudamérica, como otros nazis, o su estancia en Oriente Medio. Todo mentira. Sus restos reposan junto a aquellos que consideraba racialmente inferiores en una especie de nuevo insulto a las vícitimas que se había dedicado a matar.

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Las últimas noticias constatables sobre Heinrich Muller lo sitúan en el bunker de Hitler en Berlín el 26 de Abril de 1945 participando en el juicio sumarísimo y ejecución de Hermann Fegelein, enlace ante Hitler de las SS y cuñado de Eva Braun, la amante de Hitler. La traición del “fiel” lider de las SS Heinrich Himmler en los últimos dias de la Guerra al negociar secretamente la rendición con los aliados, provocó la cólera de Hitler y la detención y ejecución de Fegelein como represalia y castigo. Ni las súplicas de Eva Braun consiguieron la clemencia de un Hitler que pensaba ya en su propia muerte y que despreciaba el sufrimiento del pueblo alemán en el final de sus dias.

La vida de Heinrich Muller sigue el ejemplo de la de otros muchos dirigentes nazis. Participó en la Primera Guerra Mundial como piloto, Cruz de Hierro de primera y segunda clase entre otras condecoraciones, y tras la derrota alemana fue desmovilizado siguiendo la estela de la prohibición de la aviación alemana. Durante el período de entreguerras de la República de Weimar se incorporó a la policía de Munich, jefe de su Policia Política, destacando por su política anticomunista y su nulo respeto a las normas legales. Lo más paradójico es que también luchó desde su puesto contra los nazis, pero solo al principio. Desde su posición luchó contra el pustch nazi de Noviembre de 1923 con el que Hitler pretendía tomar el poder. No es de extrañar que encontrara dificultades para entrar en el partido nazi debido a este pasado. Pero lo consiguió, al igual que muchos antigüos militantes comunistas pasaron a formar parte de las unidades de choque nazis como las SA.

Muller entró en las SS en 1934 participando en el inicio de la respresión nazi contra judíos y oposición y creando una primera red de campos de concentración de castigo, todavía no de exterminio. En 1939 se creó la Oficina Central de Seguridad del Reich, RSHA, y Muller fue designado Jefe de la Sección IV, más conocida como Gestapo. A pesar de algunas protestas por su elección, Reinhard Heydrich como Jefe de la Oficina Central logró su nombramiento ya que le consideraba el más apto para el puesto por su falta de escrúpulos y su obediencia ciega al poder establecido. Acertó de pleno.  A partir de aquí, empieza la parte más notoria y macabra de su historial criminal.

Su cometido en la deportación, clasificación y exterminio del pueblo judío quedó de manifiesto por su participación en la Conferencia de Wannsee en Enero de 1942, donde representantes de diversos ministerios así como del Ejército y organismos policiales debatieron y llegaron a los acuerdos que implicaron la centralización de la Solución Final del problema judío, es decir, la organización y los medios para el asesinato y exterminio de los judíos que estaban bajo su control en Alemania y en el resto de Europa bajo dominio alemán. Junto a Muller, tuvieron gran relevancia en la reunión Reinhard Heydrich como convocante y Adolf Eichmann, subordinado de Muller en la Oficina de Reasentamiento judío, como secretario y organizador de la reunión. Otra de sus tareas fue la organización de los interrogatorios y la represión contra los participantes y familiares del atentado contra Hitler del 20 de Julio de 1944. La rabia de Hitler se desató y le siguió una oleada de detenciones, torturas y ejecuciones contra los implicados. El papel de la Gestapo en las torturas fue fundamental.

Hasta casi el final de la Guerra, Heinrich Muller creyó en la victoria de Alemania sobre los aliados, al igual que otros muchos alemanes, a pesar de la evidente inferioridad ante la conjunción de fuerzas de Estados Unidos, la URSS y Gran Bretaña. La esquizofrenia mental que el pueblo alemán sufrió desde la subida al poder de Adolf Hitler duró hasta el final consiguiendo seguir a su lider hasta el hundimiento del país. Ahora, todos los testimonios de que fue cobijado por la CIA o la URSS se demuestran falsos

La voluntad criminal de un hombre contagió a todo un país y lugartenientes como Heinrich Muller contribuyeron a los deseos asesinos de la Encarnación del Mal.

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