Hoy ha sido el día en que Alejo Vidal Cuadras abandona el Partido Popular  y se marcha a VOX, el nuevo partido creado hace escasas semanas por otro desencantado del PP, el exdirigente vasco Santiago Abascal e integrado, entre otros, por José Antonio Ortega Lara, José Luis González Quirós, Ignacio Camuñas y Cristina Seguí. Un abandono esperado. Una larga serie de desencuentros han originado la marcha del eurodiputado y expresidente del PP catalán. El abandono de Vidal Cuadras se ha materializado en una carta enviada a Mariano Rajoy explicando las rezones para irse del Partido Popular. Una carta durísima. En el fondo y en la forma.

El reproche principal que realiza Vidal Cuadras al Presidente del Gobierno es que mientras Rajoy cree que existe solamente una crisis de gestión del Estado, Vidal Cuadras proclama que es el propio sistema el que está en crisis. La crítica fundamental es por 4 temas:

Aumento brutal de los impuestos directos e indirectos: para qué luego digan que en el PP no hay socialistas. Zapatero subió los impuestos para manetener el nivel de vida y los privilegios del Estado. Rajoy y el PP han continuado su obra y han acometido una subida brutal, otra más, de los impuestos. Empezando por el IRPF y el IVA. Ya no es solo que hayan incumplido su programa electoral al no bajarlos. Es algo con lo que se cuenta de los programas electorales: están para incumplirlos. El problema es que desafían el sentido común. Ya se ha demostrado en otras ocasiones que bajando los impuestos, al menos los directos, se aumenta la recaudación. Pero no. Mejor seguir con el error de subirlos y asfixiar aún más el bolsillo de los ciudadanos y mantener así el nivel de gasto del Estado en lugar de bajarlo.

Crisis institucional: la refleja Vidal Cuadras en el reparto de los puestos del Consejo General del Poder Judicial entre la clase política. Queremos jueces independientes pero su órgano regulador se elige por políticos de la mayoría de partidos. En esta última remodelación han participado PP, PSOE, PNV, Ciu e Izquierda Unida. Para eso sí se ponen de acuerdo.

Negociación con ETA: uno de los más duros reproches que se le puede hacer al PP con sus numerosas víctimas del terrorismo. Dejando a un lado si tiene razón o no, lo cierto es que numerosas personas víctimas de ETA, o cercanas a sus posiciones, están abandonando el PP. Es un hecho. Aunque pueda parecer injusto una crítica exagerada al Gobierno por cumplir la sentencia de Estrasburgo sobre el fin de la doctrina Parot, es evidente que los terroristas más antigüos salen de la cárcel en tropel y las víctimas se sienten nuevamente humilladas y desamparadas.

Ausencia de democracia interna en el partido: en este tema tiene toda la razón. La organización interna de los partidos es antidemocrática. El clásico el que se mueve no sale en la foto de Alfonso Guerra, se aplica en todos los partidos, principalmente en los grandes. No se buscan militantes, se buscan adeptos acríticos que digan si bwana a los dirigentes. Una de las frases más demoledoras de la misiva a Rajoy lo deja claro: ” Un partido no es un rebaño flanqueado por mastines que sigue dócilmente a su pastor”. Demanda una cosa de sentido común: primarias y listas abiertas.

Como decíamos la carta es muy dura. Y falta el colofón. La referencia indispensable al órdago independentista del nacionalismo catalán. Es una posición clásica de Vidal Cuadras. El físico nuclear fue Presidente del PP catalán y Aznar lo sacrificó en 1996 para poder pactar con Jordi Pujol ante la insuficiente victoria del PP. Sacrificado para poder gobernar. En la carta dice que ni siquiera en ese momento pensó en abandonar el PP, a pesar de las diferencias. Ahora es diferente. Para mí, la acusación más grave que le hace a Rajoy es la de falta de arrojo al permitir que los nacionalistas que promueven la secesión de partes del territorio llevan la iniciativa. Y no le falta razón. Vamos a remolque del independentismo desde hace muchos años: se debate sobre lo que ellos quieren y sin proponer alternativas a sus chantajes. Como dice en la carta a Rajoy, el mirar hacia otro lado no ha funcionado.

La salida de Alejo Vidal Cuadras no es algo novedoso. Se daba por descontado. Su mala relación con la número dos del partido, Cospedal, no auguraba nada nuevo.

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