No sabemos a que nivel asciende el ego de Mariano Rajoy pero sí que ha debido subir mucho esta semana. En su visita a la Casa Blanca de esta semana ha recibido uno de los elogios más importantes que puede recibir un Presidente de Obama, sobre todo en un país en graves problemas económicos como es el nuestro. Las palabras de Obama elogiando el liderazgo de Rajoy hay que enmarcarlas en el marco de una visita amistosa entre los dos lideres de dos países sin conflictos entre ellos. Pero un detalle importante: Si Rajoy incumplió el compromiso de bajar el IVA y no subir impuestos, el Papa negro incumplió la promesa de cerrar Guantánamo y atacar Siria en el caso de utilizar armas químicas contra su población. A cada país hay que exigirle según su propia situación en el mundo.

El lapsus del portavoz de la Casa Blanca, confundiendo España con México, hay que situarlo en su propio contexto. España no es, actualmente, un país prioritario para Estados Unidos. No hay conflictos graves entre ambos países, sobre todo desde que Javier Solana pasó por la Secretaría General de la OTAN. Estos gringos saben muy bien el precio de cada persona. Tampoco tenemos que aporta mucho a un país cuya tasa de paro es del 6,7% si el nuestro supera el 25%.

Ess cierto que ya no estamos en la UVI, como diría Lopera. Con la prima de riesgo por debajo de 200 puntos, la financiación de nuestra deuda mejora exponencialmente. La mejora de nuestra economía es indudable. Pero habría que preguntarse si la mejora no hubiera sido posible también asentando unas mejores bases para el futuro. Menor presión fiscal por ejemplo. Menos impuestos para los ciudadanos y para las pequeñas empresas hubieran sido deseables y nos hubieran permitido salir antes de la crisis. El dinero de las personas donde mejor está en sus bolsillos, como siempre.

Mariano Rajoy suele ponerse de perfil ante los conflictos, no se moja aunque llueva y esté sin paraguas. Ni siquiera el impulso independentista de Cataluña le hace torcer el gesto. Nunca se sabe si es una táctica o simplemente dejar hacer. Es decir, no sabemos si es un estadista o un enorme inconsciente. Lo fía todo, su reeelección, a la economía. A la mejora de la economía, especialmente. Pero sería adecuado que lo expresara públicamente porque no hay síndrome de la Moncloa que aparezca tan rápidamente.

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