No me imagino a Mariano Rajoy pidiendo directamente a los jefes de Pedro J. Ramírez su destitución de director del periódico El Mundo. Lo que sí es evidente es que es una de las personas que más se alegran de su caída. Lo mismo que en la Casa Real, la alegría y la presión van por dentro. Si fue uno de los que se creyó las palabras del Rey, una Nochebuena cualquiera, de que la ley es igual para todos, mala suerte. Los Reyes son los padres. Pedro J sitúa el inicio de la crónica de su destitución en su papel de reportero en la entrevista que le hizo a Bárcenas y su confesión de la financiación ilegal del Partido Popular. 4 horas con Bárcenas se tituló. Pero a continuación amaga diciendo que los propietarios, Rizzoli Corriere della Sera, son muy libres de decidir quién debe ser el director. Totalmente cierto. Mi opinión es que la destitución tiene como principal razón las cuentas de Unidad Editorial, en números rojos y no solo por la brutal caída publicitaria a raíz de la crisis. La absorción del Grupo Recoletos en 2007 por 1.100 millones ha supuesto un agujero en las cuentas de la compañía difícil de soportar.

La destitución de Pedro Jota termina con, en mi opinión, el mejor director de periódico que hemos tenido en España desde la instauración de la democracia en 1978. El papel de un periodista siempre debe ser, al menos debería, enfrentarse al poderoso: contar sus miserias, sacar a la luz su corrupción y defender a los ciudadanos de sus dirigentes. Lo echaron de Diario 16 por no plegarse a las exigencias de su director, Juan Tomás de Salas, para dejar de informar sobre la relación entre el Gal y el Gobierno del PSOE. Y ahora es destituido bajo un Gobierno del PP. La cuadratura del círculo. En uno de sus libros, Pedro J relataba como le había contado a Mario Conde que su principal error había sido enfrentarse a PSOE y PP al mismo tiempo. Sobre todo, conociendo la personalidad de sus dirigentes Felipe González y Aznar: dos personajes que no olvidan una afrenta y muy celosos de cualquier intromisión en sus parcelas de poder. Pedro J ha cometido el mismo error. Aunque es un error idealista. Enfrentarse al poderoso. David contra Goliat.

A pesar de eso siempre ha existido la opinión generalizada que Pedro Jota es un hombre del PP. Y es cierto que lo ha apoyado, sobre todo con Aznar al frente, y ha sido uno de los principales impulsores para que Aznar llegara al Gobierno. Tonterías de la conspiración aparte, cortesía de Anson y González, lo cierto es que bajo Gobierno de Felipe González se había llegado a un punto de no retorno en el que había que actuar por el bien de la democracia. Terrorismo de Estado, saqueo de los fondos públicos, escuchas ilegales y corrupción generalizada no podían quedar impunes. Las confesiones de Amedo y Domíngez sobre los Gal y la revelación de la famosa cintateca, que reveló que del Rey para abajo se espiaba a cualquiera, son los dos hitos que más recuerdo de aquélla época, siendo aún muy joven. Una vez en el gobierno el Partido Popular apoyó sus políticas como ahora se ha opuesto a ellas ya con Rajoy como Presidente.

Y qué despedida de Pedro Jota de la redacción. Se nota el gusto de Pedro Jota por las series americanas. Subido a unos paquetes de folios, micrófono en mano, nos regaló una despedida digna del mejor guionista. Hizo un repaso por una serie de portadas del periódico que constituye un repaso a la historia reciente de nuestro país a través de los escándalos revelados por El Mundo, del PSOE y del PP. Antigüos y actuales. Con dos menciones imborrables. Ambas tristes pero con resultados distintos. Uno es el recuerdo para Javier Espinosa, secuestrado en Siria por integistras islámicos mientras informaba sobre la guerra civil que vive el país. La otra mención es la pormesa que hizo a su redacción de mirar siempre en el armario a raíz de la cabronada de video que le hicieron para hundir su carrera y sacarlo del periódico. Y por último: ” No he sido yo quién se ha casado con Urdangarín“. Confesión de parte genial.

Igual que luces hay sombras. No puede ser de otra manera después de tantos años dirigiendo periódicos y protagonizando noticias al mismo tiempo. Ése es el principal fallo de Pedro Jota. Convertirse en noticia y dejar de ser periodista para pasar a ser, o intentar serlo, Poderoso: en mayúsculas. A los poderosos de verdad de ahora, las empresas más importantes del Ibex, no les gustan las intromisiones. El negocio del papel está muerto y una de las principales fuentes de financiación son los periódicos era la publicidad institucional, de organismos públicos dependientes del poder político. Ahora es prácticamente residual y ha pasado a manos de las grandes empresas que controlan la tarta publicitaria. Si te portas bien, zanahoria. Si no, palo. Así no puede existir libertad de información. Creo que sus ansias de poder eran superiores a las que podía aspirar. Desde un periódico no se puede gobernar un país.

El sustituto de Pedro Jota es Casimiro García Abadillo, su segundo de a abordo. Menos vanidoso y egocéntrico y con más templanza que Ramírez. Según el mismo lo hará bien y no abandonará los valores y principios que han guiado la existencia de El Mundo. Como diría uno de sus mayores enemigos en estos 25 años de andadura al frente del periódico, Felipe González, los expresidentes son como un jarrón chino que nadie sabe donde colocarlos. Yo creo que Pedro J sí sabe muy bien donde quiere estar: al frente de un diario digital. El papel ya no existe ni es rentable. Allí lo veremos con el tiempo.

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