Ayer se cumplieron dos años de la victoria electoral por mayoría absoluta de Mariano Rajoy y el Partido Popular. Antes de llegar al Gobierno, Rajoy explicaba en una entrevista que si los sindicatos no le organizaban varias huelgas generales en los primeros meses de su mandato, es que no habría hecho bien su trabajo. Si ese es su baremo para medir el éxito de su gestión, ha triunfado. Los sindicatos han realizado varias huelgas, con escaso seguimiento. Aún así, el balance real de su gestión es decepcionante. El amplio respaldo de Rajoy en las elecciones tenía dos exigencias muy claras, tanto por parte de los votantes como de los inversores extranjeros. El primero era poner orden en nuestra economía mediante la racionalización y saneamiento de las cuentas públicas ante la enorme deuda dejada en herencia por el Gobierno de Zapatero( y Pedro Solbes, de gira promocional de su libro estos dias para explicar su inacción en sus años de Vicepresidente Económico) y el segundo era proceder a la liberalización que nuestra economía necesitaba y una reducción de impuestos que dejara de sangrar a las familias y las empresas. Ha fracasado en ambas tareas. Y entrando el año próximo en ciclo electoral es imposible que cambie el rumbo.

El triunvirato económico de Zapatero, Solbes y Elena Salgado que dirigió la economía española entre 2004 y 2011 ha sido uno de los mayores desastres en democracia. Es totalmente cierto. Pero Rajoy lleva gobernando dos años y no siempre puede echar la culpa de todo a ZP. Sobre todo, cuando tu gestión no difiere en gran cosa  de la realizada por tu predecesor, ambas imbuidas del famoso consenso socialdemócrata tan querido entre la izquierda y la derecha conservadora. Ni la una ni la otra son capaces de acabar con el agujero de nuestras cuentas públicas( actualmente casi por encima del 100% del PIB llega nuestra deuda) y coinciden en cometer los mismos errores: subida de impuestos para mantener las estructuras y privilegios del Estado con la ayuda imprescindible de los reinos de taifas en los que se han convertido las Comunidades Autónomas. Zapatero subió el IVA como lo ha vuelto a subir Rajoy. Más de lo mismo.

Se trata de un fracaso no solo económico sino también político. Nunca en democracia un Gobierno y un partido han tenido tanto poder, institucional y territorial, como Mariano Rajoy y el Partido Popular desde 2011. Mayoría absoluta con 186 diputados, la mayoría de Comunidades Autónomas, Diputaciones y alcaldías de las capitales de provincia. Y una oposición prácticamente inexistente ante las luchas internas del PSOE ante el previsible hundimiento de Rubalcaba. Un poder que no se está utilizando para hacer las reformas que el país necesita: un Estado sobredimensionado y unos organismos públicos totalmente desprestigiados.

Cómo no van a estarlo si esta misma semana PP, PSOE, Ciu, PNV y hasta Izquierda Unida( con su discurso antisitema tan querido), se ponen de acuerdo para elegir a los miembros del Consejo General del Poder Judicial. Para esto sí que hay acuerdo entre los partidos. Para sacar a España del colapso, nada. Solo subida de impuestos.

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