Comunismo y fascismo son dos caras de la misma moneda. Dos movimientos totalitarios cuya misión es lograr el poder e imponer su visión del mundo y de la sociedad empleando todos los medios y fuerzas posibles. A pesar de ser, al menos en teoría, enemigos irreconciliables, la realidad nos muestra que no lo son tanto. Comparten un mismo objetivo que es terminar con las sociedades libres y también comparten los medios: dictadura del terror para acallar a los disidentes. Ejemplos de esta colaboración hay muchos. A pesar de creer muchas personas lo contrario, los campos de concentración no son un invento del nazismo sino de la URSS. La Alemania nazi los elevó a genocidio masivo posteriormente dentro de su maquinaria de odio. Tanto el Partido Nazi como el Partido Comunista Alemán fueron enemigos de la República de Weimar en Alemania en los años 20, el último intento de desarollar la democracia en el período de entreguerras y que acabó en fracaso.

En el inicio de la Segunda Guerra Mundial, Stalin y Hitler se aliaron para repartirse Polonia y los Estados bálticos lo que permitió a Hitler y Alemania atacar a Francia, con los comunistas franceses absteniéndose de participar en la defensa de su país, y Gran Bretaña sin preocuparse de su retaguardia en el este. En el siglo XXI, tenemos más ejemplos como la alianza de la izquierda bolivariana con la dictadura teocrática iraní. Tienen un enemigo en común: Estados Unidos.

Toda esta reflexión se debe a la aprobación por parte de Izquierda Unida del borrador del programa con el que se presentarán a las elecciones europeas del año próximo y en las que, según todas las encuestas, cosecharán un importante aumento de sus votos. Las propuestas aprobadas nos muestran un lenguaje propio del primer tercio del siglo XX en el que proclaman que el enemigo es el capitalismo y en el que defienden la lucha de clases. Un discurso antisistema total con una mezcla de teorías de la conspiración. Veamos algunas de las resoluciones aprobadas por Izquierda Unida:

– “Esta crisis es una crisis de la Unión Europea y del sistema capitalista“. “La hegemonía del neoliberalismo ha entrado en crisis junto con el sistema económico capitalista”. ” La estrategia de la troika persigue el empobrecimiento de la población”.

– “La actual crisis ha puesto al desnudo la cara oculta del proyecto europeo“. “La Unión Europea es un tablero de juego que han diseñado los grandes capitales europeos para fortalecer su posición en todo el mundo”: Próximamente veremos a Cayo Lara acudir al programa Cuarto Milenio de Iker Jiménez para denunciar esta conspiración de los poderes económicos y alguna otra, como defender que la URSS ganó realmente la Guerra Fría.

– ” El proyecto neoliberal se presenta como una contrarrevolución que trata de asestar golpes de gracia a las conquistas económicas y sociales alcanzadas mediante la lucha social”. ” La austeridad y las reformas estruturales son una estrategia suicida”. Es decir, no gastar lo que no tenemos y no cambiar nada de lo que nos ha llevado a la crisis es lo que piden que se haga. Para eso, mejor nos suicidamos directamente.

– Creación de Banca Pública, ¿ más Cajas de Ahorros tal vez?; suspensión de pagos de nuestra deuda, el ejemplo de Gordillo el asaltasupermercados está muy presente; romper con la Europa del euro, nacionalización de sectores estratégicos, lucha contra la globalización, expansión del gasto público y la lucha contra los desahucios y la obtención de viviendas dignas. El mejor ejemplo lo tienen en casa. Solo tienen que preguntar a Diego Valderas como utiliza el odioso sistema capitalista para obtener viviendas baratas aprovechándose de la debilidad de un vecino suyo. La coherencia nunca ha sido su fuerte.

Si se fijan, la retórica, el lenguaje y las propuestas que se proclaman se parecen mucho, y en algunos casos son idénticas, a las de otros movimientos extremistas, populistas y autoritarios. Desde Izquierda Unida de Andalucía, que participa en el Gobierno de la Junta con el PSOE, su portavoz parlamentario, José Antonio Castro, ya propuso que muchas de las medidas aplicadas en Venezuela por Hugo Chávez eran trasladables a España. Otra inspiración es la nueva extrema izquierda griega surgida durante la crisis, encarnada en el partido Syriza y sus excelentes resultados. Su espejo, el partido fascista Amanecer Dorado, también obtuvo buenos resultados gracias a la crisis.

Sin embargo, lo más relevante, al menos para mí, es la coincidencia casi milimétrica entre los postulados de Izquierda Unida y otros movimientos de izquierda radical con la extrema derecha europea, principalmente con el Frente Nacional de Marine Le Pen, otra fuerza radical en auge. Sucesora de su padre Jean Marie Le Pen al frente del partido, nadie le auguraba mucho futuro. Pero actualmente encabeza las encuestas como primer partido francés. Las causas son variadas. El orgien del Frente Nacional es claramente fascista y hacía hincapié en la discriminación racial como solución a todos los males de Francia. Marine Le Pen le ha dado la vuelta a ese dicurso. El componente racial prácticamente ha desaparecido y su lugar lo ocupa la crítica a la Unión Europea.

Entre las medidas que propugna el Frente Nacional destacamos: salida del euro y regreso al franco como única esperanza de futuro para Francia, la denuncia de la austeridad y de la troika europea, compra de deuda por parte del Banco de Francia como fórmula de salida de la crisis, abandono y renegociación de los Tratados Europeos, proteccionismo económico, salida de la OTAN. ¿ No les suenan?. Con estas medidas no es de extrañar que el Frente Nacional se haya convertido en el principal receptor del voto obrero en Francia, con alrededor del 30% como revela un estudio de la Fundación socialista Jean Jaures. Apenas le supera el Partido Socialista.  Un trasvase de votos, principalmente de antigüos votantes del Partido Comunista, que empezó como voto de castigo pero que se ha consolidado y expandido hasta los niveles actuales. Actualmente, tiene su principal fuerza en la juventud gracias a su imagen antisistema y en las zonas obreras deprimidas económicamente.

En tiempos de crisis, emergen las opciones extremistas y populistas y el hartazgo de la población dirige hacia ellos sus miradas y esperanzas. Sucede en España con el aumento de las expectativas electorales de Izquierda Unida, ERC y las CUP, y ocurre en Francia con el Frente Nacional de Marine Le Pen. Se trata de buscar un enemigo exterior al que culpar de todo. Dos caras de la misma moneda.

Anuncios