Siempre han sido los Ministros de Hacienda de las personas más odiadas de un país. Es algo lógico ya que son los encargados de poner cara al Estado que extrae nuestros recursos y ahorros para mayor gloria del sector público y el mantenimiento de sus privilegios, a costa de los contribuyentes. Pero la carrera alcista de los impuestos y del gasto público iniciada por el Gobierno de Zapatero y continuada por el de Rajoy nos ha llevado a lugares insospechados de asfixia económica y estrangulamiento de la economía. Mientras el sector privado ha realizado un ajuste duro, el sector público apenas la ha iniciado. Por esa razón, son especialmente dolorosas las declaraciones de Cristóbal Montoro realizadas en los últimos dias del año:” Me permitirán que trate de recaudar más“. A costa de quién y por cuánto tiempo es lo que habría que preguntarse. Aparte de sus risas nerviosas en muchas de sus comparecencias se olvida de un supuesto básico: disminuyendo impuestos recaudará más a largo plazo y dará libertad a los ciudadanos para gastar su dinero. Pero claro, eso a quién se está comportando de un modo parecido a como lo haría Llamazares en su puesto no parece importarle mucho.

Montoro inauguró el Gobierno de Rajoy en Diciembre de 2011 con una espectacular subida del IRPF, recargo extraordinario de solidaridad lo llamó, que dejó soliviantadas a las bases naturales de votantes del PP, profesionales y clases medias, además de a los pocos ahorradores que iban quedando en este país. No contento con eso, se subieron otros 30 impuestos como un regalo especial. El caso de la subida del IVA es especialmente llamativo por firme rechazo de Montoro y Rajoy cuando estaban en la oposición. Una vez en el Gobierno, lo subieron igual que Zapatero. No se les votó para realizar la misma política económica que nos llevó al desastre. Afortunadamente, nos queda la hemeroteca para recordárselo.

Según nos han estado vendiendo en los dos últimos meses, con 2013 se acaba la recesión, la crisis y se inicia el crecimiento económico. Una verdad a medias que no nos debe impedir ver el bosque tras los árboles. Es cierto que el fantasma del rescate se ha alejado y la prima de riesgo está por debajo de los 230 puntos( habiendo superado los 600 ampliamente). A pesar de eso, el principal causante de la crisis, el Estado, no ha realizado los ajustes necesarios para salir de la crisis mejor de lo que entró, al contrario. Seguimos teniendo el problema de un Estado sobredimensionado( 17 autonomías que son 17 miniestados), con diversas regulaciones que se solapan unas con otras y que dificultan la unidad de mercado dentro del propio país, que aumenta su voracidad para mantener su nivel de vida en competición con otros entes públicos por ver quién recauda más. Una vez pinchada la burbuja inmobiliaria, el nivel de ingresos del Estado cayó en picado y para mantener sus privilegios la opción fue clara: voracidad fiscal y aumento de impuestos si querían mantener su nivel de gasto.

La mejor defición que he leído en este tiempo sobre la subida de impuestos de este Gobierno, sobre todo la inaugural de Diciembre de 2011, es la del profesor Juan Ramón Rallo: rejonazo fiscal. Los Reyes Magos del Estado no son los padres de Cristóbal Montoro. Son los padres de todos nosotros. Y nosotros mismos.

Imitando a Carlos Rodríguez Braun: Feliz 2014, a pesar del Gobierno.

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