8 de Noviembre de 1923. Munich. Cervecería Bürgerbräukeller. Una fecha insignificante sino fuera porque uno de sus protagonistas, Adolf Hitler, alcanzaría el poder apenas diez años después e implantaría una de las dictaduras más sanguinarias y crueles de la historia moderna desembocando en la Segunda Guerra Mundial. Alemania quedó postrada y humillada tras el final de la Primera Guerra Mundial: una población desmoralizada y una economía destruida junto con una inflación y un paro atroz. Además, la humillación de las claúsulas impuestas por los aliados en el Tratado de Versalles, con unas reparaciones inasumibles,  limitaban el crecimiento de la economía alemana. Si a ello unimos la limitación del Ejército alemán a 100.000 hombres y el inicio de miniguerras civiles entre comunistas y nacionalistas, la situación del país estaba cercana al caos. El caldo de cultivo ideal para la aparición de un lider populista y sin escrúpulos que, a lomos de su oratoria y demagogia visceral, pusiera a todo un país detrás de él.

Influido por el éxito de la Marcha sobre Roma de los fascistas italianos enbezados por Mussolini, Hitler decide tomar al asalto el poder mediante un golpe de estado e implantar su propia dictadura. Hitler alcanzó la jefatura del Partido NacionalSocialista Alemán, NSDAP, en 1921 y no la abandonó hasta su muerte. Su idea para tomar el poder era sencilla. Se trataba de dar un golpe de estado en Munich contra la República de Weimar, tomar Baviera y, desde esa posición, marchar sobre Berlín para tomar todo el territorio nacional. El programa del partido propuesto en su primer Congreso era sencillo: la culpa de todos los males de Alemania la tenían los comunistas y los judíos, a los que responsabilizaba de la derrota en la I Guerra Mundial. Hitler lo llamaba la traición de Noviembre, fecha del armisticio, y lo seguiría repitiendo hasta su muerte proclamando que era algo que no volvería a ocurrir. Fue uno de los ejes de su política: terror interior para impedir cualquier tipo de oposición. Heinrich Himmler cómo Jefe de la SS y la Policía fue uno de los baluartes de ese terror.

El putsch de Munich comenzó en la tarde del 8 de Noviembre. En la cervecería Bürgerbräukeller pronunciaba un discurso el Ministro-Presidente de Baviera Gustav von Kahr. Hitler acompañado por otros lideres del partido( Hermann Goering, Rudolf Hess y Alfred Rosenberg) y un grupo de las tropas de asalto del partido, SA, irrumpieron en la sala y proclamaron que la revolución nacional había comenzado. Baviera era el sitio idóneo para poner en marcha la toma de poder por el arraigo de las fuerzas derechistas. Hitler pronunció un encendido discurso en el que llamaba a tomar el poder en Berlín y disparando al techo enardeció a la concurrencia. Kahr fue tomado como rehén junto con el  Jefe de la Policía Hans Ritter von Seisser, dando su apoyo inicial al movimiento y en apoyo de Hitler acudió Erich Ludendorff, oficial alemán adjunto al Jefe de Estado Mayor en la Gran Guerra, Hindenburg. Una vez anunciada su decisión de tomar el poder, Hitler se retira y espera acontecimientos.

El dia 9 de Noviembre por la mañana Kahr y von Seisser son liberados tras comprometerse a apoyar la rebelión iniciada el dia anterior ante Ludendorff y Hitler. Pero es un compromiso falso. Una vez liberados, se oponen frontalmente al golpe. Esta oposición fue la sentencia de muerte de von Kahr, ya que fue asesinado pasados 10 años en la famosa matanza organizada y realizada por los nazis conocida como La Noche de los Cuchillos Largos. Hitler se cansa de esperar, quiere el poder ya. Ordena a las SA dirigidas por Ernst Rohm( también asesinado en la misma matanza) que ocupen el Ministerio de Defensa de Baviera pero fracasan en su enfrentamiento con las fuerzas policiales leales al Gobierno bávaro y sufren varias bajas. Ante este panorama, los insurrectos se plantean qué camino tomar y es Ludendorff quién propone marchar sobre el centro de la ciudad, amparándose en su pasado como héroe militar, y reunirse con las fuerzas de Rohm.

Ya libres, Kahr y von Seisser ordenan a la Policía que repriman el golpe de estado con todas sus fuerzas. Unas 2000 personas avanzan junto con Hitler y Ludendorff con el objetivo de hacerse con el poder en el Ayuntamiento de Munich. Pero no llegan a contactar con Rohm. La Policía se interpone en su camino y los dos grupos quedan situados uno enfrente de otro. Es un momento de gran tensión porque nadie parece saber qué hacer. Los insurrectos, con Hitler en la cabeza, tratan de pasar pero la Polícia se lo impide. Hasta que suena un disparo. No se sabe muy bien de donde sale pero es el detonante del enfrentamiento final. La Policía emplea toda su fuerza para repeler la rebelión y Goering y Hitler son heridos. El putsch de Munich termina con 14 nazis muertos, convertidos en mártires por el partido a partir de ese momento, y varios polícias muertos. La rebelión es dominada fácilmente y el fracaso es total. Goering consigue escapar a pesar de estar herido y Hitler se refugia en casa de un amigo hasta que es detenido dos días más tarde.

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Hitler es juzgado y condenado a 5 años de prisión( cuando pensaba que sería fusilado) y apenas pasará 8 meses en la prisión de Landsberg  acompañado en todo momento por Rudolf Hess, donde aprovechará para escribir su libro Mein Kampf, Mi Lucha.  Ludendorff es absuelto. Hitler utilizó el juicio como instrumento de propaganda política ante la permisividad de los jueces. Es un encarcelamiento bastante peculiar porque él decide las tareas que hace y no tiene ningún tipo de limitaciones de visitas. Hace lo que quiere. En su libro expone su doctrina y visión del mundo anticipando la política que seguirá cuando llegue al poder. Pero recapacita sobre los medios para lograrlo. Una vez liberado, el Partido Nazi pasa una etapa muy dura y queda al borde de la extinción. Sus oficinas son cerradas y su periódico prohibido.

Hitler comprueba que un ataque y una rebelión frontal contra el Estado, como ocurriera con los levantamientos comunistas en 1918, está condenado al fracaso y adapta su estrategia. A partir de su liberación, se propone conquistar el poder mediante métodos “pacíficos” y democráticos, acatando la Constitución. Se vale del sistema para alcanzar el Gobierno e imponer su dictadura. Lo logrará en 1933. El resto es Historia.

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