Muchas veces se dice que tendemos a imitar las acciones de nuestros mayores o de nuestros idolos. Un ejemplo muy claro lo tenemos en el matonismo empleado en el día de ayer por David Fernández, diputado de las CUP, en la comparecencia de Rodrigo Rato en el Parlamento catalán. Ni siquiera es original en la forma de protestar, sandalia en mano, porque ya lo hizo años atrás otro enemigo de la libertad como él, solo que era dirigente de la URSS: Nikita Jrushchov y su famoso zapato en la mano en la ONU. Tampoco es original en España ya que Xosé Manuel Beiras, exlider del BNG y ahora al frente de Anova, se quitó  también el zapato para protestar en el Parlamento gallego. Entre las lindezas que soltó el amigo de Arnaldo Otegi destacan: ” Tiene miedo”. ” Nos vemos en el infierno. Su infierno es nuestra esperanza. Hasta pronto gángster. Fuera la mafia”. Todo ello, sandalia en mano.

Tiene gracia que sea precisamente David Fernández quién acuse de gansgter a Rodrigo Rato, a pesar de que conozca a algunos el diputado catalán. Decíamos lo de amigo de Otegi porque es cierto. Las CUP, Candidaturas de Unidad Popular, nacieron mirando en el espejo de la izquierda abertzale simpatizante de ETA. Comparten ideología: son marxistas independentistas y amparan la violencia( la que les conviene), si les sirve a sus intereses. Y apoyan a Bildu y Otegi siempre que tienen oprtunidad de hacerlo. Desde hacerse una foto en el Parlamento catalán con el número de preso de Otegi deseando su libertad a participar en manifestaciones conjuntas pidiendo la libertad de los presos etarras. Y ninguna manifestación para condenar a ETA. Además de calificar a Bildu, el heredero de Batasuna en el País Vasco, como sus homólogos vascos. Si a eso añadimos el recuerdo de la Guerra de Irak, tenemos la foto completa. Son capaces de condenar la violencia que ocurre a miles de kilómetros pero no la que ocurre aquí. Cuestión de prioridades.

El discurso no cambia. Ya sea un terrorista de ETA o un diputado de las CUP el que hable, la culpa es de España. Siempre. Si no nos recuerdan que Franco y el Ejército atacaron a Cataluña en la Guerra Civil( a pesar de estar financiados generosamente por uno de los lideres más importantes del nacionalismo catalán como Francesc Cambó y de que la Guerra Civil fue en toda España, no solo en Cataluña), es que los españoles, ya en democracia, robamos a Cataluña: el tan aireado Madrid nos roba. Porque para ellos Madrid es España: imagen de todos sus males. Y el Palau está en Barcelona. Eso sí: el rescate de sus Cajas de Ahorros, como otras, lo pagamos todos los españoles. Hasta para la demagogia hay que tener un mínimo de rigor. No solo basta con amenazas.

Las CUP se caracterizan por una mezcla de populismo, marxismo, nacionalismo y demagogia. Y alergia a la libertad. Estilo bolivariano en estado puro con su dosis de amenazas y matonismo. Todo en una coctelera mecida por la crisis económica. Nunca habían tenido representación en el Parlamento catalán, salvo ERC, este tipo de grupos hasta que sufrimos esta crisis no solo económica, también de valores.  Las épocas de crisis son, como ya sabemos, las más propicias para el surgimiento de grupos extremistas: el grupo fascista griego Amanecer Dorado es solo un ejemplo más de una larga lista. Porque se habla muchas veces del peligro de la extrema derecha. Y es cierto, hay que ser vigilantes de ella. Como también hay que serlo con la extrema izquierda, en muchos casos tolerada, auspiciada y legitimada por medios de comunicación social muy activos en la denuncia de los grupos rivales, pero muy laxos con sus compañeros de viaje. Los extremos se tocan.

No se trata de exculpar a Rodrigo Rato, que tiene su parte de culpa en el desastre de Bankia. No tuvo responsabilidad en el tema de las preferentes, permitidas por el Banco de España., porque no estaba presente todavía en la compañía. Pero sí tiene responsabilidad en la salida a Bolsa de Bankia, asunto que se decidirá en los Tribunales. No en la sandalia de David Fernández. La fusión de CajaMadrid, con Miguel Blesa al frente, y Bancaja( Valencia) junto con otras cajas más pequeñas es el verdadero origen de los males de Bankia. La desastrosa gestión realizada en la Comunidad Valenciana por el Partido Popular, a todos los niveles, se llevó por delante a CajaMadrid. El mal de nuestras Cajas gestionadas por políticos no podía acabar de una manera diferente a la ruina de las entidades. No ha sido Rato el único político que ha gestionado una Caja de Ahorros. Narcís Serra, el de las escuchas del CESID, en Caixa Cataluña y Hernández Moltó, exdiputado del PSOE, en Caja Castilla La Mancha son solo dos ejemplos más: todas sus entidades acabaron en quiebra. Vaya casualidad.

Solo falta la gira de rigor de David Fernández por los medios de comunicación catalanes para hablarnos de su acción, de su heroísmo, su lucha contra los mafiosos( menos sus amigos) y de la colección de sandalias de la próxima primavera. Y ahora Izquierda Unida quiere resucitar la Banca Pública en Andalucía. Dios y Marx nos pillen confesados.

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