Como una nueva estrella pop aterrizó el Papa Francisco en el inicio de su pontificado. Más naturalidad, sinceridad y acercamiento a las personas que hicieron emerger una ola de simpatía hacia su labor incluso entre sectores muy críticos habitualmente con la Iglesisa Católica. Ése debería haber sido la primera señal de aviso y alarma. Tanta unanimidad extraña. Las señales de alarma se han visto confirmadas esta semana por el documento publicado por el Papa Francisco, Evangelii Gaudium, y en el que ataca duramente al sistema capitalista en su conjunto y, en particular, al liberalismo y la economía de libre mercado. Entre las perlas más desafortunadas de su primer gran documento como Papa, destacamos las siguientes:

“Mientras las ganancias de unos pocos crecen exponencialmente, las de la mayoría se quedan cada vez más lejos del bienestar de esa minoría feliz. Este desequilibrio proviene de ideologías que defienden la autonomía absoluta de los mercados y la especulación financiera. De ahí que nieguen el derecho de control de los Estados, encargados de velar por el bien común”.

Una declaración que podría firmar sin parpadear cualquier antiliberal de izquierdas y derechas. Y sin duda alguna. Olvida el Papa Francisco varias cosas. La primera es la supuesta falta de control de los mercados por parte de los Estados. Es mentira. Al contrario, solo tenemos que echar un rápido vistazo cualquier día para comprobar el intervencionismo estatal en todos los ámbitos de la vida social y económica: a todos los niveles. Solo por situarnos en España, y no se trata de una excepción, tenemos casos flagrantes de intervencionismo: por ejemplo, La Comisión Nacional de la Energía dirigida anteriomente por exdiputados y elegidos por los diversos partidos políticos, principalmente PP y PSOE. Como el Consejo General del Poder Judicial recientemente elegido. Fuera de España, tenemos ejemplos compartidos por nuestro país. Inyecciones de liquidez a la banca, rescates públicos de entidades financieras convertidas en nacionalizaciones( el colapso de las Cajas de Ahorro dirigidas e intervenidas por casi todos los partidos) e imposiciones de los políticos a los organismos reguladores y Bancos centrales.

Otras críticas del Papa: ” el sistema económico es injusto en su raíz“. Y le acusa de generar “ esclavitud, opresión y explotación“. No dice ni una palabra de las barreras y limitaciones que los Estados establecen e imponen a los países en vías de desarrollo en forma de aranceles e impuestos de entrada a sus productos y que les condenan a no reducir más rápidamente su pobreza. Un ejemplo cercano lo tenemos en España. Se nos llena la boca de ayudar a los países pobres pero pedimos, principalmente la izquierda social y política y la derecha conservadora, a la Unión Europea que imponga barreras a la entrada de productos marroquíes( tomates por ejemplo), impidiendo que puedan exportar sus productos y aumentar sus ingresos.

También se olvida de decir el Papa que su tan denostado liberalismo y capitalismo ha reducido enormemente la pobreza, a pesar de todas las trabas que lideres populistas y políticas erróneas han impuesto a su desarrollo. En los últimos 30 años el nivel de pobreza extrema ha disminuido del 47 al 22%. Hay dos países superpoblados que explican esta importante disminución de la pobreza. El primero es China. A la muerte de Mao en 1976, su sucesor en la dictadura comunista Den Xiao Ping introdujo el capitalismo en sustitución de la economía centralizada socialista del régimen. El resultado ha sido espectacular: se ha pasado de un 66% de chinos que vivían por debajo del nivel de extrema pobreza( menos de un dolar al dia) a un 0,5% cuatro décadas después. El otro país es la India. Tardó algo más en cambiar sus rígidos planes quinquenales al estilo soviético( empezó su liberalización en 1991), pero sus resultados son parecidos: alejar de la pobreza a millones de personas.

Tampoco habla el Papa como el salvaje capitalismo ha conseguido un importante descenso de la mortalidad infantil en las últimas décadas en el mundo. Hasta la ONU la reconoce. de 1990 a 2011 la mortalidad infantil en menores de 5 años ha disminuido en un 41%. Por otro lado, solo un ejemplo claro de cómo afecta a la riqueza de un país un sistema político basado en la libertad económica y otro basado en una economía centralizada: las dos Coreas. Corea del Sur tiene una renta per cápita de 28.000 dólares al año, un paro del 3,6% y está en el octavo lugar en el ranking de países con mayor libertad económica. Corea del Norte tiene una renta de 1.800 dólares al año y ocupa el último lugar de ese mismo ranking. No se trata de que el capitalismo sea perfecto, ni mucho menos. Pero, hasta el momento, ha sido el sistema económico que más progreso y riqueza ha creado en toda la historia. Aunque les moleste a muchos.

El Papa Francisco parece que se encamina a una nueva era en la que prefiere que el Estado tenga supremacía frente al individuo, una teoría política y económica ya ensayada en multuitud de países y que ha fracasado en todos. Estás más que demostrado que aquellos sistemas en los que hay una mayor libertad de las personas permite que esa sociedad aumente su riqueza, y no son solo unos pocos los que se benefician, como cree el Papa Francisco. A pesar de no llevarse nada bien con Cristina Fernández Kirchner, es curioso lo mucho que se parece su lenguaje económico. Al fin y al cabo, el peronismo es otra religión. Y la libertad del individuo sigue estando amenazada desde los poderes públicos.

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